El triunfo de Cano no ha sido casual. Según la organización, esta edición ha batido récords de participación, con más de 80 recetas presentadas procedentes de toda España. Tras una primera selección, solo seis finalistas lograron llegar a la gran final, en la que todos debían elaborar su propuesta con jamón de Sánchez Romero Carvajal, ingrediente obligatorio del concurso.
El jurado, reunido esta tarde y compuesto por algunas de las figuras más influyentes de la gastronomía nacional —Albert Adrià (Enigma), Sacha Hormaechea (Sacha), Nandu Jubany, Mario Sandoval (Coque), el periodista gastronómico José Manuel Rodríguez y María Castro, representante de Sánchez Romero Carvajal—, ha sido unánime al señalar que la croqueta de Salino destacaba por encima del resto en calidad, sabor y ejecución.
Lejos de artificios, la propuesta ganadora apuesta por la sencillez bien entendida. “Es bastante simple, sin cosas raras, con una bechamel como las que hacían antes las abuelas, pero un poco más líquida”, ha explicado Alejandro Cano, en declaraciones recogidas por 'El País'. Elaborada con leche fresca y rebozada con una fina capa de panko, la clave de su éxito reside en la técnica: una intensa infusión de la leche con huesos de jamón, que aporta profundidad y sabor a la bechamel, más allá de los propios trocitos de jamón.
Junto a Salino, los otros cinco finalistas que han competido por el título han sido el restaurante Bancal (Madrid), El Nuevo Molino (Cantabria), La Raíz 15 Casa de Comidas (Asturias), Radis (Jaén) y Molino de Alcuneza (Guadalajara), confirmando el alto nivel y la diversidad de propuestas presentes en esta edición.