Durante décadas, las cocinas de nuestras abuelas escondieron pequeños secretos que hoy vuelven a ponerse de moda. No hablaban de espumas ni de técnicas modernas, pero sabían perfectamente cómo sacar el mejor sabor a un guiso, una salsa o una simple sartén de verduras. Y uno de esos trucos, tan básico como eficaz, está reapareciendo en restaurantes de alto nivel: cocinar con gas en lugar de vitrocerámica o inducción.
Ventila siempre que cocines con gas (Annushka Ahuja/Pexels)
Además, el gas aporta un elemento que muchos cocineros consideran insustituible:la llama viva. Ese contacto directo con el fuego genera reacciones de caramelización y tostado que intensifican los aromas, especialmente en salteados rápidos o al marcar alimentos. No es casualidad que la mayoría de cocinas profesionales sigan funcionando con gas: permite conseguir ese ligero “ahumado” natural que realza el sabor sin añadir ningún ingrediente extra.
Después de cocinar, la limpieza es imprescindible. (Pexels / Liliana Drew)
Las abuelas lo sabían por pura experiencia. Cocinar al fuego era lo habitual, y aprender a “leer” la llama formaba parte del día a día. Sabían cuándo un guiso necesitaba un hervor alegre y cuándo había que bajarlo casi al mínimo para que reposara lentamente. Esa relación directa con el calor ayudaba a respetar los tiempos de cada plato y a cocinar con más atención, algo que muchos chefs reivindican hoy como parte esencial del buen resultado.
Eso no significa que la vitrocerámica o la inducción sean malas opciones. Son más limpias, seguras y eficientes energéticamente, y encajan perfectamente en el ritmo actual. Pero incluso cocineros que trabajan habitualmente con placas modernas reconocen que, cuando buscan un sabor más profundo o una textura perfecta, prefieren volver al gas. No por romanticismo, sino por precisión y control.
Durante décadas, las cocinas de nuestras abuelas escondieron pequeños secretos que hoy vuelven a ponerse de moda. No hablaban de espumas ni de técnicas modernas, pero sabían perfectamente cómo sacar el mejor sabor a un guiso, una salsa o una simple sartén de verduras. Y uno de esos trucos, tan básico como eficaz, está reapareciendo en restaurantes de alto nivel: cocinar con gas en lugar de vitrocerámica o inducción.