Las legumbres siguen siendo uno de los pilares de la cocina doméstica en España, y los garbanzos ocupan un lugar destacado en muchas despensas. Su versatilidad y su valor nutricional los convierten en un ingrediente imprescindible, especialmente cuando se recurre a las versiones ya cocidas en conserva. Precisamente sobre esta opción práctica ha hablado el chef José Andrés, quien defiende que los garbanzos de bote pueden convertirse en un plato memorable con apenas unos ingredientes más.
La propuesta es tan simple como eficaz: partir de un bote de garbanzos cocidos y enriquecerlos con el sabor del mar. Aunque la versión rápida consiste en añadir directamente una lata de mejillones, el chef aprovechó el momento para enseñar cómo cocerlos frescos, insistiendo en que el secreto está en no pasarse de tiempo. Según explicó, bastan entre tres y cinco minutos de cocción para que se abran; más tiempo puede volverlos duros y correosos.
La receta arranca cocinando los mejillones con un chorrito de vino blanco y una hoja de laurel en una olla tapada. Una vez abiertos, se reservan junto con su caldo de cocción, que posteriormente se cuela para eliminar impurezas. Ese líquido, lleno de sabor marino, será la base que transforme el plato.
Mientras tanto, en una cazuela se prepara un sofrito con aceite de oliva virgen extra, ajo y cebolleta picada. Tras unos minutos, se añade pimentón dulce —bajando el fuego para evitar que se queme— y se incorporan los garbanzos cocidos previamente escurridos y enjuagados. Después se vierte el caldo de los mejillones y se deja cocinar todo a fuego suave durante unos diez minutos.
Las legumbres siguen siendo uno de los pilares de la cocina doméstica en España, y los garbanzos ocupan un lugar destacado en muchas despensas. Su versatilidad y su valor nutricional los convierten en un ingrediente imprescindible, especialmente cuando se recurre a las versiones ya cocidas en conserva. Precisamente sobre esta opción práctica ha hablado el chef José Andrés, quien defiende que los garbanzos de bote pueden convertirse en un plato memorable con apenas unos ingredientes más.