Otro de los motivos por los que este pan triunfa es su formato. Viene ya cortado en rebanadas gruesas con el grosor adecuado para preparar torrijas, lo que permite que el pan absorba bien la leche sin deshacerse durante la preparación. Esta característica facilita mucho el proceso y ayuda a lograr una textura jugosa por dentro y ligeramente crujiente por fuera tras la fritura.
El secreto para unas torrijas deliciosas está en el pan que utilicemos. (iStock)
Además, su composición está pensada para lograr una miga consistente que soporte el remojo sin romperse. Está elaborado principalmente con harina de trigo, aceite de girasol, masa madre de centeno, azúcar y pequeñas cantidades de canela y pasta de limón, que aportan aroma y sabor al producto.
El pan se comercializa en un paquete de unos 500 gramos que incluye alrededor de 16 o 17 rebanadas, lo que permite preparar varias raciones de este dulce tradicional. Su precio suele situarse en torno a poco más de un euro, lo que lo convierte en una opción económica para quienes quieren preparar torrijas caseras sin gastar demasiado.