ENTREVISTA CON ANGELO GAJA

“España debería demostrar al mundo que sabe elaborar y vender vinos caros”

Si hay un nombre que ha personalizado la imagen del vino italiano en el mundo durante los últimos 50 años, es el de Angelo Gaja (pronunciado gaia).

Foto: Angelo Gaja y su hija
Angelo Gaja y su hija

Si hay un nombre que ha personalizado la imagen del vino italiano en el mundo durante los últimos 50 años es Angelo Gaja (pronúnciese Gaia), cuarta generación de bodegueros piamonteses. Gaja es al vino lo que Ferrari es al automovilismo mundial, o Valentino al mundo de la moda. Un revulsivo. Hablamos de una leyenda viva, del hombre que ha revolucionado la manera de elaborar vino en Italia. Sus etiquetas alcanzan grandes cifras en las más conocidas subastas, allá donde va llena auditorios y sus vinos llevan décadas siendo premiados por las publicaciones más prestigiosas en todo el mundo.

Sin embargo, si le preguntas de qué se siente más orgulloso en su vida no te habla de nada de esto. Te dice que lo mejor que ha hecho ha sido no dejar de apoyar los vinos de barbaresco (denostados antes de que Gaja trabajara con ellos) en el Piamonte, a pesar de no haber tenido siempre el viento a favor, y que se arrepiente de no haber aprendido inglés (“lo aprendí tarde y mal”) y de no haberse casado más joven. Un hombre sincero, que además reconoce que no sabe utilizar las nuevas tecnologías (la bodega ni siquiera tienen una página web), pero ni fata que le hace. Gaja ha construido una impecable marca a base de elaborar buen vino y recorrerse el mundo entero botella en mano contando la historia de la tierra en la que nace.

Lo más difícil no es elaborar un vino bueno y caro y venderlo. Lo difícil es mantenerse así año a año.

Gaja Barbaresco
Gaja Barbaresco
¿Cómo ves España?
España la conozco a través del vino y de la restauración. En cocina ha adquirido un nivel de notoriedad que por ejemplo Italia no ha logrado. En cuanto a vino, en unos diez años España ha logrado ser el referente mundial de la relación calidad-precio, y ahora que ya tiene eso ganado, debería intentar construir el vértice superior de esa pirámide y empezar a demostrar que sabe elaborar y vender vinos caros.

¿Y eso cómo se hace?
Lo más difícil no es elaborar un vino bueno y caro y venderlo. Lo difícil es mantenerse así año a año. Que un vino sea caro es porque además de ser bueno, tiene una cantidad limitada y su demanda va a más. Y hay en un momento en que no puedes mejorar la calidad hasta el infinito. Y ahí es donde entra la responsabilidad y el oficio de cada uno. Y no es un oficio fácil, supone viajar mucho, hacer promoción, asumir más costes...

¿En qué consiste exactamente ese oficio?
En saber contar bien tu historia, en ser creíble. No conozco ninguna bebida que represente tan fielmente el terreno, la tradición y la cultura como el vino. Hay que volver al origen. Yo siempre les digo a mis colegas de otras bodegas que investiguen bien la historia de la zona donde elaboran, que la hagan suya y viajen para contarla. Se deberían incluso crear escuelas de narradores en el sector del vino.

O sea, que es un tema cultural...
Absolutamente. El vino no es cualquier bebida que contiene alcohol. No es un refresco, no es un licor, no es una cerveza, con todos mis respetos a la cerveza. El vino es parte de la cultura de un país, y tenemos que hacer que se sientan orgullosos los consumidores internos, y que los de fuera sientan que están conociendo las raíces de otro país cuando beben un vino. Y las autoridades, en lugar de poner prohibiciones y equiparar el vino al resto de alcoholes, deberían verlo como un reclamo turístico. Abramos los bodegas y los viñedos al mundo. En España me quedé impactado al ver Priorato y Ribeira Sacra. Es precioso. Pero no vi visitantes, y debería estar lleno. Hay que promocionar todos esos parajes para que se active el consumo.

Están tomando mucho protagonismo los vinos espumosos y va a ir a más. Los cavas y los proseccos están creciendo.

Esa es otra, el consumo...
El consumo de vino está cayendo en el mundo entero. Los consumidores habituales se están haciendo mayores y van saliendo del mercado, y los nuevos, los jóvenes, no entran en igual medida. En Italia y en Francia la caída no está siendo tan sangrante como en España, pero también está resultando imparable. Y además, en España tenéis el agravante de que cada vez se elabora más. Y no podeís duplicar las exportaciones año a año. Es un problema que se soluciona con todo lo que estamos hablando, mucho viaje, mucha promoción y hacer esfuerzos por meter a los jóvenes.

Viña piamontesa
Viña piamontesa

Pero los jóvenes pasan
Sí, y ahí es donde entra internet. Yo reconozco que no me he adaptado a las nuevas tecnologías, siempre he vendido mi vino viajando e insistiendo mucho a los distribuidores en que teníamos que estar bien situados en restaurantes, que es donde la gente de verdad comparte vino, abre botellas para celebrar, etc. Esto sigue siendo así pero ahora además está el nuevo canal de internet. Quien sea capaz de transmitir todos los mensajes de cultura, tradición, etc, a través de la red será quien triunfará.

Internet además ha democratizado la crítica de vinos, ¿esto es mejor?
En cierta ocasión le preguntaron al cantante piamontés Paolo Conte qué opinaba de los críticos. Respondió que es como preguntarle a una farola qué piensa de un perro. Yo no estoy de acuerdo, creo que la crítica, aunque no es infalible, ha ayudado mucho al mundo del vino. Parker [posiblemente el crítico de vinos más influyente del s. XX] dio con la clave a través de las puntuaciones al dar un mensaje que podía entender todo el mundo, fuera o no experto en vino. Y te podía gustar o no el paladar de Parker, yo no coincido con su paladar, pero sabías a lo que atenerte porque siempre seguía el mismo criterio. Pero ya no habrá un nuevo Parker. Habrá millones de pequeños críticos que mediante blogs y redes sociales buscarán su hueco. Ninguno será Parker, pero el que se haga su hueco triunfará, porque internet ha traído aires muy frescos.

La familia Gaja
La familia Gaja

¿Pero Gaja no tiene presencia propia en Internet?
No tengo web. El móvil tampoco lo manejo bien, aprendí hace poco a enviar SMS y además me cuestas leerlos. Estar tan lejos de las nuevas tecnologias me ayuda a desconectar, y eso es una ventaja. Cuando yo empecé a crear la marca, mi filosofía era llegar a los restaurantes. Llevo 40 años visitando restaurantes. Igual eso es una idea antigua, no digo que no. Yo utilicé mis herramientas, los que llegan ahora tienen otras y con inteligencia pueden encontrar en internet su plataforma. Lo que sí que sigo recomendando a todo el mundo es la apuesta por Estados Unidos. Si triunfas allí tienes un trampolín en el resto del mundo, porque ya se encargan ellos de difundirlo, y el mundo entero habla su idioma. Eso sí que no ha cambiado.

Por último, ¿qué vinos se beberán en el futuro?
Están tomando mucho protagonismo los vinos espumosos y va a ir a más. Los cavas y los proseccos están creciendo. Son vinos industriales, mucho volumen, pero agradables, fáciles de beber y con una relación calidad-precio perfecta para lo que son. Que tengan burbujas y que se beban fríos parece que atrae mucho. Y por otra parte, los rosados parece que también están atrayendo mucho. A mí personalmente me gustan los vinos muy elegantes, que poco a poco ganan algo de terreno a los vinos con mucho cuerpo, pero realmente nunca dominarán el mercado.

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