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los vinos de rioja de benjamín romeo

Predicador y A mi manera, los dos tintos más directos de Bodega Contador

Hay vinos y bodegas que jamás se entenderían ni se entenderán sin conocer a la persona que tienen detrás. Benjamín Romeo es Contador y Contador es Benjamín

Foto: Predicador y A mi manera, los dos tintos más directos de Bodega Contador

Hay vinos y bodegas que jamás se entenderían ni se entenderán sin conocer a la persona que tienen detrás. Puede sonar a tópico, sí, pero hay casos en los que la realidad rebasa al tópico por los cuatro costados. Hablamos de Bodega Contador -sí, por segunda semana consecutiva, pero es que el día que pasamos allí es imposible resumirlo en un artículo-, una bodega que no tiene sentido alguno sin nombrar a su alma máter: Benjamín Romeo. Benjamín Romeo es Contador y Contador es Benjamín Romeo. Es así.

Y no solo porque él lo diga, que lo dice: “Cuando yo pienso un vino, lo pienso en un concepto global: desde qué viña voy a utilizar hasta qué puesta en escena voy a hacer. No lo podría hacer nadie por mí, lo tengo que hacer yo de principio a fin”. Desde la uva a la etiqueta. Desde la tierra hasta la botella. La impronta de este venerado enólogo -que antes lo fue de la mítica Artadi-  está latente en cada mínima parte del proceso de creación de cada vino. 

Volviendo: y no es solo porque él lo diga... Tuvimos la suerte de acompañarle en el último día de vendimia de este año y lo entendimos a la perfección: escucharle explicar en la viña y bajo la lluvia con su boina calada por qué unas uvas son buenas para elaborar y otras no; verle emocionarse al llegar las últimas uvas de la cosecha a la bodega (y eso que ya tiene casi 20 vendimias a sus espaldas desde que fundó Contador en 1995); arengar al equipo para que la uva en ningún momento esté parada, -“hay que conseguir que el vino sepa a uva como una ensalada sabe al tomate que acabas de coger de la huerta”-.

Compartir con él todo el proceso: la exhaustiva selección de la materia prima, cómo el vino viaja por gravedad de la sala de fermentación a las barricas; acompañarle a la cueva de Contador (se llama así porque a la cueva le precede una habitación en la que antaño se contaban los pellejos llenos de vino que se vendían), donde empezó todo, a probar uno de sus vinos más especiales directamente de la barrica; la explicación de cada vino, de cada etiqueta... 

“Hay que conseguir que el vino sepa a uva como una ensalada sabe al tomate que acabas de coger de la huerta”, dice Benjamín Romeo.

“Vinos a la carta”, nos dice. Y con razón: cada vino está compuesto por determinadas uvas de cada parcela, se fermenta en un determinado tipo de depósito de madera (que da más trabajo que el de acero pero que Benjamín tiene claro que consigue mejores resultados), se cría en la barrica que más le conviene y durante el tiempo estimado que mejor lo equilibra para que el mensaje sea el mismo y salpique todo el proceso.

Predicador y A mi manera
Bodega Contador, que nació hace casi cuatro lustros con la Cueva de Contador, seguida del mítico Contador, elabora y comercializa hoy ocho vinos (seis tintos y dos blancos), todos reflejo del terruño de San Vicente de la Sonsierra, la tierra de Benjamín Romeo. “Mi pueblo”, como él dice. Pero hoy nos vamos a centrar en dos. Tintos, concretamente. Predicador 2012 y A mi manera 2014 (sí, recién embotellado), que conforman la Selección del Club Todovino de este mes.

El primero, el que rinde homenaje con su etiqueta al Clint Eastwood del spaghetti western, cumple ocho años (apareció por primera vez con añada 2004) y está mejor que nunca. Predicador nació justo un lustro después que Contador, buque insignia de esta casa, que comenzó su historia elaborando en un garaje y criando en una cueva (la cueva del contador) situada en la montaña a los pies del Castillo de San Vicente de la Sonsierra. Predicador se ha convertido en el vino más rompedor de la amplia gama que elabora esta bodega. Selección exhaustiva de la uva, comparte algunas parcelas de procedencia con su hermano mayor Contador, que como muchos sabéis es un vino mítico de Rioja, conocido mundialmente gracias a sus premios y reconocimientos desde que nació. 

Pero volvamos a Predicador: 15 meses en barrica de roble francés y como resultado un tinto fresco y de trago largo. Un Rioja del siglo XXI, con un 6% (así de exacto es Benjamín, nada de redondear, el porcentaje medido al milímetro) de garnacha que acompaña al 94% de tempranillo riojana y del que solo se han elaborado 90.000 botellas. Un tinto de película: nacido a partir de una exhaustiva selección de uva de 12 de las parcelas de Bodega Contador –viñas con una media de 25-30 años de edad–, entre las que se encuentran pagos míticos de la zona como Santa María, Burdarán o La Canoca, entre otros.

Y además de Predicador queremos hablar de la recién estrenada añada de A mi manera. “Este vino lo elaboro a mi manera”, dice Benjamín Romeo. Y de ahí el nombre. A mi manera 2014, el vino más fresco, directo y natural de Bodega Contador. “A mi manera es una vuelta a mis orígenes, yo empecé elaborando vinos de maceración carbónica, que es lo que se ha hecho aquí toda la vida. Y tenía ganas de hacer algo en esta línea. Es fruta en estado puro, nuestro vino más natural, sale a principios de noviembre y es frescura total”, así lo define su autor.

Un vino muy apetecible que crea afición y que con esta cumple su sexta añada. Un tinto de maceración carbónica del que apenas se elaboran 25.000 botellas cada año con una elaboración magistral. Como anécdota, cada añada cambia la etiqueta y siempre es un dibujo del hijo de Benjamín.
Todo queda en familia. 

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