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Los 10 patinazos estilísticos de Melania Trump antes de convertirse en primera dama

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Todos somos Melania
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Todos somos Melania

Ese aura de superficialidad que envuelve a la futura primera dama no es sino fruto, a todas luces, de la sacrificada labor de un magnífico cirujano plástico. California entera se rinde ante ella habida cuenta de esas mechas que luce y que son el santo y seña del estado. No faltan uñas postizas ni tacones imposibles de Louboutin en esta nueva imagen que busca proyectar: su pecho ha disminuido considerablemente y la eslovena ha optado por estilismos ‘working girl’ para acompañar a su marido durante su campaña. Y, claro está, Melania también forma parte del club de las botóxicas. Porque la imagen lo es todo y, a sus 46 años, unas inyecciones de vitaminas evitan todo tipo de sobresaltos electorales. Pero la exmodelo no siempre acertó en sus otras ‘elecciones’.
Efecto JLo
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Efecto JLo

Melania siempre ha presumido de ‘balconada’. Por aquello de que las miradas acero azul a lo Zoolander que se marca su marido en cualquier escenario o ‘photocall’ podrían eclipsar cualquiera de sus estilismos. En 2007, supo cómo acaparar la atención de los fotógrafos durante la gala de los Globos de Oro gracias a este vestido en azul celeste de corte sirena y de escotazo asimétrico. Un conjunto de inspiración Jennifer Lopez que llevó a la eslovena a ser una de las más refrigeradas de la ceremonia.
Reina del cuero
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Reina del cuero

Más allá de su inexplicable afición a las uñas postizas, Melania también buscó por todos los medios sucumbir a la tendencia de los vestidos péplum que reinó durante 2011. Aunque, lejos de jugar con las texturas, Trump prefirió decantarse por materiales como el cuero para realzar su apariencia de ‘dominatrix’. Un vestido en blanco y negro que la elevó, sin duda, a los altares de un Olimpo un tanto barriobajero (ahora dominado por las Kardashian).
Adicta al drapeado
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Adicta al drapeado

En las noches de frío, la seda… y nada más. Porque este vestido drapeado en malva y de corte lápiz no necesitaba nada más. Que hasta con poca tela una puede sucumbir al exceso de maquillaje, tinte y joyas. Es la Melania de los comienzos, la que en 2004 acudía a la ceremonia de Operación Sonrisa sin mostrar ante la prensa la ídem. Porque le sobraban otras virtudes para hacer suya esta particular alfombra roja.
La danza del vientre
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La danza del vientre

Ni las tendencias son capaces de cambiar a un ritmo tan vertiginoso como el color de la cabellera de la futura primera dama, quien, para la ceremonia de la Rush Philanthropic Foundation de marzo de 2005, decidió ahorrar en tela y no escatimar en pedrería. Que la noche pedía brillar y Melania ha sabido cómo hacer de los diamantes sus mejores amigos.
Inspiración Gaga
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Inspiración Gaga

Que en la Gala del MET desfila de todo no es nada nuevo. La pena es que, para aquel mayo de 2012, Melania ya se había convertido en una botóxica más. Y ni siquiera este ajustado vestido de pedrería de inspiración Lady Gaga evitó que huyera de la quema de las peor vestidas. Está claro que Estados Unidos no es país para imitadoras de segunda.
‘Quelqu’un M’a Dit’
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‘Quelqu’un M’a Dit’

La genética de Melania, propia de una valquiria criada en un país de Centroeuropa, recuerda y mucho a la de aquella ex primera dama de la República Francesa, Carla Bruni, quien en 2002 lanzó su exitosa canción ‘Quelqu’un M’a Dit’. Y la esposa de Trump buscó en el chic de la francesa una fallida inspiración con esta blusa plisada el día en que acudió a la inauguración del restaurante Nyle de Britney Spears.
Directa al corazón
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Directa al corazón

La Melania de antaño fue exceso y barroquismo. No abusó de joyas, pero sí de los volantes y de la seda en este vestido azul noche. Un estilismo que en ella no resulta ‘too big to fail’ porque para ella no existe el menos es más y en la Gala MET de 2010 le permitieron abusar del volumen.
La sexta Kardashian
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La sexta Kardashian

Melania encandila por muchas cosas, pero sus ojos y su busto se convierten en dos grandes razones para clasificarla, por embutida, como la sexta hermana del clan Kardashian. Aunque su conjunto es bastante minimalista, ella es capaz de convertirlo en todo lo contrario gracias a ese collar y a ese remate con salones blancos que son puro frenesí. Como su, de nuevo, melena castaña oscura que es casi tan incomprensible como la enésima mirada acero azul de su esposo.
Noche de fiesta
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Noche de fiesta

¿Que la cosa va de cine? Melania vuelve a apostar por el ahorro en seda y por forrar sus zuecos con la misma tela que su bolero. Algo muy de tendencia en los inicios de los 2000 y que la futura primera dama supo exprimir para la gala de la Film Society.
'Capote de grana y oro'
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'Capote de grana y oro'

Sí, Melania tiene un bono decenal para la Gala del MET. Corría el año 2008 y la futura primera dama era fiel a sus principios: el exceso siempre capta la atención de los fotógrafos. Seda y, de nuevo, volantes por doquier. Y, por supuesto, palabra de honor con el que busto y trasero trazan una clave de sol perfecta. Porque ella siempre busca en lo incomprensible, estilísticamente hablando, su particular armonía.

Melania Trump (46 años), la inminente primera dama de América, resulta tan artificial que podría haber sido ella quien inspirara aquel exitazo de finales de los noventa llamado 'Barbie girl', de Aqua. También se podría pensar que su marido, Donald Trump, el futuro presidente de Estados Unidos, hubiera decidido sacarla de una caja de plástico y cartón para convertirla en su mejor reclamo electoral; por bella, incólume y bien parecida, esta eslovena de medidas de infarto se ha convertido en el claro ejemplo de la conquista del sueño americano. En poco menos de un mes y medio será la dueña y señora de la Casa Blanca. Y hasta Washington trasladará ese vestidor de vértigo para dar buena cuenta de sus estilismos ante jefes de Estado y de Gobierno de medio mundo. Pero, claro está, la exmodelo y madre de Barron Trump también tiene un oscuro y reciente pasado estilístico. A continuación, repasamos sus diez fallos garrafales en galas y ceremonias. Del brazo de su marido o no. Aquí, las caras B de la oficiosa ‘first lady’. 

Fotos: Reuters y Gtres. 

 

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