Muere Carmen Franco: La familia real, ausente en el multitudinario funeral de Carmen Franco. Fotogalerías de Famosos

La familia real, ausente en el multitudinario funeral de Carmen Franco

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Carmen Martínez-Bordiú, visiblemente afectada. (Gtres)
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Carmen Martínez-Bordiú, visiblemente afectada. (Gtres)

Carmen Martínez-Bordiú y su hija, Cynthia Rossi, a su llegada a la misa. (Gtres)
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Carmen Martínez-Bordiú y su hija, Cynthia Rossi, a su llegada a la misa. (Gtres)

Jaime Martínez-Bordiú y Marta Fernández. (Gtres)
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Jaime Martínez-Bordiú y Marta Fernández. (Gtres)

Jaime Martínez-Bordiú y su mujer. (Gtres)
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Jaime Martínez-Bordiú y su mujer. (Gtres)

Pepe Barroso y su madre. (Gtres)
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Pepe Barroso y su madre. (Gtres)

Paloma Segrelles, hija. (Gtres)
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Paloma Segrelles, hija. (Gtres)

María Zurita. (Gtres)
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María Zurita. (Gtres)

Carmen Lomana. (Gtres)
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Carmen Lomana. (Gtres)

Pilar Medina Sidonia. (Gtres)
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Pilar Medina Sidonia. (Gtres)

Cristóbal Martínez-Bordiú. (Gtres)
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Cristóbal Martínez-Bordiú. (Gtres)

Marquesa viuda de Alaquas. (Gtres)
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Marquesa viuda de Alaquas. (Gtres)

Leticia Sabater. (Gtres)
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Leticia Sabater. (Gtres)

El funeral por Carmen Franco en la iglesia de San Francisco de Borja en el barrio de Salamanca de Madrid resultó multitudinario. Dos obispos, los monseñores Estepa y Cañizares, el abad de la basílica del Valle de los Caídos, dos sacerdotes del Santo Sepulcro y el titular de esta parroquia conocida como la de los Jesuitas oficiaron el servicio religioso por el alma de la duquesa de Franco. No llegaron a tiempo varios sacerdotes que debían formar parte de la concelebración de la misa al sufrir un atasco en la autopista de La Coruña. Una situación que compartieron con otros muchos conductores. El oficiante destacó la figura de la duquesa en su papel de madre, abuela, bisabuela y amiga de sus amigos, "a los que siempre ayudó y consoló en momento difíciles”.

Jaime Martínez-Bordiú y los nietos Daniel, Leticia y Eugenia, hijos respectivamente de Cristóbal y Jose Toledo, Merry, Margarita Vargas y Luis Alfonso, se encargaron de las lecturas mientras que un impresionante coro acompañaba la liturgia.

Manteniendo el protocolo, los hombres de la familia se sentaron a la izquierda y las mujeres frente al altar. En el de los varones, Francis, Cristóbal, Jaime Martínez-Bordiú y con ellos el resto de hijos y sobrinos; en el de las mujeres, Carmen, Mariola, Merry y Arantxa acompañadas de Cynthia, Leticia y el resto del clan femenino como Miriam Guisasola, Marta Fernández y Jose Toledo.

Se esperaba la presencia de algún miembro de la familia real, incluso se rumoreó que el propio Rey emérito podía acudir a la liturgia o en su defecto la infanta Elena, que pasó muchos veranos de su infancia en el pazo de Meirás junto a los hijos Martínez-Bordiú. Sobre todo con Jaime y Arantxa, los dos pequeños de la saga.

La infanta Pilar tampoco se dejó ver y extrañó esa ausencia ya que mantuvo una excelente relación con la duquesa a través de la Fundación Nuevo Futuro. La tía del rey Felipe es presidenta honorífica y Carmen Franco colaboraba desde sus inicios en el mercadillo navideño de esta ONG.

La única presencia colateral Borbón ha sido la de María Zurita. Y aunque ya no hay nexo de unión salvo los nietos reales, Jaime de Marichalar sí quiso apoyar a la familia Franco en esta despedida religiosa.

El comentario general con respecto a la invisibilidad de los Borbón directos fue uno de los temas recurrentes al finalizar el servicio religioso. Amigos y conocidos aseguraban que Carmen Franco no se merecía esa desconsideración. Así lo catalogaron personajes conocidos del mundo social.

Luis Alfonso, el nieto protegido y más querido de la duquesa, estaba muy afectado por la desaparición de su abuela. Desde la muerte de su padre, el duque de Cádiz vivió con los marqueses de Villaverde en el piso de la calle Hermanos Becquer. De los 13 a los 29 años, cuando abandonó el domicilio para casarse con Margarita Vargas. Más que abuelos fueron padres protectores y Carmen Franco, "una segunda madre", como el mismo Luis contaba en la carta de despedida. La tristeza del joven era el claro reflejo de su historial de vida. Las ausencias irreversibles en la vida de Luis Alfonso han sido una constante. Murió su hermano Fran, el padre, el abuelo, la hermanastra y ahora Man, que era el apelativo cariñoso que utilizaban los nietos para dirigirse a su abuela.

La familia al completo, amigos, conocidos y personas anónimas han querido participar de esta liturgia religiosa en una de las noches más frías de Madrid en la iglesia preferida de la duquesa. La elección del templo no tuvo nada que ver con tradiciones familiares de los Franco Martínez-Bordiú, sino que era la parroquia a la que pertenecía Carmen Franco. No se sabe si los sacerdotes atrapados en el atasco de la A-6 consiguieron llegar. La que sí llegó a tiempo fue Leticia Sabater, sin duda el elemento sorpresa del funeral.

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