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Estas son las fotos de Tana Rivera, a las puertas de su trabajo

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Tana Rivera, a las puertas de su nuevo trabajo. (Vanitatis)
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Tana Rivera, que acaba de cumplir la mayoría de edad, y ya está descubriendo lo que significa hacerse mayor y la implicación que supone labrarse un futuro, actualmente está viviendo su primer contacto con el mundo laboral. Y así la hemos pillado, haciendo una pausa en su jornada en la puerta de las oficinas de la discográfica Pep's Music Group, que pertenece al empresario Pepe Barroso, gran amigo de la familia Martínez de Irujo y sobre todo de Eugenia, su madre.

Tana es muy de andar por casa, cercana y nada engolada. La única hija de Fran Rivera y la duquesa de Montoro acude tres veces a la semana unas horas a la discográfica. Aunque es un horario corto, Tana sale a menudo a fumar, hablar por teléfono y comer algún snack. Pero nada de sentarse en las terrazas que tiene a menos de cincuenta metros de su oficina, situada en las cercanías de la madrileña calle de Alfonso XII. Tana, que viste pantalones rotos muy a la moda, no tiene otra que sentarse en la acera, apoyarse en el parquímetro que hace de respaldo y darse un respiro charlando animadamente con los suyos. Cigarro en mano, eso sí. La joven, aunque se sabe despixelada, no ha cambiado sus hábitos en absoluto y quienes la conocen aseguran que es una "niña que huye del postureo".

Tana ha heredado la naturalidad y sencillez de su madre que ha convertido su Instagram en el paradigma de lo que es una noble mundana. El día que no acaricia a uno de sus cerdos mascota, besa a uno de sus burritos o se espatarra con gracejo ante la cámara.

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