Crónica de una separación anunciada
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Crónica de una separación anunciada

La separación de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar había tomado forma de rumor en los últimos tiempos y a principios del pasado septiembre una

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Crónica de una separación anunciada

La separación de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar había tomado forma de rumor en los últimos tiempos y a principios del pasado septiembre una insinuación de la periodista María Teresa Campos en su programa en Punto Radio hizo saltar todas las alarmas, hasta el punto de que Zarzuela la desmintió en términos rotundos: “No tenemos ni un solo dato que avale esa noticia”, afirmaban entonces fuentes de la Casa Real. Ahora, algo de dos meses más tarde, la historia es bien distinta.

La confirmación por parte de Zarzuela del “cese temporal de su relación conyugal” (aunque sin comunicado oficial mediante) durante este gafe martes trece de noviembre pone punto y final a doce años y ocho meses de matrimonio. A pesar del distanciamiento de la pareja, se les había podido ver en los últimos tiempos juntos en varios actos. En concreto, el pasado 12 de octubre en el Paseo de la Castellana de Madrid y en el Palacio Real con motivo del Día de la Hispanidad, y algunos días más tarde en la entrega de los premios de la revista Telva.

Los duques, en cualquier caso, mantenían agendas sociales por separado. A Jaime de Marichalar era común verle en actos fuera de España, sobre todo en acontecimientos relacionados con la moda. El hasta ahora esposo de la Infanta Elena es consejero de la casa Loewe, aunque ésta no es su única ocupación profesional: también es consejero de la empresa Cementos Portland y presidente de la Fundación Winterthur.

Cumpleaños solitarios

Mientras el duque de Lugo acudía a sus compromisos laborales, la Infanta se trasladaba sin su compañía hasta Barcelona para celebrar los cumpleaños de los hijos de su hermana Cristina, adonde acudía con sus propios vástagos, Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y de Borbón, nacido en 1998, y Victoria Federica de Marichalar y Borbón, que nació en 2000.

El distanciamiento del que se hablaba en los corrillos y off the record tenía lugar después de unos años en los que la Infanta Elena y Jaime de Marichalar vivieron uno de los momentos más difíciles de su matrimonio: cuando él sufrió una isquemia cerebral, el 22 de diciembre de 2001, lo que les obligó a cambiar su residencia durante once meses a la ciudad estadounidense de Nueva York. Allí Marichalar trataba de recuperarse del accidente cerebrovascular. Durante ese tiempo compatibilizó los cuidados a su marido con sus actividades públicas.

Elena, de 44 años, y Jaime, de 45, habían contraído matrimonio en la catedral de Sevilla el 18 de marzo de 1995 ante 1.300 invitados y representantes de 33 casas reales en una ceremonia que pasó a la historia: no se había celebrado ninguna boda real en España desde la de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. La pareja se había conocido siete años antes en París, donde residía Marichalar y adonde se había trasladado Elena para perfeccionar sus estudios de francés. En esta ciudad, en la que el duque de Lugo trabajaba en una entidad bancaria, vivieron los dos primeros años de su matrimonio.

La quinta ruptura en la familia real

La separación de los Duques de Lugo no es la primera ruptura matrimonial en la historia de la Familia Real española, que ha protagonizado ya otras cuatro desde principios del siglo XX, y menos entre las casas reales europeas, donde los divorcios son frecuentes.

El primer caso de ruptura de un matrimonio real tuvo lugar en 1900, cuando la infanta Eulalia, hija de Isabel II y de Francisco de Asís, se divorció de su primo hermano Antonio María de Orleáns, hijo de los Duques de Montpensier, causando un escándalo para la época.

Ya en 1933, el primogénito de Alfonso XIII, Don Alfonso de Borbón y Battemberg, se divorció de Edelmira Sampedro-Ocejo y Robato, a pesar de que el matrimonio le había supuesto apartarse de la línea sucesoria. Ese mismo año contrajo un nuevo matrimonio, esta vez con Marta Rocarfor y Altazarra, pero se volvió a divorciar poco antes de su muerte, en 1938. Por último, en 1939 otro hermano del padre del rey Juan Carlos, el Infante Jaime, se separó de su esposa, Emmanuela Dampierre.