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Amelia Bono y Belén Esteban, unidas para siempre

Este titular podría ser parte de la letra de la canción de Los Manolos que hizo furor en las Olimpiadas de Barcelona. ¿Recuerdan? Aquel “Amigos para

Foto: Amelia Bono y Belén Esteban, unidas para siempre
Amelia Bono y Belén Esteban, unidas para siempre

Este titular podría ser parte de la letra de la canción de Los Manolos que hizo furor en las Olimpiadas de Barcelona. ¿Recuerdan? Aquel “Amigos para siempre means you´ll always be my friend” que lo mismo tarareaba el Rey que su escolta. Podría ser, pero no lo es. Aunque todo puede suceder dado que el ya marido de Amelia Bono, Manuel Martos además de cantante es compositor.

Resulta que la hija del presidente del Congreso y la mamá de Andreita eligieron las mismas coordenadas tiempo/espacio para casarse. El viernes 27 de julio del 2008 a las ocho de la tarde. Una lo hizo en Toledo y la otra en Mejorada del campo. En los dos casos el pueblo soberano se echo a la calle. Mientras a Belén la jaleaba su barrio al completo más los parroquianos del bar del novio Fran, a la niña Bono fueron los votantes de papá (que son muchos) y los fans del suegro Raphael, que también son un ejército. En este caso, y de hacer un ranking, habrían ganado los Bono&Martos. En cambio en lo referente a difusión mediática la televisiva Esteban habría superado a su colega nupcial. No solo se hicieron conexiones en directo desde las puertas del palacio del Negralejo sino que muchos de los invitados fueron requeridos para comentar y opinar en plan reality. Incluso uno de los asistentes, Oscar Lozano, ex novio de la protagonista, se tomo los aperitivos y después se fue a Antena 3 a contar en vivo y en directo sus impresiones. A cambio, por supuesto, de su caché.

En la boda toledana no hubo traiciones, ni excesos. Saludos gestuales como los de la vicepresidente María Teresa Fernández de la Vega, Gallardón, Barreda, Iturgaiz o Carmen Calvo dedicados a las cámaras. En cambio, el artisteo (Ver La boda multitudinaria de Belén Esteban ), más distendido, no tuvo problemas con el lanzamiento de besos en todas direcciones. En los dos lugares los novios tuvieron el detalle de salir fuera para saludar a la prensa y posar. Ninguno de los cuatro (Amelia&Manuel/Belen&Fran) cayeron en la tentación de vender la exclusiva. De hecho el problema que tuvo Belén con una de las firmas que no le quiso realizar el diseño de boda fue precisamente su negativa a comercializar con el vestidito de marras.

Tanto Amelia como Belén eligieron Alta Costura. En el caso de la ya señora de Martos estaba confeccionado en voile de seda natural con volantes dobles colocados de forma vertical y una cola de tres metros que se recogía en un polisón, para el momento del baile, que por supuesto abrió con su padre, que para eso llevaba un mes recibiendo clases particulares (ver Bono aprende a bailar).

Belén vio cumplido su sueño y apareció blanca y radiante con un modelo palabra de honor en seda natural, entallado que se abría al final en quillas realizadas con el mismo encaje de pailletes y cristal que la chaquetilla. Las artitas encargadas de plasmar la idea de la novia fueron Julia García y Rosa María Ferrer, dos maestras costureras invitadas a la boda igual que Antonio Pozuelo (El Corte Inglés) que explico que “este traje al igual que los zapatos son un diseño único e irrepetible”. El valor del vestido superaba con creces los 17.000 euros. Para Andreita, su madre eligió un vestidito a lo Shirley Temple, comprado en la planta de niños del Corte Inglés. En los almacenes de Castellana la novia también adquirió una diadema a modo de tiara y prendedores de Swaroski. Más tarde cambiaria el traje blanco por uno de noche firmado por Julio Reis de gasa natural con escote drapeado y en el bajo flores volanderas de organza. En los pies se calzo unos Cavalli.

Otro aspecto con un común denominador fue la elegancia de las madres. En el caso de Natalia Figueroa, vestida por Sybilla, lo más llamativo fue el espectacular collar de esmeraldas, herencia de familia. Por su parte, Ana Rodríguez se decantó por un elegantísimo conjunto de Eduardo Ladrón de Guevara. La chaqueta en azul noche simulando abanicos abiertos nada tiene que envidiar a las colecciones de Paris o Milán. Carmen, la madre de la Esteban se vistió con un dos piezas en organza de color rouge Hermes y firmado también por Julio Reis. Como complementos una pulsera de Cartier y una sortija de brillante rosetón.

En cuanto al convite propiamente dicho, las dos parejas coincidieron en gusto culinarios. Similares aperitivos (croquetas, jamón langostinos rebozados, tartaletas, quiches diminutas…) y un menú tan solo diferenciador en el primer plato. Amelia y Manuel prefirieron ensalada de bogavante, mientras que Belén y Fran, salmorejo. De segundo, tanto en el Cigarral del Santo Ángel como en El Negralejo, solomillo. Ninguno quiso sable, ni tarta nupcial. Tampoco palomas al viento o corte de liga y corbata. Después música disco, salsa y sevillanas en ambas. Como decía al principio, dos parejas unidas para siempre por el destino.

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