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Cibeles continúa entre las limpiadoras mejor vestidas y los vips más ‘cool’

  A las limpiadoras de Ifema las han puesto bien monas: un pantalón negro y una blusa blanca que, como ellas mismas dicen sufrir, "son más

Foto: Cibeles continúa entre las limpiadoras mejor vestidas y los vips más ‘cool’
Cibeles continúa entre las limpiadoras mejor vestidas y los vips más ‘cool’
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    A las limpiadoras de Ifema las han puesto bien monas: un pantalón negro y una blusa blanca que, como ellas mismas dicen sufrir, "son más incómodos que el uniforme normal” pero claro, ya lo dijo alguien: "Si no estás incómoda es que no vas a la moda" (siento no recordar el nombre, demasiada información en dos días). A pesar de las imposiciones del contrato de trabajo ellas lo tienen claro y prefieren su pijamita, que puede resultar más estandarizado (¡puagh!) pero que puestos a hablar de comodidad es lo más para recoger los desperdicios de los fashion victims que por aquí pululan. Son, por desgracia, minoría: en Cibeles la gente prefiere ir incómoda pero estilosa.

    Las siempre infravaloradas personas que se encargan de que todo esté bonito recogían la basura que los más divinos van dejando por el pabellón 14.1 de Ifema mientras la revolución llegaba a Cibeles en forma de gaditano respondón. Una mañana aburrida, dos días de desfiles más o menos previsibles… y de repente David Delfín (así, separado, no haciendo referencia a la marca sino a la persona, que se lo merece), que dio una lección a propios y extraños sobre cómo debe ser un desfile en una Fashion Week que se precie, desde la propia colección hasta el branding y la arquitectura de marca.

    Delfín es un diseñador que, debido a la incapacidad para comprender la ironía de la que mucha gente suele hacer gala, fue vilipendiado hace años en su primer desfile de Cibeles por reivindicar a René Magritte (otro gran incomprendido del surrealismo que en Bélgica, ese país tan raro, aparecía en la moneda nacional hasta que llegó el euro). Sin embargo en esta edición ha confirmado su victoria mainstream. Ya no es el hijo pródigo -tampoco es que nunca diera un espantón airado- pero cualquiera que haya estado en su pase no podrá más que rendirse ante la evidencia.

    ‘Me va, me va, me va, me va, me vaaaaa’

    Aparte de una colección rotunda, el gaditano ha conseguido atraer a su desfile a los vips más estilosos: la lista era un rien-va-plus en el que Pedro Almodóvar, Bibiana Fernández, Rossy de Palma, Alaska, Mario Vaquerizo, Elena Benarroch o Asdrúbal Fernández cumplían a la perfección con el lema undostresiano de ‘amigos y residentes en’ y se arrejuntaban en la primera fila, arrimados, compartiendo juntitos los siempre incómodos humores de las caderas pegadas y sudorosas del vecino. Con tanta chica Almodóvar en la primera fila sólo faltaba Chus Lampreave entonando su cover de Julio Iglesias con el Me va, me va, me va me va, me va, me va el sonido de las trompetas del Juicio Final…

    El Armaggedon (¡qué puesta en escena, llena de ritmo y tensión, y vaya colección) tuvo lugar durante el desfile y tras él el kissing room, tan solitario al mediodía, parecía un after de Gran Vía cualquier domingo a las ocho de la mañana, con lo mejor de cada casa dándose codazos para conseguir un hueco, aunque sin estilismos de zombie postapocalíptico. Eva Hache, “fanaca total” de Delfín, respondía relajada a los medios mientras la siempre comedida Beatriz de Orleans pasaba de formalismos y hablaba sin miedo de la clase magistral del diseñador: “Fantástico, el mejor de todos, fenomenal, ¡y con vestidos que son prácticamente alta costura!”. Tras su explicación sobraban las palabras: “¡Deberíamos tener un poco más de colecciones buenas-buenas como ésta!”

    El desfile fue un punto y aparte en Cibeles: tras él, y una vez pasado el trámite del kissing room, el todo Cibeles se desplazó hasta el bar, donde Myspace.com organizaba un concierto de la musa de Delfín, Bimba Bosé. Por allí andaba incluso Eric Putzbach, uno de los componentes del extinto Equipo G de Antena 3, y hasta Juana y su hermana. Desde Andrés Aberasturi Jr. (‘capo’ de El Ego, la pasarela joven hermanastra de Cibeles) hasta las sufridas señoras de la limpieza, nadie quiso perdérselo.

    El orgulloso tito de la artista, Miguel, no paraba de bailar ante las canciones de su sobrina, al igual que Candela Peña, Antonia San Juan, Asdrúbal (¿dónde lleva el cargador de las pilas alcalinas, que no se cansa nunca?), Bibiana Fernández o Rossy de Palma. Las dos divas almodovarianas posaban sonrientes una junto a la otra mientras Alaska no salía de su asombro después de que Delfín eligiera el tema de Fangoria Eternamente inocente para cerrar su desfile. Incapaz de controlar sus emociones, el orgullo que sentía era tan grande que segundos después de terminar el pase sólo podía responder un “Ha sido total, ¿noooo?” cuando Vanitatis.com le preguntaba por el homenaje delfiniano.

    La tarde continuó con el desfile de Ana Locking, que contó en su primera fila con la presencia de Espido Freire (“Ya voy por el sexto”, confesaba a Vanitatis.com antes de comenzar) o Pablo Rivero, que trataba de pasar desapercibido ante las cámaras que intentaban captar a los famosos. Con Miguel Palacio, en cuyo desfile Marta Sánchez destacaba en la primera fila, siguió animándose el cotarro, que aún tenía gente a la que recibir.

    Para el pase de Elio Berhanyer hubo vips que llegaron de nuevas, como Laura Valenzuela, pero hubo otras que repitieron lo que para ellas estaba siendo una jornada memorable. Entre otras Beatriz de Orleans, que ya había disfrutado de Delfín como una niña pequeña, o la persona que mejor conoce en España los recovecos y entresijos de todas las Fahion Week del mundo: Eloísa Bercero, nuestra fashion victim con más solera. La reina patria de la haute couture llegó a su segundo desfile de Cibeles después de mostrarse absolutamente emocionada con el pase de Miguel Palacio: “Ya tengo pensado un traje”, apuntaba a Vanitatis.com antes de hacer su valoración sobre el nuevo recinto en el que se ubica Cibeles: “Un poco incómodo comparado con El Retiro”. Más o menos lo mismo que opinan las limpiadoras de sus uniformes ‘de prestado’, vamos. Serán cosas de la moda, diosa de las apariencias y hermana de la Muerte para dos poetas como Mallarmé y Leopardi, como bien enseña el profesor Jorge Lozano... ya paro, que esto tenía que ser frívolo. Camarero, ¿me pone otra cocacola?

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