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El lado más seductor de Gallardón

A Alberto Ruiz Gallardón siempre le ha acompañado la fama de serio. Muchos piensan que es una persona seca y distante, alejada totalmente de la realidad.

Foto: El lado más seductor de Gallardón
El lado más seductor de Gallardón

A Alberto Ruiz Gallardón siempre le ha acompañado la fama de serio. Muchos piensan que es una persona seca y distante, alejada totalmente de la realidad. Quizás por ello, el alcalde de Madrid muestra su lado más humano en una entrevista concedida en el próximo Vanity Fair. Y la verdad es que el nuevo político sorprende. Con las ideas claras y sin ganas de buscar problemas, se destapa el Gallardón más seductor.

Si vemos al político popular a través de la ‘tele’, siempre transmite una imagen seria. Quizás hayan ayudado a ello ciertas leyendas que circulan desde hace años. Cuando era presidente de la Comunidad de Madrid, cada vez que salía de su despacho alguien iba con una campanilla avisando para que ningún funcionario le saliera al paso, por ejemplo, para invitarle a una boda o pedirle un aumento de sueldo. Esa runrún popular tenía algo de verdad, pero no como se contaba. De hecho, Gallardón en el círculo más privado es un hombre encantador. Así lo declaraba en su día el propio Polanco.

Esa imagen de hurón que le colocaban sus detractores queda rota con su exclusiva a la revista Vanity Fair. Siguiendo la estela de Nicolás Sarkozy, Gallardón cuenta detalles más íntimos. Así, conocemos que es un motero apasionado. De hecho, posa con su casco para la publicación, una imagen alejada de su look habitual. Pero además, desvela otros detalles. Por ejemplo, no descasten que el motero que está parado delante de ustedes en un semáforo no sea Gallardón. Lo suyo es ir de incógnito, algo así como lo que hacía el Rey hace tiempo.

De su situación en el Partido Popular y su relación con políticos como Esperanza Aguirre o Mariano Rajoy es mejor mantenerse alejado. La polémica ya no es lo suyo. Por ello, a las incisivas preguntas responde con evasivas o quitando importancia al asunto. Pero lo mejor es leerlo porque seguro que hay gente que encuentra fantasmas entre líneas. Y eso que a estas alturas de su vida es difícil ponerle contra las cuerdas.

Pero si su vida de motorista y sus opiniones políticas han sido suficientes, hablar de sus dotes de seducción deja de piedra a más de uno. Y la pregunta es lógica. ¿Seductor o seducido? Más bien seducido porque si a él le toca seducir lo hace con la palabra, y para muchos eso puede llegar a ser un sufrimiento. Lo que más le interesará a todos es si quiere ser presidente de España. Él no se calla. La respuesta, en Vanity Fair.

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