La complicada herencia de García Cereceda
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La complicada herencia de García Cereceda

La guerra de los Cereceda no ha hecho nada más que empezar. Así lo consideran amistades y conocidos del empresario inmobiliario que falleció en su mansión madrileña

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La complicada herencia de García Cereceda

La guerra de los Cereceda no ha hecho nada más que empezar. Así lo consideran amistades y conocidos del empresario inmobiliario que falleció en su mansión madrileña el pasado 7 de junio.

Desde que se convirtió en millonario, su imagen pública fue de discreción. Otra cosa era su nivel de vida, con avión privado y súper yate que solía prestar a los amigos. De hecho, en una ocasión, brindó el barco fondeado en las islas Caimán para que una amistad española celebrara la mayoría de edad de su hija. El viaje y la estancia fue gratis total.

Aseguran a Vanitatis que al ser un hombre con orígenes humildes, era de gustos austeros. No así el resto de la familia, incluidos los hijos de su segunda mujer, Silvia Gómez, a los que trató casi como si fueran suyos, al menos en el apartado financiero y afectivo. Aunque parece que sí le molestaba que se despilfarrara ya fueran las protagonistas de esta opulencia sus hijas Yolanda y Susana o los vástagos de Silvia.

Cereceda se negó en redondo a que su avión se utilizara para que viajaran los caballos que había comprado Yolanda. Otra vez también dijo “no” para un desplazamiento de placer del mayor Hermosilla Gómez. Según parece, el empresario no quería niños que ejercieran de niñatos. Y lo mismo que controlaba sus empresas lo hacía con la economía doméstica.

Prácticamente todos los gastos pasaban directamente a su oficina y  esde ahí se daba la orden de pagar a proveedores, tiendas y restaurantes de lujo. Prefería que hubiera pocas visas sueltas.

La primera noticia de las desavenencias familiares llegó a través de la publicación de disparatadas esquelas donde ya se intuía que la relación entre las hijas, la madre y la madrastra no eran perfectas.

El siguiente desencuentro público se remonta al día que se esparcieron las cenizas en una de las fincas que el fallecido tenía en los alrededores de Madrid. Las escenas y actuaciones de la heredera más complicada dejaron asombrados a los íntimos. Mientras unos esperan que la apertura del testamento solucione los enredos familiares, otros aseguran lo contrario.

Efectivamente, la fortuna de García Cereceda era importante, pero también los pasivos. Como a otros empresarios inmobiliarios, la crisis le pilló de lleno cuando ya estaba enfermo aunque siguió dirigiendo y controlando todo y, hasta que pudo, su imperio desde su mansión de la Finca (Pozuelo de Alarcón).

Parece que la casa se ha puesto a la venta por cinco millones de euros. Cereceda también compró en la República Dominicana unos terrenos que por ahora tampoco tienen utilidad y están sin un proyecto urbanizable cerrado. Su herederos tendrán que afrontar los anticipo  hipotecarios y sus vencimientos, que son cuantiosos.

El empresario era un hombre poderoso y, sobre todo, con gran olfato empresarial. De ahí que no tuviera el problema del resto de la ciudadanía a la hora de solicitar préstamos y conseguir dinero. Es más fácil renegociar con una entidad bancaria una deuda de muchos millones de euros que un crédito para un pisito de sesenta metros cuadrados.

Ahora habrá que ver cómo acaba esta historia. Una de las últimas decisiones de la viuda ha sido no celebrar ningún funeral, por lo que pueda pasar. No hay que olvidar que hay una orden de alejamiento dictada contra una de las hijas para que no se acerque a Silvia Gómez, la segunda mujer.

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