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La Duquesa de Alba y su novio, de boda en Sevilla

La boda de Carmen Solís Tello, hija del marqués de la Motilla y Carmen Tello, con Agustín Aranda en Sevilla, ha sido la confirmación pública para la

La boda de Carmen Solís Tello, hija del marqués de la Motilla y Carmen Tello, con Agustín Aranda en Sevilla, ha sido la confirmación pública para la gente de la calle del noviazgo de la Duquesa de alba y Alfonso Diez. Hasta ahora, en este tipo de acontecimientos sociales con el pueblo llano echado a la calle se había dejado acompañar por el funcionario de una manera menos vistosa y siempre componiendo tríos o cuartetos con curro Romero y Carmen Tello, Ana María Abascal o Marta Talegón, sus amistades de siempre y las que primero le dieron su apoyo cuando decidió mostrar al mundo a su pareja.

El paseíllo hasta entrar en la iglesia de la Anunciación resultó espectacular. Los sevillanos aclamando a la Duquesa con gritos de "¡¡guapa, guapa!!" y "¡¡torero, torero!!" para el funcionario. Cayetana se colocó en los primeros bancos y Alfonso siempre pendiente de ella. Y si en el templo fueron más discretos, en el palacio de los Motilla no tuvo reparos en demostrar la relación que mantienen, aunque ciertos invitados torcían el gesto ante la dedicación que demostraba Alfonso. 
Aparte de permanecer junto a ella en plan escudero fiel se dedicaba a confirmar con los conocidos de más confianza sus impresiones visuales sobre su novia con la siguiente frase: "Verdad que está muy guapa". Y a Cayetana se la iluminaba la cara ante los requiebros del funcionario. Vestida con un traje por encima de la rodilla en tonos azules con el bajo cuajado de plumas, medias de rejilla y tocado vistoso, resultaba incluso más moderna que su hija Eugenia, que esa noche confirmó lo que ya es un hecho: que ya da carta de normalidad a los asuntos amorosos de su madre.
Y un dato llamativo: a la duquesa no le gusta nada que ninguna mujer -sea de la edad que sea- le de conversación a su chico. Son los únicos momentos en que a Cayetana se la vio tensa.
La boda fue un acontecimiento de primera categoría. La novia con un impresionante vestido firmado por Vitorio & Luchino, guantes por encima del codo, una mantilla de encaje de Bruselas con la que también se casó su madre Carmen Tello, y que se sujetaba al traje con un broche de brillantes. Una joya familiar igual que la diadema que lució, que pertenece a la casa ducal y que utilizan las mujeres Motilla. Tras la ceremonia religiosa, los invitados acudieron al impresionante palacio, propiedad de Miguel Ángel Solís y Martínez Campos
Entre los invitados, Javier Arenas; el recién estrenado alcalde de Sevilla Juan Ignacio Zoido; las hermanas Isabel y Carmen Cobo siempre estupendas; el marqués de Benameji; el doctor Trujillo, que fue quien volvió a dar vida a la duquesa al intervenirla quirúrgicamente; Marta Talegón que, como buena amiga, ayudó en todo a Carmen Tello para que la fiesta nupcial fuera un éxito, como así lo fue. Los periodistas Ángel Expósito, Mario Niebla de Toro, José María García, Ana María Abascal; el director titular de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, Pedro Halffter, que regaló a los novios la música de la boda; la soprano Mariola Cantarero, que impactó en la ceremonia religiosa interpretando el Ave María; la duquesa de Medina Sidonia, los marqueses de Méritos; los Segrelles con su hija Paloma y su marido Emilio Álvarez; Enrique Miguel Rodríguez, Pepita Saltillo; Espartaco, que no coincidió con su ex mujer Patricia Rato, muy elegante como siempre que iba vestida de Ladrón de Guevara; Eugenia Martínez de Irujo, que compartió mesa con Litri, Adriana Carolina; la familia Porcelanosa con Manuel Coloques a la cabeza; Pedro Pesudo y Elia, Tomas Terry...
Y, por supuesto, todos los Motilla, tíos de la novia que, aunque entre ellos mantienen un contencioso por la herencia del marqués fallecido, no tienen problemas a la hora de acudir a un acontecimiento familiar como ha sido la boda de Carmen, celebrada en el palacio ducal de la calle, que lo mantiene el titular sin subvenciones ni dinero público de ningún tipo.
Carmen Tello, que mantiene una excelente relación con su ex marido, se encargó absolutamente de que todo estuviera en perfecto estado de revista. Impresionantes los patios iluminados con velas y enormes jarrones de flores, igual que llamativo resultó el bufet de postres dispuesto en largas mesas de cristal.
Carmen fue una de las mujeres más guapas de la noche sin excesos y exageraciones, mientras Curro Romero, su marido, el invitado que recibió más saludos.

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