Los hermanos Medina, cara y cruz en los negocios
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Los hermanos Medina, cara y cruz en los negocios

Ostenta uno de los ducados más importantes del país y también el título que le acredita como uno de los hombres más elegantes de España. Aristócrata

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Los hermanos Medina, cara y cruz en los negocios

Ostenta uno de los ducados más importantes del país y también el título que le acredita como uno de los hombres más elegantes de España. Aristócrata con pedigrí, descendiente directo de Alfonso X El Sabio e hijo de Naty Abascal. Pero también enamorado del fashion bussiness, empresario de éxito y joven emprendedor. Rafa Medina, duque de Feria y marqués de Villalba desde 2002, está de enhorabuena. Acaba de inaugurar la tercera tienda de Scalpers, la marca que fundó junto a unos socios hace cuatro años, en La Moraleja. Sus amigos famosos siempre acuden a apoyarle. “Soy un tipo con suerte”, afirma.

El miembro más mediático de los Medinaceli -junto a su hermano Luis- no vive en ningún palacio y se considera un hombre del siglo XXI. “Estoy interesado por el legado histórico de mi familia, lo que representa mi abuela… pero yo siempre he preferido trabajar, tener los pies en el suelo y estar siempre al pie del cañón”, dice Rafa Medina en conversación con Vanitatis. Su estatus y su condición de duque siempre le han reportado muchas críticas. Algo que parece no molestarle. “Estoy acostumbrado a ellas. La gente se cree que por ser yo, mis tiendas salen adelante pulsando un botón. Nunca se me han caído los anillos y estoy orgulloso de ser humilde y currante”, cuenta el hijo del fallecido duque de Feria.

A pesar de ser un empresario de éxito, pese a haber comenzado su negocio en plena crisis económica, Rafa, que se casó como un príncipe hace un año con Laura Vecino en los predios familiares de Toledo, no se veía como tal. “Lo dejé todo. Trabajaba en un banco y me decanté por Scalpers. ¡Fíjate que bien me ha ido que tenemos incluso un distribuidor en Corea! Todos me apoyaron. Mi abuela siempre se interesa por las ventas y está orgullosa de que creemos empleo. Mi madre también. Aunque ella sabe mucho de esto. Está en otra galaxia”. El principal sello de la firma, además de una amplia colección de pañuelos, corbatas y trajes, son las slippers, que el aristócrata reinventó dándole un “twist” al escudo familiar.

Sin embargo, el pequeño de la familia no ha tenido tanta suerte como su hermano mayor en el mundo de los negocios. “Luis está bien. De repente tuvo un proyecto que le salió mal con unos socios. Él, como el resto de socios, se vio en una situación incomodísima y no tuvieron más remedio que deshacerse de ello. Fue una cosa en la que se vio involucrado. Hay cosas que salen y otras que no. ¿Cuánta gente monta empresas y les va mal? Es lo malo y lo bueno de apellidarse Medina”, dice Rafa. Pero, a pesar de tanto trabajo, todavía le sobra tiempo para la vida familiar. “Laura y yo queremos tener hijos, pero ya vendrán. Ahora estamos muy volcados en nuestras carreras profesionales. Ella trabaja mucho durante toda la semana en Barcelona”-.

Luis tuvo muchos problemas tras abrir la joyería Ceylan 1943. Se produjeron una serie de impagos en la empresa, las empleadas alzaron la voz y Luis tuvo que salir al paso. "Cuando montamos esta empresa decidimos partir de cero porque la firma arrastraba deudas de su etapa anterior. El problema no ha sido el negocio en sí, puesto que las cifras que me siguen llegando de ventas no están nada mal para los tiempos que corren, sino una serie de problemas que hemos tenido con nuestro principal proveedor", declaró el pequeño de los Medina en ese momento a la revista Vogue. Luis se defendía afirmando que los beneficios no los recibía en líquido, sino en perlas, de ahí los impagos. Prometió seguir con el negocio, pero finalmente se vio obligado a cerrarlo.

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