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Los cinco años de 'infierno' de Colate con Paulina

“Un auténtico infierno”. Así definen desde el entorno más cercano a Nicolás Vallejo-Nágera cómo han sido sus cinco años de matrimonio con Paulina Rubio. Vanitatis ha

“Un auténtico infierno”. Así definen desde el entorno más cercano a Nicolás Vallejo-Nágera cómo han sido sus cinco años de matrimonio con Paulina Rubio. Vanitatis ha podido hablar con fuentes próximas al empresario que achacan la ruptura final de la pareja al carácter “extremadamente complicado” de la estrella del pop, que habría minado la relación desde un principio. “Era una tortura para él. Ha tirado la toalla, porque ya no puede más. Paulina le ha hecho sufrir muchísimo”, afirman las mismas fuentes. Este miércoles, contra todo pronóstico y a golpe de portada, el propio afectado, que lucía demacrado, abatido y con algún que otro kilo de menos, ponía fin a los continuos rumores sobre sus desavenencias matrimoniales con la cantante.

Una decisión que el propio Colate ha querido postergar lo máximo posible, pero que era inevitable ante la avalancha de informaciones. Aunque la cronología de su sonado desencuentro no ha hecho más que empezar. Ahora, tras la crónica anunciada de su ruptura, llega la batalla legal, que todavía no ha comenzado y se prevé larga, tensa y beligerante, ya que la relación entre ellos es a día de hoy inexistente. Por las palabras de Nicolás en Hola, extremadamente cuidadas por la revista de Sánchez Junco, se extrapola que no han terminado de forma civilizada. Tanto que, según cuentas las mismas fuentes a este portal, la diva mexicana estaría poniendo muchas trabas para poder formalizar las visitas de Colate a su hijo, al que, tras la complicada separación, se aferra.
 
Éste pretende seguir residiendo en Miami para estar cerca de él. “Es lo único que tiene y también lo único por lo que va a pelear”, dicen amigos y familiares muy próximos, consultados por Vanitatis. Las broncas y disputas entre la pareja eran habituales. Gente cercana coincide en apuntar que Colate y Paulina “se casaron ya enfadados”. De hecho, esta separación -definitiva y "sin marcha atrás", según cuenta el propio Vallejo Nágera- comenzó de la misma manera: como una riña más, que no alertó, en principio, a sus íntimos. En cambio, contó, más tarde, con el atenuante de que la acumulación de tantas crisis se había convertido en un escollo insalvable, que hacía presagiar lo ocurrido: una ruptura polémica y poco pacífica, con un único perjudicado, el pequeño Nicolás. Su nacimiento no sirvió de tabla de salvación para el matrimonio de sus padres, ya abocado al fracaso desde sus inicios.
 
Por su parte, la familia Vallejo-Nágera, con la que la cantante no mantiene trato alguno desde hace muchos meses, se encuentra al tanto de la evolución de la noticia y se ha convertido en el pilar fundamental de Nicolás, que prepara, al igual que Paulina, toda su carga para conseguir la separación y el posterior divorcio. “No hay ningún tipo de móvil económico. Vaya tontería. Además, la economía de Paulina no es nada boyante. La gente está muy equivocada. Colate lo único que quiere es ser feliz de una vez por todas”, se atreven a decir amigos de la pareja. La respuesta de Paulina no se hará esperar, ya que tanto la cantante como el que pronto será su exmarido guardan muy buena relación con los Sánchez Junco, propietarios de la revista Hola. Mientras, Colate ha encontrado una vía de escape a esta situación en el yoga.
 
Crónica de una ruptura anunciada
 
Tal y como ha confirmado el propio empresario en dicha entrevista, la separación entre ambos es un hecho desde hace cinco meses. Mientras su marido seguía con su hijo en Miami, ella estuvo a finales de noviembre en España para promocionar Brava, su último trabajo discográfico. No hubo encuentro con su familia política ni tampoco palabras de afecto hacia Colate, como sí había ocurrido en anteriores ocasiones. Más tarde, le tocaba el turno a Nicolás de viajar hasta España para acudir, fielmente escudado por su amigo Javier Hidalgo, a la boda de José María Aznar Junior y Mónica Abascal. Lo hacía sin Paulina, lo que propició el pistoletazo de salida para los dimes y diretes sobre el estado real de su ya extinto matrimonio.
 
En dicho enlace, surgió el rumor -infundado, como más tarde se demostró- de que éste le había sido infiel a su mujer con una joven proveniente de una familia influyente en la alta sociedad, que también estaba invitada a la ceremonia. Aunque la puntilla a las informaciones apocalípticas la puso la decisión de Nicolás de pasar sin su esposa la Navidad junto a su familia en España para, en Nochevieja, poner rumbo, a solas con su hijo, a Punta Cana, donde pasó los primeros días de 2012 con su hermana Samantha, chef de profesión, y unos amigos de ésta en las paradisíacas playas de República Dominicana.  Allí desconectó y tomó fuerzas para dar un paso más en este tormentoso matrimonio que, aunque ya acabado, promete seguir regalando titulares. 
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