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Así fue la boda de María Ramirez, la hija de Pedro Jota

María Ramírez, la hija de Pedro J. Ramírez, director del diario El Mundo, se casó en Nueva York con su novio Eduardo Suárez el pasado 7

María Ramírez, la hija de Pedro J. Ramírez, director del diario El Mundo, se casó en Nueva York con su novio Eduardo Suárez el pasado 7 de junio, como ya adelantó Vanitatis. Podía haber sido la boda mediática del verano, con la asistencia de políticos de primera fila, empresarios, banqueros y hasta el presidente del gobierno como estrella invitada. Un enlace como el de la tercera infanta, que fue así como se bautizó el matrimonio de Ana Aznar y Alejandro Agag en la basílica de El Escorial, con derroche de luz y de color y conspiradores haciendo el paseíllo por la alfombra roja.

Pudo ser y no fue, porque los novios, María y Eduardo, corresponsales del diario El Mundo en Manhattan, querían celebrar su fiesta y no la de los padres, que es lo que suele suceder cuando los progenitores tienen influencia social. En este caso, lo hicieron a su manera y se encargaron de todos los detalles. Ofrecieron a los invitados paraguas rojos, el color del faro frente al que se ofició la ceremonia. El lugar elegido por los protagonistas es uno de los preferidos de los neoyorkinos y sirvió de inspiración para un libro infantil de referencia: El pequeño faro rojo. Se construyó en 1880 para avisar a los barcos de una zona peligrosa del río Hudson. Cayó en desuso y estuvo a punto de ser derruido, pero gracias a las miles de cartas que se enviaron y los mensajes de muchos niños pegados en sus paredes, pasó a ser monumento histórico. María se lo encontró de cara un día que paseaba en bicicleta y lo contó en su blog.
La puesta en escena podría haber sido el guión de una película de amor y lujo que tiene como referente a la ciudad de Nueva York. Poco antes de las cinco de la tarde los invitados atravesaban caminando el parque que les llevaría al faro. Un paseo de veinte minutos a ritmo de soul, a cargo de un cuarteto de música. La novia llegó en un carro Pedicab, un coche ecológico a pedales, que es otro de los símbolos de la ciudad. Vanitatis ha tenido acceso a las fotos de la ceremonia.
María eligió un vestido vintage firmado por Nicolle Miller que encontró en una tienda del Soho por casualidad. Parece que cuando lo vio tuvo claro que sería su estilismo nupcial. En vez de flores, portó un ramo de plumas y en el pelo una flor roja, continuando con la línea argumental de la historia literaria. Dos amigas de María se encargaron de leer unos párrafos de Here is New York, de E.B White, uno de los libros preferidos de los novios, que refleja la magia y el magnetismo que esta ciudad tiene para todos las personas que alguna vez la han visitado.
Una vez finaliza la ceremonia, de vuelta al parque, con una tormenta parecida a la que acompañó a la boda de los príncipes de Asturias. Menos mal que todos los invitados tenían el paraguas rojo para cobijarse y así llegar sin empaparse  hasta el autobús escolar que los trasladó al West Village, donde se encontraba el restaurante elegido por la pareja para celebrar el convite. Hubo corte de tarta diseñada con portadas de El Mundo. La fiesta nupcial terminó pasadas las doce, una hora temprana para España y tope para Nueva York.
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