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Las denuncias por impago y los embargos ponen a Victorio & Lucchino al borde de la quiebra

La noticia saltó a los periódicos hace unos días. Victorio & Lucchino, la conocida firma de moda sevillana que porta el seudónimo de los dos diseñadores

Foto: Las denuncias por impago y los embargos ponen a Victorio & Lucchino al borde de la quiebra
Las denuncias por impago y los embargos ponen a Victorio & Lucchino al borde de la quiebra

La noticia saltó a los periódicos hace unos días. Victorio & Lucchino, la conocida firma de moda sevillana que porta el seudónimo de los dos diseñadores que la regentan, José Víctor Rodríguez Caro y José Luis Medina del Corral, se encuentra en una situación crítica. Varios proveedores de la marca han solicitado concurso de acreedores por impagos a la Agencia Tributaria, la Administración local y procedimientos ante el juzgado de lo social que se traducen en impagos a trabajadores. Existen ya algunos embargos preventivos a favor del Estado para hacer frente a 1,2 millones de deuda, entre ellos el de un local en la calle Sierpes y otro situado en la calle Boteros.

Para muchos de los que fueron en su día empleados de los diseñadores, la noticia es insuficiente ya que, según su testimonio, son culpables de “arruinar a varias familias y varios negocios particulares”. Numerosos son los trabajadores que les han denunciado por impago y, a pesar de sentencias firmes contra los modistos, aseguran no haber recibido aún su dinero. Y eso a pesar de que, supuestamente, poseen propiedades como una finca en Campanillas, que incluso tiene caballerizas, y naves llenas de antigüedades por valor de cientos de miles de euros, algo que los demandantes han puesto de manifiesto ante el juzgado. Según ellos, “todas las cuentas ligadas a sus relaciones comerciales están completamente vacías”. Aseguran además que “vinculaban sus propiedades personales a las cuentas de la empresa”.

Un representante de la agencia Gablons, Relaciones Públicas & Comunicaciones, encargada de gestionar la comunicación de los diseñadores durante ocho años, ha asegurado a Vanitatis que fueron de los primeros en denunciarles. Todavía tienen pendientes varios juicios con ellos. La primera denuncia fue por una deuda de 85.000 euros que no han podido cobrar a pesar de tener la sentencia ganada. “Lo único que les han podido embargar en todo este tiempo son 200 euros”, afirma contundente dicho representante.

Otros empleados que llevaban más de veinticinco años trabajando para ellos aseguran a Vanitatis que, tras pasar por varios departamentos y vivir altibajos de la empresa, hubo una parte de ellos que sufrieron un ERE. Estos empleados también denuncian una curiosa forma de despido: “A todos nos despidieron por separado para que no tuviésemos comunicación con otras personas del mismo departamento”. Supuestamente, se dieron pagarés para ir saldando la deuda paulatinamente. “A partir de cierto momento, dejaron de pagar cantidad alguna”, afirma uno de dichos empleados. Esos mismos trabajadores aseguran que el “departamento de medidas”, el que más depende de los dos modistos, "facturaba muchísimo e iba bastante bien”. Esa bonanza en sus cuentas provocó la indignación de los trabajadores, que tomaron la decisión de denunciarles y siguen esperando una sentencia.

Familias con problemas a causa de los impagos

Las cantidades que deben a otros empleados son menores, pero aún así los han denunciado porque no podían sostener su economía familiar. El testimonio más duro es el de Isidro Camarena, costurero, al que supuestamente le deben 27.000 euros desde hace más de 3 años. "Había personas a las que les decían que al día siguiente les iban a ingresar el dinero y nunca lo hacían. Un día los llamé porque vinieron para cortarme la luz. Se lo conté a ellos y me preguntaron cuánto dinero debía. Les dije que 80 euros y me ingresaron en el banco esa cantidad para que no me la cortaran. Ni siquiera me han llamado para pedirme disculpas", afirma.

Camarena tuvo que pedir un préstamo de 8.000 euros para sobrevivir. "Llegó un momento en el que ni siquiera podía verlos por la tele. Contratando a Penélope Cruz por 300.000 euros y sin pagarme a mí. Sentía indignación", añade. El costurero fue a Sevilla para hablar con alguno de ellos pero, según él, siempre le evitaban.

Hubo una sentencia a favor de Camarena que hizo que el juez embargase vestidos a la firma, al no poder hacerlo con otras propiedades, pero ni siquiera así se saldó la deuda. "Fui a Sevilla a recoger los vestidos y me dieron el cambiazo. Me dieron vestidos deteriorados y que habían sido utilizados en pasarelas anteriores. Los tengo aquí guardados para depositarlos en el Juzgado de Sevilla".

Otros empleados aseguran a Vanitatis que dan el dinero "por perdido" de aquí a que haya sentencia, en algunos casos, dentro de dos años. Temen represalias y por eso evitan dar su nombre. "El otro día me alegré de que todo saliese en los periódicos; que la gente se enterase de que son unos sinvergüenzas", dice uno de ellos. Afirman, además, que llegaron a aceptar el pago a plazos pero finalmente no les pagaron ni un céntimo y que “los gritos y el despotismo eran bastante habituales en la firma”, sobre todo por parte de Victorio (José Víctor Rodríguez Caro). Una proveedora, dueña de un taller, ha hablado con Vanitatis y asegura que ha sufrido impagos que le han obligado a desmantelar su negocio.

También afirman que hay propiedades que ningún juzgado incluye en los embargos, como una casa palacio situada en la calle Gandesa de Sevilla y su taller de la calle Padre Luis María Llop. Los diseñadores presumían hace unos años en un programa de televisión de esta última propiedad, la más antigua de Sevilla (1370) y domicilio natal del pintor Velázquez (vea el vídeo al final del artículo). Los denunciantes sospechan que algunas de estas propiedades que disfrutan los modistos no están a su nombre.

Vanitatis se ha puesto en contacto con José Víctor Rodríguez Caro (Victorio), quien no ha querido significarse. "No voy a hacer ninguna declaración sobre las personas que han trabajado para nosotros", afirma. Desde su actual gabinete de prensa también se muestran reacios a hablar: "Estamos preparando el desfile de Cibeles y haciendo lo que tenemos que hacer: trabajar". Una pasarela Cibeles que se presenta para ellos más complicada que nunca.

Reestructuración de la empresa

Tras la publicación de este artículo, los dos modistos anunciaron, a través de un comunicado, una reestructuración de la empresa y varios despidos. En un escueto comunicado, la empresa sevillana afirmó que cuenta con un "solvente plan de viabilidad que garantiza la continuidad de la firma y la actividad", e informó de que "no hará valoraciones" del proceso concursal en el que está inmersa.

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