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Esquileo de Cabanillas, para casarse a cuerpo de rey

"La boda de Laura y Beltrán resultó maravillosa en ese sitio con tanta historia", escribió agradecida Pilar Badajoz, infanta Dª Pilar, en el libro de oro

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    "La boda de Laura y Beltrán resultó maravillosa en ese sitio con tanta historia", escribió agradecida Pilar Badajoz, infanta Dª Pilar, en el libro de oro del Esquileo de Cabanillas en el año 2004, tras el enlace de su hijo Beltrán Gómez-Acebo y Laura Ponte en esta casa-esquileo del siglo XVIII propiedad de los Peñalosa, sita en Torrecaballeros, provincia de Segovia. Los Reyes D. Juan Carlos y Dª Sofía también manifestaron estar encantados de "haber estado en vuestra casa para la boda de Laura y Beltrán".

    A este enlace casi familiar -el hermano de Laura, Jacobo Ponte, está casado en este mismo lugar con Isabel de Peñalosa- asistió la Familia Real española al completo junto a miembros de casas reales europeas como Haakon de Noruega o Kostantin de Bulgaria. Tras él, muchas han sido las bodas de postín que se han celebrado en este histórico inmueble. Entre ellas, las de Borja Thyssen y Blanca Cuesta y más recientemente, María Prado Eulate y Alex Sabaté.

    Aristócratas como el Duque de Maura, algún Villaverde, el Conde de Casal o el de Orgaz; familias como Benjumea o Cortés (Jockey Restaurante); políticos de distinto signo; toreros como El Juli; modelos como Nieves Álvarez o Ariadne Artiles; diseñadores como Miguel Palacio; o ganaderos como el Marqués de Quintanar han desfilado, bien como novios, bien como invitados, por el Esquileo. Algunos han repetido, como Laura Ponte, que tras divorciarse de Gómez-Acebo ha acudido después a otras bodas, acompañada por otro Beltrán, en este caso Cavero, sobrino de Esperanza Aguirre.



    ¿Cuál es el atractivo del Esquileo de Cabanillas?

    "La autenticidad. Aquí no hay pasteleo", responde rotundo Rodrigo de Peñalosa, XVIII Vizconde de Altamira de Vivero, uno de los propietarios de la casa. También destaca la abundantísima vegetación que refresca los patios de la finca. Algo que no ocurría cuando la casa funcionaba como esquileo, ya que las ovejas no dejaban brote verde vivo. Rodrigo, Ruy en la intimidad, se muestra orgulloso del pasado del inmueble, ejemplo de la arquitectura industrial ganadera del siglo XVIII, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento, al ser el único esquileo que se conserva intacto en toda España. Aún hoy, siguen usando el mismo hierro que antaño para marcar su ganado, ya no ovino sino vacuno.

    Sito en Cabanillas, localidad aneja a Torrecaballeros, en la Vera de la Sierra, que conecta la Cañada Real Leonesa con la Soriana a través de la Segoviana, este esquileo se construyó en el siglo XVIII, cuando por allí trashumaban cada año tres millones y medio de ovejas merinas de la Mesta. El conjunto arquitectónico, formado por vivienda principal, esquileo, casa de pastores y casa de guardas, ocupa una parcela de 3.000 m2.

    Según explican los guías, la vivienda principal responde al prototipo de arquitectura cortesana del siglo XVIII, propio de los primeros Reyes de la Casa de Borbón, que se caracteriza por tener próximos determinados edificios industriales, respondiendo al espíritu desarrollista de la Ilustración española. La factura de la casa tiene todas las trazas de las obras de los Díaz de Gamones, que fueron los maestros constructores de la Fábrica de Cristal de la Granja y de la cercana Iglesia de Trescasas, todo ello durante el reinado de Carlos III. La nave de esquilar acogía a un centenar de tijeras que despojaban de su vellón a 18 ovejas por hombre y día.

    Elemento esencial y muy curioso de todos los esquileos era el Oratorio o capilla, situados siempre en el alto de la nave de esquilar, pero introducido en la casa de los dueños, en el cual se decía la misa en los días de guardar, sin detener las faenas más que en el momento de la consagración, de manera que los esquiladores cumpliesen con el precepto, sin disminuir su rendimiento en el trabajo. Hoy, los banquetes de bodas se celebran en el amplio espacio de la nave de esquileo; el espacio anejo llamado bache, estrecho o sudadero -porque en ella se apretaban las ovejas a sudar antes de ser esquiladas- se usa como 'chill out'; y no pocas novias han ofrecido su ramo a la Virgen del Esquileo, entre ellas Laura Ponte y Blanca Cuesta.

    Catering o decorador propio

    Decoran la nave interesantes pintadas utilitarias, realizadas por los esquiladores en el siglo XIX con el almagre o mazarrón que servía para marcar las ovejas. Los ‘graffitis’, restaurados por el italiano Graziano Panzieri, muestran dibujos de perdices o soldados, estos últimos probablemente de los cien mil hijos de San Luis que restablecieron el absolutismo en España en tiempos de Fernando VII. "Aquí han dormido tanto soldados napoleónicos como de Wellington", apunta Peñalosa.

    Maite Aya, directora general del Esquileo, destaca que este monumento histórico que se alquila para bodas “tiene un atractivo superespecial. La gente se siente como en su casa”. A ello contribuye también la atención personalizada, que permite que cada pareja disponga de su propio ‘catering’, decorador o ‘wedding planner’. Así, han ofrecido banquetes de bodas Juan Mari Arzak o Samantha de España, hermana de ‘Colate’ Vallejo-Nájera. En la boda de Laura Ponte y de “las niñas de la casa” (Isabel y Luisa de Peñalosa) sirvió ‘Goyo’, de la Portada de Mediodía de Torrecaballeros. Entre los decoradores, destaca Luis Galiusi.

    Aya también señala que está cerca de Madrid, pero es muy privado. La finca dispone de muchos espacios diferentes: Salón de banquetes y baile, ‘Tijuana’ que es como cariñosamente llama la familia a la nave de servicios, que se usa para cóctel previo cuando hace mal tiempo, ‘chill out’, jardines y piscina. Y los contrayentes disponen de todo el espacio durante un día entero, lo cual les permite hacer realidad sus deseos.

    "El Esquileo o te gusta o no te gusta. No hay término medio", reconoce Luisa de Peñalosa, de la familia propietaria, que celebró su boda en Cabanillas hace un mes. Para ella, el encanto del lugar, la libertad que ofrece y el contacto directo hacen que el día de la boda sea diferente y especial.

    ¿Es muy caro casarse en el Esquileo de Cabanillas? “No es un sitio barato, porque es una finca privada con tolerancia máxima y asistencia total”, responde Maite Aya. Según Rodrigo de Peñalosa, “es la finca más barata de Madrid y sus alrededores”. Además de bodas, este espacio acoge ‘izuzquizadas’ varias (celebraciones familiares, rodajes fotográficos y otros eventos, como reuniones de empresas. De hecho, próximamente está prevista una cena de gala para directivos de un banco europeo. El inmueble también ha sido escenario de diversos documentales, e incluso el cineasta Milos Forman lo estudió para ambientar una taberna en Los fantasmas de Goya.

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