Amaia Salamanca casa entre lágrimas a su hermano en Marbella
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Amaia Salamanca casa entre lágrimas a su hermano en Marbella

Amaia Salamanca ha casado entre lágrimas a su único hermano, Mikel, en una emotiva ceremonia civil. Tan emotiva que ella misma no pudo contener las lágrimas

Amaia Salamanca ha casado entre lágrimas a su único hermano, Mikel, en una emotiva ceremonia civil. Tan emotiva que ella misma no pudo contener las lágrimas durante el discurso que había preparado. En presencia de más de 150 invitados, la actriz ofreció su bendición al joven matrimonio, pero ante la amenaza de romper a llorar tuvo que interrumpir sus bonitas palabras, tomar aire y contener el torrente de lágrimas.

La boda tuvo lugar en uno de los locales de moda de la costa marbellí, el Puro Beach, cedido para tal ocasión por el empresario Rosauro Baro, actual pareja de Amaia Salamanca. Con este chiringuito playero de telón de fondo, la boda tocó sus primeros acordes en torno a las ocho de la tarde, momento en el que la actriz y su chico hicieron acto de presencia.

La que obtuviese la fama a raíz de su papel de Catalina en Sin tetas no hay paraíso acudió al enlace ataviada con un elegante vestido largo en tonos negros y blancos, conjuntado con cinturón, zapatos y cartera Chanel negros.

Por su parte, Rosauro Baro y el resto de los invitados masculinos optaron por un look más informal prescindiendo de la corbata, ya que la boda se celebraba a pie de playa. Como se puede ver en las imágenes (Ver álbum), Rosauro está completamente integrado en su familia política y después de dos años de relación es considerado como uno más.

Nadie de la familia quiso perderse tal evento. Incluso la abuela de Amaia y Mikel, por la que la actriz siente auténtica devoción tal y como ha reconocido en numerosas ocasiones, estuvo allí. A pesar de que ésta vive en el País Vasco, no le importó viajar hasta la otra punta de la geografía española para ver cómo su nieto daba el ‘sí, quiero’.

Una vez que la ceremonia llegó a su fin, se celebró un cóctel alrededor de la piscina que preside este famoso chiringuito de Marbella. Poco después dio comienzo la cena, que se tornó en un acto más tradicional, donde no faltó el clásico cántico reclamando un beso de los recién casados, el vals, la barra libre e infinitos bailes que duraron hasta altas horas de la madrugada. Como colofón final a una velada inolvidable, la pareja y sus ciento cincuenta invitados soltaron al aire numerosos farolillos voladores en señal de prosperidad y buenos augurios. 

Amaia Salamanca Marbella