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Victorio & Lucchino hablan de “despecho” mientras algunos de sus trabajadores callan “por miedo”

En medio de la polémica por las supuestas deudas que soporta su 'imperio', Victorio & Lucchino no tienen miedo a seguir demostrando su poder empresarial. Varios

Foto: Victorio & Lucchino hablan de “despecho” mientras algunos de sus trabajadores callan “por miedo”
Victorio & Lucchino hablan de “despecho” mientras algunos de sus trabajadores callan “por miedo”

En medio de la polémica por las supuestas deudas que soporta su 'imperio', Victorio & Lucchino no tienen miedo a seguir demostrando su poder empresarial. Varios extrabajadores les acusaban a principios de verano de no haberles remunerado por su trabajo. Los diseñadores, ajenos a estas denuncias, acaban de abrir nueva tienda en Madrid y han presentado una nueva colección de fragancias. “Nosotros pasamos de todo”, comentan ambos a Vanitatis. Mientras, algunos de sus exempleados prefieren guardar silencio “por miedo”.

En su momento, varios proveedores de la marca solicitaron concurso de acreedores por impagos a la Agencia Tributaria. Supuestamente, la firma sufrió varios embargos preventivos a favor del Estado para hacer frente a 1,2 millones de deuda. Los extrabajadores les acusaron de “arruinar familias”. Los diseñadores, mientras tanto, declaran que tienen “la conciencia muy tranquila”.

Unos responden y otros callan

Algunos de los freelance que han trabajado para Victorio & Lucchino no salen de su asombro ante este tipo de declaraciones. Uno de ellos, Isidro Camarena, costurero al que supuestamente le deben 27.000 euros desde hace más de tres años, tuvo que pedir un préstamo de 8.000 euros para sobrevivir. Hubo una sentencia a favor de Camarena que hizo que el juez embargase vestidos a la firma, al no poder hacerlo con otras propiedades, pero ni siquiera así se saldó la deuda. 

Tras el artículo publicado en Vanitatis en el que se relataban las denuncias de varios exempleados de la firma, Camarena, que era colaborador autónomo de la firma, vio cómo los modistos se defendían mediante unas palabras transmitidas por Jesús Mariñas en el programa Espejo público, en el que aseguraban que no era más que un “despechado”.

“Dijeron que yo era un trabajador despechado y que me habían despedido por robar diseños que yo hacía en mi casa y luego los vendía más baratos. Dijo que como yo estaba así, despechado, había transmitido esa información a Vanitatis”, asegura Camarena.

“Yo tengo pruebas. Tengo el IVA pagado sin haber cobrado la factura, los préstamos que he sacado del banco… todo lo que ha supuesto un desastre económico para mí”. Asegura haber presenciado a “trabajadores que se han llevado las manos a la cabeza por la forma en la que he sido capaz de hablar, al contrario que ellos, a los que también deben dinero”, en referencia a las sentencias que los condenan a pagar a varios de sus exempleados. De entre los que prefieren callar, hay una persona, según Camarena,  que “tiene mucho miedo a hablar porque asegura que ellos conocen a personas con influencias y en algún momento te pueden destrozar”, afirma.

Camarena, que ya había interpuesto una demanda contra Victorio & Lucchino, se plantea demandarlos por segunda vez por las declaraciones vertidas sobre él en televisión. No es el único que tiene problemas con ellos. Varios proveedores de la marca solicitaron concurso de acreedores por impagos a la Agencia Tributaria, la Administración local y procedimientos ante el juzgado de lo social que se traducen en impagos a trabajadores. Algunos de los embargos preventivos a favor del Estado para hacer frente a 1,2 millones de deuda, incluyen el de un local en la calle Sierpes y otro situado en la calle Boteros.

Varios exmiembros de su equipo habitual, como la dueña de un taller que colaboraba con ellos, tuvieron que desmantelar, según ellos mismos, sus propios negocios a causa de los impagos. A pesar de sentencias firmes contra los modistos, aseguraron a Vanitatis no haber recibido aún su dinero. Y eso a pesar de que, supuestamente, poseen propiedades como una finca en Campanillas, que incluso tiene caballerizas, y naves llenas de antigüedades por valor de cientos de miles de euros, algo que los demandantes pusieron de manifiesto ante el juzgado. Según ellos,“todas las cuentas ligadas a sus relaciones comerciales están completamente vacías, lo cual ha hecho imposible el cobro en algunos casos". 

“Tenemos problemas como tienen todas las empresas”

Mientras tanto, los dos diseñadores siguen en su tónica de no entrar en polémica y dejan todo en mano de sus abogados. “Nosotros tenemos problemas como los tienen todas las empresas”, comentan. Hablan de crisis. “Hoy hay que reinventarse cada día. Todo lo que hiciste ayer ya no vale para nada. Hemos tenido que reestructurar toda nuestra dirección”.

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