Entrecanales, Del Pino, Ortega... y otros conflictos famosos por la herencia
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Entrecanales, Del Pino, Ortega... y otros conflictos famosos por la herencia

Las herencias siempre han sido motivo de disputas familiares, pero cuando se trata de personas cuya actividad profesional es pública y notoria, los litigios, que poseen

Las herencias siempre han sido motivo de disputas familiares, pero cuando se trata de personas cuya actividad profesional es pública y notoria, los litigios, que poseen más enjundia que para el común de los mortales, terminan por airearse en demasía.

Es el caso de David Álvarez con el grupo Eulen y Bodegas Vega Sicilia, que tuvo que dar un puñetazo en la mesa después de que sus hijos quisieran apartarle del poder; Rafael del Pino (Ferrovial) y la sucesión ordenada y blindada; Entrecanales (Acciona) y la conflictiva herencia por acciones directas por la que la presencia familiar se resquebrajó; Gullón y las peleas por el control con la consiguiente junta celebrada en el interior de un coche; Borges; Calvo; Cortefiel y la búsqueda de una dirección externa a la familia; Cuétara y el escaso reparto de la tarta que benefició a la competencia; Churruca; Adolfo Domínguez y el competidor en casa; la duquesa roja y el enfrentamiento que saltó a los teatros; Fermoselle y los conflictos en el matrimonio; Encarna Sánchez y el testamento sorprendente o los príncipes de Asturias y la herencia envenenada.

En definitiva, herencias polémicas o conflictos familiares que ahora Jesús Salgado compila en Hasta que la herencia nos separe, un repaso por los litigios, pasiones y venganzas de las principales fortunas familiares en España.

Ortega o el discreto reparto en familia


En el caso de Inditex, Amancio Ortega y su familiasiempre llevaron la discreción por bandera y así se hizo el reparto, mediante un pacto íntimo de familia, negociado en la esfera privada que no estuvo, sin embargo, exenta de tensiones. Sin embargo, el empresario gallego supo hacer una distribución en la que ninguno de sus hijos quedaría sin nada. A unos les cedió derechos económicos, mientras que a Marta Ortega, benjamina e hija de su segundo matrimonio, la convertía en heredera de su imperio.

Ruiz Mateos o la escasa porción de miel

En el caso de los Ruiz Mateos, uno de los mayores clanes de herederos de la esfera patria, la herencia se encuentra, hoy más que nunca, en un punto delicado. En su día, José María, el patriarca, un hombre conservador y católico, pactó con su familia una curiosa cláusula: que sus hijas renunciarían a la gestión y propiedad de las empresas que constituían Nueva Rumasa aunque serían compensadas económicamente.

Pero con la falta de liquidez llegaron los problemas. Los varones hipotecaron incluso propiedades de sus hermanas con el fin de obtener efectivo, por lo que una de ellas, Begoña, ha interpuesto una demanda contra ellos. El desencuentro es total. Mientras, los herederos con cada vez más y la miel a repartir escasea.

Ballesteros o la lucha por la fundación

Un año después de la muerte del golfista Severiano Ballesteros, el conflicto familiar por la herencia del cántabro se hacía cada vez más evidente. De un lado, los hermanos y el sobrino de Ballesteros; de otro, sus hijos. Un patrimonio difícil de tasar, el control de los derechos de imagen y la administración de la fundación que lleva su nombre pusieron el resto. Está claro que el 90% del patrimonio del golfista pasa a sus hijos y el 10% a la fundación, pero el conflicto radica en quién debe gestionar ésta, si los vástagos del deportista o su sobrino, a quien él designó como persona de confianza para sus negocios.

Cereceda o la guerra de esquelas

Luis García Cereceda, 'padre' de la exclusiva urbanización de La Finca de Pozuelo de Alarcón, poseía un patrimonio labrado no sin esfuerzo que provocó auténticas guerras a su muerte. La conocida como 'guerra de las esquelas' se saldó con luchas en los principales periódicos del país entre las hijas que tuvo fruto de su primer matrimonio y su segunda mujer, Silvia Gómez-Cuétara.

La batalla por la herencia de Cereceda no cesó ahí. Se sucedieron entonces encontronazos en los funerales, litigios televisados y hasta expulsiones de la residencia familiar. Y eso que el empresario ya se encargó de hacer en vida un reparto que, por lo visto, no debió de satisfacer a las partes.

Llongueras o el despido vía burofax

Lluís Llongueras tuvo que sufrir, al igual que David Álvarez o tantos otros, el intento de expulsión del negocio por parte de sus propios hijos. En su caso, su despido le llegó a través de un burofax emitido por su hija Esther, administradora única de la empresa.

Es cierto que en su caso se mezclaron los negocios y el amor, pues durante mucho tiempo el peluquero mantuvo una relación cuasi matrimonial, lo que provocó que sus hijos le dieran la espalda. Estos y la primera mujer controlaban la mayoría del negocio familiar. Oficialmente, Llongueras perdió todo su poder, aunque sigue manteniendo un casi simbólico 10%.

Los Thyssen o el pacto de silencio

La fortuna del barón Thyssen es un auténtico filón para sus descendientes. Sus matrimonios dejaron unos cuantos herederos por el camino que ahora pugnan por un patrimonio cifrado, según algunas fuentes, en 3.000 millones de euros, amén de una de las mayores colecciones privadas de arte de todo el mundo.

La herencia de cada uno de sus descendientes está blindada por el conocido como Pacto de Basilea, una suerte de acuerdo que se fraguó en el más absoluto de los silencios y la confidencialidad y cuyo contenido apenas trascendió. Los herederos del barón, eso sí, se gastaron una inmensa fortuna en abogados y litigios para aclarar la esencia del pacto, que estipulaba que la fortuna se dividiría en cinco partes (Georg, Francesca, Lorne y Alexander, cuatro de sus hijos, y Tita Cervera, su viuda).

La baronesa Thyssen no quería que su hijo Borja quedara marginado del reparto, por lo que estableció unas cantidades a entregarle cuando cumpliera 25, 30 y 35 cumpleaños, y que debían servirle para formación, algo que no se cumplió totalmente, en opinión de Carmen Cervera, por lo que terminó por retirarle la asignación.

Por otro lado, las demandas madre-hijo a cuenta de una documentación privada que Borja Thyssen habría sustraído y fotocopiado estarían directamente relacionadas con dicho Pacto de Basilea. De ahí que se iniciara una guerra abierta que aún a día de hoy está por resolver.

Amancio Ortega Marta Ortega