Julio José Iglesias, el gusto por vivir en segundo plano
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Julio José Iglesias, el gusto por vivir en segundo plano

“Era un niño muy divertido y muy especial. Siempre que preguntaba por Julio, por su padre, lo hacía con admiración y con un carisma enorme en

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Julio José Iglesias, el gusto por vivir en segundo plano
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    “Era un niño muy divertido y muy especial. Siempre que preguntaba por Julio, por su padre, lo hacía con admiración y con un carisma enorme en su mirada, en su forma de hablar. Se notaba desde pequeño que era un ser especial”. Es la frase con la que define un allegado de Julio Iglesias,  que prefiere no ser identificado, la personalidad del hijo mayor del cantante a Vanitatis. Julio José Iglesias contrae matrimonio este sábado con la modelo Charisse Verhaert, a la que conoció en 2004 en Miami. Un matrimonio que supone un importante paso vital para el miembro de los Iglesias que no siempre cayó en gracia a todo el mundo.

    A pesar de ser definido como “especial”, el mayor de los hijos varones de Julio Iglesias ha sido el gran desconocido para un público que ha vivido cada paso de la vida de los Iglesias Junior. Entre los noviazgos de la antaño omnipresente Chábeli y la imparable carrera musical de Enrique, Julio siempre fue el que se quedaba atrás, al que se le podía intuir una personalidad pero jamás adivinarla.

    Ha tenido que ser la televisión la que lo redescubra. El año pasado, el concurso televisivo de Antena 3 Tu Cara me Suena mostró  a un Julio José inédito hasta ese momento. No solo era uno de los ‘hijísimos’ del cantante español con mayor proyección internacional, sino un torrente con personalidad  propia. Entre imitación e imitación, entre Tina Turner, Kurt Cobain o Bob Marley, Iglesias Junior por fin se reveló como un tipo con carisma más allá del  apellido que figura en su DNI. Al amigo de los Iglesias no le sorprende: “Nunca se amilana ante nada. Es un luchador y siempre consigue lo que quiere”.

    En el programa televisivo quedó primero en diez de las galas emitidas. No le hizo falta ganar, ya que se ganó el respeto y la admiración de sus compañeros a base de constancia y atrevimiento. De igual forma se ganó, en 2004, el amor de la que será su esposa desde este fin de semana. Cuando la conoció, Julio José compartía con Charisse varias cosas: había sido descubierto por el fotógrafo Bruce Webber como modelo. Eso le llevó a protagonizar la campaña de Versace.

    Charisse, holandesa de nacimiento, había llegado desde París para hacerse un hueco en el mundo de la moda en Estados Unidos.  Desde entonces, entre aplazamientos de boda, exclusivas en revistas y anuncios que nunca llegaron a buen puerto, parece que fueron el uno para el otro.

    Una carrera sin rumbo fijo

    Descubrir quién era realmente  Julio José Iglesias ha costado bastante trabajo hasta que su representante fue Susana Uribarri. Era un niño acostumbrado a aparecer ante las cámaras desde casi desde que estaba en pañales. Vivió con intensidad las giras de un padre ausente y el divorcio de este con Isabel Preysler, madre con la que comparte algunos de sus más característicos rasgos físicos.  Y, aunque su suerte no haya sido la de Enrique ni sus experiencias en la música hayan sido precisamente religiosas, no será por no haberlo intentado.

    En 1999 grabó su primer disco, Bajo mis ojos, con la compañía Epic Records. One more chance o Under my eyes, dos de las canciones que formaban parte del álbum, fueron comparadas hasta la saciedad con la música de Enrique Iglesias, por mucho que Julio José intentase apartarse diametralmente del estilo de su hermano.

    No ocurrió lo mismo con Tercera Dimensión, su segundo disco, lanzado en 2003. Esta vez fue Warner  la compañía que lo sufragó.  Las comparaciones se evitaron a toda costa;  empezando por el apellido Iglesias, que el propio cantante quiso eliminar del disco. Quería aparecer simplemente como Julio  y triunfar con un tema de rock alternativo. La propuesta era difícilmente digerible para el público ‘mainstream’ que lo seguía viendo como el hijo del cantante de La vida sigue igual. No salió mal, pero tampoco todo lo bien que Julio José hubiese deseado.

    Tuvo que regresar a la madre patria para triunfar. No fue en lo esperado: ni modelo ni cantante, sino carne de televisión apta para todos los públicos. Ya cuando participó en El Club de Flo o en Mira quien baila, Iglesias Junior demostró tener voz propia, aunque no fuese tan famosa como la de su hermano. Fueron  Tu cara me suena y el musical Grease  las que lo confirmaron  como el hijo más cercano de la saga. Él mismo relataba cómo lo paran por la calle para felicitarle desde que participase en el concurso.

    Nadie hubiese dicho que el mayor de los Iglesias tendría que esperar hasta cumplir casi 40 años para ser verdaderamente descubierto, para demostrar sus tablas sobre el escenario, aunque este fuese el de un plató televisivo.  Viéndole da la sensación de que no le importa demasiado ir a la cola de la carrera de su padre y de su hermano, siempre acompañado de la sonrisa y la mirada de los que saben que en segundo plano tampoco se está tan mal. 

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