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Carmen Polo, la gran instigadora de la España negra

La Collares, la primera dama de Meirás o la señora de El Pardo. Carmen Polo, la esposa de Franco, el dictador que gobernó España durante 35

Foto: Carmen Polo, la gran instigadora de la España negra
Carmen Polo, la gran instigadora de la España negra

La Collares, la primera dama de Meirás o la señora de El Pardo. Carmen Polo, la esposa de Franco, el dictador que gobernó España durante 35 años, vuelve a estar de actualidad con las mil y una leyendas sobre su figura a cuestas. En febrero se cumple un cuarto de siglo de su muerte. Por eso, Carmen Enríquez, reconocida cronista real, acaba de publicar Carmen Polo, Señora de El Pardo (Ed. Esfera de los libros), una obra donde esboza un perfil descorozanado y templado de la que la propia periodista y escritora define como “una gran instigadora”. En definitiva, una provocadora nata, ya que la esposa del Generalísimo mostró su connivencia con los desastres del Régimen, urdió planes para convertir a su nieta preferida, Carmen Martínez Bordiú, en princesa, influenció en las decisiones políticas de su marido y capitaneó un clan, con una estructura similar a la de la Familia Real, que todavía hoy siguen en el candelero. Eso sí, siempre bajo el estricto dogma de la fe cristiana.

“Era influyente hasta el punto de que llegó a doblegar la voluntad del dictador a la hora de nombrar presidente a Arias Navarro. Además vivió con una intensidad inusual la ceremonia de investidura de su marido como Caudillo de España. Y, como no, todo el mundo recuerda cómo recibió a su nieta Carmen Martínez Bordiú en el aeropuerto que volvía de su luna de miel. La llamó Alteza”, comenta Enríquez en conversación con Vanitatis. Pero Carmen Polo ejerció un poder mucho mayor que el que pueden rezumar un simple glosario de acontecimientos. “Cambió mucho al convertirse en primera dama. Al principio era más sociable y abierta, pero luego tuvo su propia camarilla, una especie de palmeros de corte, que la halagaban sin parar. Vivió como una auténtica tragedia su marcha de El Pardo, una vez muere Franco. Fueron dos meses y pico de mudanza, un auténtico calvario para una mujer acostumbrada a estar en primera fila, porque ella apoyó en todo momento a su marido. Sabía muy bien todos los pasos que éste daba y también obviamente estaba al tanto de los excesos del Régimen”, prosigue la periodista.

“Quienes la trataron en su última época afirman que la Señora aceptó resignada, no sin dosis elevadas de amargura, el desmantelamiento del régimen franquista y vio cómo, a pesar de lo que decía su Paco, nunca está atado y bien atado”, afirma en el libro Enríquez, que a su vez manifiesta que ha sido muy complicado encontrar fuentes que hablaran bien de ella. La periodista también aporta luces a las sombras de la figura de Carmen Polo. “Que a doña Carmen le gustaban las joyas es algo que no tiene discusión, pero que esa afición por las alhajas sobrepasaba lo normal para convertirse en una auténtica obsesión por coleccionarlas y adornarse de forma excesiva con ellas es algo que sus detractores siempre han subrayado y sus partidarios han tratado de minimizar”. Otro rasgo que caracterizaba a la esposa del Generalísimo, y que también forma parte ya de la leyendas urbanas, era su afición a ir a misa. “Era una beata de la España negra, tanto que el brazo incorrupto de Santa Teresa presidía el dormitorio del matrimonio”, narra Enríquez.

Aunque las cosas cambiarían y mucho si Carmen Polo viera la España actual. “Si la Señora de El Pardo, tal y como se hacía llamar, levantara la cabeza, volvería a morirse, sobretodo al ver a sus nietos.  Han hecho todo lo contrario a los que el Franquismo promulgaba. Uno de ellos ha reconocido sus problemas con las drogas, otros tantos se han divorciado… Pero, lo peor de todo es que es común a todos ellos una característica: ninguno de los nietos ha admitido, ni siquiera de forma somera, el carácter dictatorial del régimen de su abuelo. Ni una crítica al secuestro de la libertad y de democracia al que sometió al pueblo español”, finaliza Carmen Enríquez, quien, 25 años de su desaparición, ha vuelto a rescatar a Carmen Polo, la que un día fue señora de El Pardo, La Collares o la primera dama de Meirás y ahora tan solo es parte de un pasado que muy pocos están dispuestos a recordar.

 

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