Aristócratas en Gaztelupe: rodaballo y cocochas para la duquesa de Alba y los marqueses de Cubas y Griñón
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Aristócratas en Gaztelupe: rodaballo y cocochas para la duquesa de Alba y los marqueses de Cubas y Griñón

Cayetana Alba y los hermanos Carlos y Fernando Falcó comparten linaje aristocrático y un punto de conexión en el árbol genealógico, además de gustos culinarios. Y

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Aristócratas en Gaztelupe: rodaballo y cocochas para la duquesa de Alba y los marqueses de Cubas y Griñón

Cayetana Alba y los hermanos Carlos y Fernando Falcó comparten linaje aristocrático y un punto de conexión en el árbol genealógico, además de gustos culinarios. Y no sólo eso, pues el marqués de Griñón tiene en común con la duquesa lo importante que ha sido para ambos el palacio sevillano de Dueñas, ya que él nació en la residencia de la duquesa en 1937, cuando, en plena Guerra, su madre, Hilda Fernández de Córdoba, se refugió en casa de los Alba.

De siempre les ha unido una fuerte amistad y así lo demostraron cuando coincidieron esta semana en Gaztelupe, uno de los restaurantes preferidos de la duquesa cuando está en Madrid y también parece que de los hermanos Falcó. No compartieron mesa, pero sí saludos y charla. Mientras Cayetana y su marido Alfonso Díez almorzaron en solitario cocochas, chipirones con vino blanco para el duque y caña para la duquesa, los primos de Cayetana lo hicieron en otra mesa junto a otros títulos como el duque de la Victoria, Alfonso Cortina y Alfonso de BorbónCerca de ellos también estaba Eduardo Zaplana, exministro de Trabajo en la época de Aznar, que almorzó con un amigo mientras mantenían una distendida charla. 

En este caso se trataba de un encuentro gastronómico entre amigos que se reúnen cada cierto tiempo para intercambiar opiniones, tratar temas de actualidad y familiares. El cónclave comenzó cerca de las dos y media del mediodía y terminó pasadas las cuatro de la tarde. Rodaballo fue el plato principal del grupo heráldico.

La duquesa de Alba por su parte disfrutó con su marido de una comida de pareja y los clientes que ese día también habían elegido Gaztelupe pudieron constatar lo feliz que se encuentra la venerable dama y el buen apetito que sigue manteniendo a pesar de su edad. Hace quince días regresó de su periplo asiático justo a tiempo para recibir la buena noticia que le comunicaba su hija Eugenia con respecto a la custodia de la nieta. Los conocidos que se acercaron a saludarla le felicitaron y ella agradecida les explicaba lo mal que lo había pasado: “Han sido momentos muy difíciles y dolorosos para todos nosotros, pero la justicia ha sido muy clara y eso no hay quien lo cambie. Estoy muy contenta”.

En cuanto al enfrentamiento con su hijo Jacobo, también aclaraba que “ya está arreglado. Son malentendidos, nada más. Ahora me iré a Sevilla para preparar la Semana Santa”. Mientras la duquesa charlaba con sus amistades, el cónclave de aristócratas intentaba solucionar el mundo e intercambiar opiniones sobre la crisis, la corrupción, el espionaje y Corinna, de la que algunos tenían referencia directa.

Cayetana de Alba