Marisa Jara abandona el domicilio conyugal un año después de casarse con Manuel Vittorio
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Marisa Jara abandona el domicilio conyugal un año después de casarse con Manuel Vittorio

Marisa Jara no está pasando por su mejor momento. Desde hace unas semanas, no convive con su marido Manuel Vittorio, con el que se casó hace

Foto: Marisa Jara abandona el domicilio conyugal un año después de casarse con Manuel Vittorio
Marisa Jara abandona el domicilio conyugal un año después de casarse con Manuel Vittorio

Marisa Jara no está pasando por su mejor momento. Desde hace unas semanas, no convive con su marido Manuel Vittorio, con el que se casó hace menos de un año, el 18 de julio de 2012, en una finca de Toledo. La causa de este distanciamiento conyugal, que confirman a Vanitatis fuentes totalmente fiables de su entorno, tendría que ver con un problema de falta de confianza en la pareja, que desencadenó esta ruptura que podría ser definitiva. 

La desconfianza inicial de la modelo no habría tenido una aclaración ni explicación convincente por parte de Vittorio y de ahí que decidiera poner tierra de por medio para tomarse un tiempo de reflexión. Fuentes del entorno de Marisa afirman que ésta sigue enamorada de su marido, pero que la convivencia les ha pasado factura. La pareja tiene una conversación pendiente, pero de momento hace vida por separado.

El noviazgo de Marisa Jara con Manuel Vittorio sorprendió, porque meses antes de que se hiciera público hubo un amago de reconciliación con su exmarido Chente Escribano, en agosto del 2011. Antes se había relacionado a la actriz y modelo con José María Cano. Fue un tonteo sin importancia, porque ambos coincidieron en esa etapa en Londres. El excomponente de Mecano tiene allí su domicilio habitual y Jara compromisos profesionales. 

Se casaron ‘huérfanos’ de padres

Chente y Marisa contaban por entonces que se habían dado una segunda oportunidad. De hecho, el empresario afirmaba que “volvería a casarme con ella sin pensarlo. Daría todo porque así fuera”. Pasaron unos días en Marbella y cuando a ella le preguntaron sobre el tema, afirmó: “Ha sido una decisión muy meditada y estamos muy felices”. Duraron hasta el otoño y con la caída de la hoja llegó la ruptura definitiva  y cada uno tomó caminos diferentes. Nunca más volvieron a reencontrase.

Cuatro meses después, en febrero de 2012, Marisa volvía a sorprender anunciando que estaba enamorada de un joven que se dedicaba al mundo de las antigüedades. Manuel Vittorio, de 25 años, se convertía así en su nueva pareja. En seis meses se dieron cuenta de que no podían vivir el uno sin el otro y decidieron casarse. Anunciaron su boda para la primavera, que debía celebrarse en un crucero por Italia, y tuvieron que cancelarla por un problema de salud de un familiar de la novia. Finalmente, se dieron el ‘sí, quiero’ en una finca de Toledo el 18 de julio. Los padres de ambos rehusaron acudir al enlace. En concreto, la oposición de los de él a este matrimonio era frontal.

En aquel momento, el anticuario explicaba que venía de una familia muy tradicional  y que contraer matrimonio era el paso natural en una relación tan fuerte como la suya. Pero esa fortaleza ha durado menos de doce meses.

Marisa Jara