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consecuencias psicológicas de esta adicción

Famosos en Twitter: ¿peligra su autoestima?

Twitter o Facebook son considerados por los psicólogos como más adictivos que cualquier droga o alcohol. También más peligroso por la facilidad de su consumo y por lo extendida que está su práctica

Foto: Una feliz estampa de Shakira, Gerard Piqué y el pequeño Milan colgada en Twitter
Una feliz estampa de Shakira, Gerard Piqué y el pequeño Milan colgada en Twitter

Son muchos los rostros conocidos de nuestro país que ‘hacen vida’ en las redes sociales, a través de sus espacios personales en TwitterFacebook o Instagram, por citar algunas. Según un estudio realizado por el psicólogo Jessamy Hibberd, estas plataformas son más adictivas que el alcohol y las drogas y pueden acarrear importantes consecuencias adversas, como así apuntaba otro trabajo publicado por la Universidad de Chicago. En el caso de los famosos, esto se traduce en críticas e irónicos comentarios que ponen en peligro la estabilidad emocional de aquellos que comparten sus instantáneas y vivencias con la mejor de sus intenciones.

Dos de los personajes conocidos que podrían caer en esta dinámica son Shakira y Gerard Piqué que, desde que naciese su pequeño Milan en enero de este año, han ampliado sobremanera su presencia en las redes sociales con infinidad de fotografías de su hijo haciendo actividades cotidianas. Pocas horas después de nacer, su imagen ya estaba circulando por todas las redacciones de medio mundo y, ahora, después de cientos de instantáneas más, su estampa continúa publicándose a pesar de ser menor de edad. La propia cantante colombiana es consciente del problema y la semana pasada reconoció a sus miles de seguidores de Twitter“Ya sé que han sido muchas últimamente, pero no puedo evitarlo”. Justo lo que denuncia Jessamy Hibberd en su estudio.

Además, el psicólogo asegura que detrás de este motivo se esconden sentimientos de inseguridad y baja autoestima, que derivan en frustración y vergüenza cuando no obtienen la respuesta deseada. Esto es lo que podrían llegar a sentir celebrities de la talla de Rihanna, quien publicó imágenes suyas fumando marihuana, como también le ocurrió a Justin Bieber; Kesha, que trató de promocionar su último trabajo colgando una foto mientras orinaba en la vía pública; y otros muchos como Kim Kardashian, Lady Gaga, Madonna o Lindsay Lohan que muestran su cuerpo al desnudo como una campaña de marketing sin coste alguno. Otro caso similar es el del actor Eduardo Casanova, quien colgó una foto practicando sexo con su novio. Más grave fue el caso de la cantante Belinda, que, al promocionar su nuevo disco, compartió una imagen suya ensangrentada y magullada simulando haber sufrido un accidente de tráfico. La preocupación por parte de sus seguidores fue mayúscula, pero nada comparada con su mosqueo al percatarse de que se trataba de una simple estrategia publicitaria.

Kim Kardashian, Kesha y Justin Bieber, en algunas de sus controvertidas instantáneas en la Red
Kim Kardashian, Kesha y Justin Bieber, en algunas de sus controvertidas instantáneas en la Red

Los menores son los que más riesgo corren en su exposición a las redes sociales. Como ejemplo de esto se podría comentar la controvertida presencia de Andreíta Janeiro, hija de Belén Esteban, en Twitter. Día tras día, la menor de edad tiene que hacer frente a diversos comentarios jocosos e hirientes sobre ella y su familia por parte de usuarios que no conoce y los cuales no miden sus palabras al estar ocultos detrás de un perfil. Las consecuencias futuras de este tipo de conductas sobre su autoestima podrían ser nefastas y generar un sentimiento de inseguridad o incluso indefensión aprendida que le incapacite como miembro activo de la sociedad.

Son muchos los famosos que han sufrido en sus carnes la ira de la opinión pública cuando algunos de sus comentarios son sacados de contexto o simplemente no encajan con la opinión reinante y más tarde tratan de frenar las oleadas de críticas. Como Alejandro Sanz, que confundió a Marta de Castillo con Marta Domínguez (“Que manía tenemos de juzgar antes de que lo hagan los jueces… Marta es inocente hasta que un juez diga lo contrario”); o David Bisbal, quien la lió opinando sobre el conflicto en Egipto (“Nunca se han visto las pirámides de Egipto tan poco transitadas, ojalá pronto se acabe la revuelta”). Pese a todo, muchos hacen suyo el dicho de que es preferible que hablen de uno, aunque sea mal, que desaparecer de la picota informativa y no existir. Aunque el precio a pagar sea una pobre concepción de uno mismo y una visión distorsionada de la realidad que les rodea.

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