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MICHAEL Y CATHERINE ZETA JONES, asiduos a la isla

¿Qué pasa con la casa de los Douglas en Mallorca?

La pareja pasó muchos veranos en su mansión mallorquina. Desde hace algunos años se ha ido evidenciando su separación al no acudir a la isla

Foto: La pareja durante uno de sus veranos en Mallorca (I. C)
La pareja durante uno de sus veranos en Mallorca (I. C)

Verano de 2008 en un entorno idílico. Michael Douglas y Catherine Z Jones llegan a Mallorca, como habían hecho durante muchas vacaciones desde el 2000. Para entonces, su matrimonio no había vivido las  vicisitudes que pueden haber conducido a su fin. Ni rastro del trastorno bipolar de ella ni del cáncer con orígenes dudosos de él. La isla volvió a acogerles  ese año y ninguno de los dos obvió que tenían que abandonar la mansión justo a tiempo de que la ocupara Diandra, la primera mujer de Douglas y copropietaria de la misma. Durante aquel verano apenas salían de su particular refugio. Nada de fiestas ni de exhibiciones públicas como ocurría durante otros años. En esos otros veranos, muchos de los periodistas que los seguían por la isla sabían  perfectamente que ella ponía mala cara cada vez que hablaba del tema ‘Mallorca’ con el marido.

Consultados por Vanitatis, algunos de los fotógrafos que, cámara en mano, los perseguían por la isla no veían tan idílica la relación, sobre todo en ese año: “Decían los que trabajaban para ellos en Mallorca que ella nunca estuvo muy a gusto con la continua presencia de Diandra. Parecía estar disgustada con el hecho de compartir casa de verano con una ex, y de que, justo cuando estaban mejor en la isla, llegase ‘la otra”. Y si esos desencuentros causados por compartir una casa rozaban las discusiones está claro que estas acababan llegando. “No sería la primera vez que sus asistentes los oyen discutir, pero en el verano de 2008 aquello fue desproporcionado. Ella no quiso salir a ninguna parte porque decía que no había venido a Mallorca para que la exhibiesen como un trofeo. Llegaron a tener discusiones muy fuertes esos días, aunque ella jamás lo manifestaba públicamente”

La cuestión es que Catherine Zeta Jones no tendría nada que ver con la casa si el divorcio llega a producirse. O sea, que nada de compartir una mansión en la que en el fondo nunca ha estado a gusto. “No creo que esté demasiado disgustada con no volver a Mallorca, la verdad”, narra a Vanitatis otro vecino de la isla. La casa perteneció al archiduque Luis XV, primo del emperador austrohúngaro Francisco José. Está enclavada en S’Estaca y Douglas se gastó la friolera de 6 millones de euros en comprarla y en reformarla.

“Lo que realmente podría ocurrir es que acaben deshaciéndose de ella. La razón es muy simple. Douglas ha perdido dinero con cada proyecto que ha iniciado en la isla”. De hecho, el actor creó el Centro Cultural Costa Nord de Valldemossa en 2000, invirtiendo 2’3 millones de euros en el mismo. Hasta el año pasado, los resultados eran auténticamente desastrosos, “y eso que ya estaba en manos de Jaume Matas, que lo había adquirido en 2003”. El actor lo compró al Ayuntamiento por la construcción ilegal de la casa que se había hecho en S’Estaca sin poseer licencia alguna. “Ha seguido resultando una ruina, esté en las manos que esté”, aseguran.

Zeta Jones ha sido bastante reacia a ir a Mallorca y las malas caras a la hora de ir, dicen, se han hecho más patentes en los últimos años, cuando fue diagnosticada de desorden bipolar y Douglas dio una explicación más bien peregrina de las razones de su cáncer de garganta. “Está causado por el virus del papiloma humano, que en realidad se adquiere por practicar el cunnilingus”, aseguró. Muchos ven en estos dos factores el final de una de las parejas que más brillo ha dado al Hollywood de los últimos años; un fulgor que ya nunca pasearán por Mallorca.
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