David Bisbal, el 'cantante del pueblo' que se 'desnuda' en su autobiografía
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no ha concedido entrevistas sobre su libro

David Bisbal, el 'cantante del pueblo' que se 'desnuda' en su autobiografía

El almeriense ha publicado una autobiografía de la que, sorprendentemente, no ha habido apenas promoción debido a sus compromisos profesionales

Foto: El cantante, durante una actuación veraniega (I. C)
El cantante, durante una actuación veraniega (I. C)

Platós de Televisión Española, otoño de 2001. Un chico almeriense de 22 años con el pelo ensortijado se somete a pruebas para demostrar su valía y ganar Operación Triunfo, el programa revelación de la temporada y un fenómeno sociológico de proporciones desmesuradas. Hoy, doce años después, ese joven llamado David Bisbal, después de miles de discos vendidos, canciones que ocupan el imaginario popular y fama planetaria, ha publicado una autobiografía, Desde dentro, de la que, sorprendentemente, no ha habido apenas promoción debido a los compromisos profesionales que lo mantienen ocupado. “Actúa como una estrella”, asegura el miembro de una orquesta que coincidía habitualmente con Expresiones, aquella que vio dar sus primeros pasos al almeriense. Hasta la que fue su primera novia en aquella orquesta acabó desapareciendo a la par que él iniciaba una relación con Chenoa y más tarde con Elena Tablada. Poco rastro del chico que quería triunfar por aquel entonces.

Por aquellos días, el joven vivía la post adolescencia con la esperanza de que algún cazatalentos lo descubriese, de pueblo en pueblo y con la certeza de que podría irle mucho mejor. Algunas de las anécdotas que cuenta el libro son tremendas. Por ejemplo, se quedó fuera de las pruebas de Operación Triunfo y se le cayó “el alma encima”. Después de aquello, no le quedaba más que suplicar a la chica que organizaba las pruebas para que le dejase ir a Barcelona. “Tendrás que ser muy bueno”, le dijo, porque no repescaban “a cualquiera”. Y así fue como se gastó casi 300 euros en ese billete para Barcelona, una cantidad “importante”, según dice él, porque en aquella época el dinero no le sobraba. Así fue como se plantaron las semillas de lo que más tarde fue un icono popular con éxitos como Bulería o Ave María, que, según el excompañero de galas, son “auténticos himnos populares. Él se ha convertido en lo que Manolo Escobar fue en el siglo pasado”, asegura.

No son pocos los que le achacan al almeriense una subida de ego acorde con la fama que ha ido adquiriendo. Algunos de sus excompañeros lo ven normal. Otros claman por el cambio de actitud “Los de su vieja orquesta aseguran que los ha olvidado, pero está claro que no podía seguir manteniendo el mismo contacto con ellos que el que tenía anteriormente. Su vida dio un giro radical”. El coach de La Voz fue uno de los pocos, por ejemplo, que faltó a la reunión organizada por los participantes de la primera edición de Operación Triunfo hace un año. Parecía que él estaba ya en otra órbita. “Lo único que parece haber cambiado en él es su accesibilidad, pero también es comprensible. No es tanto culpa suya como de toda la gente que está a su alrededor. A veces, los agentes son los que convierten al artista en un pseudo Dios inalcanzable

Sin embargo, coinciden en señalar que al almeriense, que acabó quedando en segundo lugar tras Rosa López, nadie le ha regalado nada. Su música podrá no gustar pero “es cuestión de talento, cuestión de emprender un nuevo camino o no. Cierto que si tienes un aparato promocional bueno, todo será mucho más fácil, pero también es verdad que sin talento no hubiese llegado a ninguna parte”. ¿Se veía venir parte de ese éxito cuando era carne de orquesta? “Un día se emocionó cantando una canción tipo balada y estaba prácticamente con lágrimas con los ojos. Ese día se lo dije a un amigo que tenía contacto con productores: “Este chico va a llegar lejos. No me extrañaría que se lo acaben rifando”. Y así fue”.

Ese chico también tuvo sus más y sus menos. En el libro asegura que no disfrutó la experiencia de participar en Operación Triunfo, dentro de lo poco que habla sobre otros temas que podrían resultar más espinosos, como el de su noviazgo con Chenoa o la relación tormentosa y con fecha de caducidad que tuvo con Elena Tablada. A veces, al éxito se llega pagando peajes poco agradables, y parece que en el caso del almeriense el precio fue OT, aunque tampoco se avergüence de ello. “No sé cómo será ahora, pero por aquel entonces era excesivamente tímido. Tal vez ahora ve las cosas desde otra perspectiva”. Parece que con los años y según deja entrever en el libro, esa nueva perspectiva no impide que, si se rasca un poco, salga aquel niño asustado que compró un billete de avión a Barcelona para intentar triunfar en un programa que ahora reconoce no haber disfrutado. Quizá eran otros tiempos y también otro Bisbal.

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