Trierweiler prepara su venganza: "Cuando me enteré fue como caer en un de un rascacielos"
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SE CONFIESA EN 'paris match'

Trierweiler prepara su venganza: "Cuando me enteré fue como caer en un de un rascacielos"

Coincidiendo con su regreso de Bombay, Trierweilwer ha llegado a París al mismo tiempo que el semanario Paris Match publicaba sus primeras confidencias

Foto: Valérie Trierweiler este martes en la India. (I.C.)
Valérie Trierweiler este martes en la India. (I.C.)

Forzada a reconocer el fin de su historia de amor con François Hollande después de que el presidente galo anunciara el pasado sábado el fin de su vida en común, Valérie Trierweiler ya está jugando sus cartas. Sus primeros dardos envenenados evidencian una batalla larga y complicada que ha comenzado a fraguarse en medios de comunicación afines a la periodista y que terminará, según los rumores, en un jugoso libro por el que ya se pelean varias editoriales sin reparos a ofrecer un cheque en blanco a la exprimera dama de Francia.

Coincidiendo con su regreso de Bombay, donde ha realizado un viaje humanitario que lejos de parecer un retiro espiritual se ha convertido en un espectáculo donde la solidaridad ha quedado relegada más allá de un segundo plano, Trierweilwer ha llegado a París al mismo tiempo que el semanario Paris Match publicaba este miércoles sus primeras confidencias.

De tú a tú, Velérie se confiesa con Émilie Blanchère, una de sus compañeras en la revista para la que trabaja desde 1989, cuando empezó a escribir información política, una puerta que le abrió otra aún mayor, la del Elíseo. Conocedora de muchas de las estrategias que se han fraguado en los pasillos de la residencia oficial del presidente galo, Trierweiler aprovechó el largo viaje a la India para lanzar varias granadas de mano que inteligentemente había guardado en su equipaje. “Había oído el rumor pero no lo creí. Había tantos que no presté atención a uno más…”. Con esta lapidaria frase, la periodista confirmó lo que “todo París comentaba”. De hecho, en la entrevista se deja entrever que François Hollande siempre ha sido todo un conquistadorque ha estado, desde antes de llegar a la presidencia, muy solicitado por mujeres que no eran, en absoluto, las ‘oficiales’. Una vez el rumor se hizo realidad y apareció en la portada de la revista Closer, Valérie se desplomó. “Cuando me enteré fue como caerde un rascacielos”, afirma. En ese momento, "Hollande fue a verme y pasamos toda la noche discutiendo, sin comer ni dormir".Horas después, Trierweiler se desmayó y tuvo que ser hospitalizada durante varios días.

"Valérie es una granada en mano"

Ofendida, y sintiéndose reina en mitad de una república, Valérie quiere hacer entender que si Hollande no hubiera sido presidente su atractivo sería inexistente. “Si él no hubiera sido lo que es nuestra relación podría haber continuado”, sentencia. Sin embargo, aunque el dolor es evidente, la entereza y ‘el aquí estoy yo’ se muestra a lo largo de su confesión, el arma más arrojadiza que, por el momento, Valérie ha utilizado.

"Mi separación es una ruptura. Puede parecer extraño, pero para mí no atravieso un periodo de crisis. No es la primera ruptura en mi vida. Ésta es violenta porque es mediática", asegura a Paris Match Valérie, madre de tres hijos y con dos divorcios a sus espaldas."No lamento nada -aseguró-. Lo que viví fue una secuencia de vida extraordinaria que me ha llevado a otra cosa.Voy a retomar mi vida de antes, pero estará enriquecida de una nueva experiencia.En unos días, he recibido cientos de cartas y de mensajes de apoyo de mujeres y de hombres".

Lejos de parecer una mujer despechada, Trierweiler también enseña su lado más sensible cuando insiste en varias ocasiones en la “emoción y la tristeza” a la hora despedirse del personal que estuvo trabajando para Hollande y para ella durante los 20 meses que estuvo como Primera Dama en el Elíseo. Llama la atención que en ningún momento se refiere al grupo de consejeros que rodean al presidente galo, aquellos que se han referido a ella en los pasillos de la Asamblea y de la residencia en algunas ocasiones como “una granada en mano sin pasador de seguridad”.

François Hollande