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CIERRAN UNA DE SUS TIENDAS ESTRELLA DE MADRID

El imperio de Victorio & Lucchino, de nuevo se encuentra en la cuerda floja

Su tienda de la calle Lagasca de Madrid ha cerrado sus puertas un año y medio después de abrir. Este local nació con la promesa de sacarles de los apuros

Foto: Los modistos José Víctor Rodríguez Caro y José Luis Medina del Corral (Victorio & Lucchino), en una imagen de archivo (I.C.)
Los modistos José Víctor Rodríguez Caro y José Luis Medina del Corral (Victorio & Lucchino), en una imagen de archivo (I.C.)

En la tienda de Victorio & Lucchino de la madrileña calle Lagasca todavía hay línea, pero nadie coge el teléfono. Ha cerrado sus puertas un año y medio después de abrir. Era la primera boutique en la que los modistos, en colaboración con la catalana Claris Seda, apostaban en exclusiva por la moda masculina y este mes han tenido que colgar el cartel de ‘cerrado’. Así lo ha confirmado a Vanitatis José Víctor Rodríguez Caro (Victorio), uno de los diseñadores de este tándem de moda, aunque no ha querido precisar los motivos que les han empujado a tomar una difícil decisión que devuelve su compañía a la picota informativa.

Algo queda claro tras el cierre. La tienda no ha cumplido su cometido: reflotar un imperio herido por las deudas y en concurso de acreedores desde julio de 2012. Con 160 metros cuadrados y un alquiler de 8.000 euros mensuales, tal y como ha podido contrastar este diario, este establecimiento ha permanecido abierto al público desde septiembre de 2012 con la promesa de encarnar un “nuevo renacer” para la firma. No ha sido así, a pesar de estar situado en una de las zonas más privilegiadas de la capital, donde la moda y la exclusividad van siempre de la mano. De los lunares y faralaes que acostumbraban a ofrecer a su exclusiva clientela, se pasó a vender trajes, camisas, pajaritas y demás complementos para él. Una oferta que no ha convencido a pesar de la ilusión con la que abrieron sus puertas: “Hemos querido trasportar aquí parte de nuestra casa”, anunciaban tras su inauguración. 

Imagen de la tienda de V&L de la calle Lagasca de Madrid
Imagen de la tienda de V&L de la calle Lagasca de Madrid

La firma sevillana, tras la que también se encuentra José Luis Medina del Corral, vuelve a estar en apuros. A pesar de ello, se mira al futuro con cierto optimismo: “No soy el más indicado para dar este tipo de información porque yo me dedico sólo al diseño”, confiesa 'Victorio' al ser preguntado por cómo van a reconducir su negocio a partir de ahora. No obstante, adelanta a Vanitatis que se traen entre manos “muchos proyectos que se presentarán en el consejo de la compañía”. Un plan de renovación en el que se incluye “un proyecto de licencias para abrir tiendas tanto en España como fuera de nuestras fronteras”. Aperturas a corto y medio plazo que llenarán el vacío dejado por su ‘local estrella’ en la Milla de Oro de Madrid, pero que de momento no logran esconder la verdadera realidad de la marca. 

Un imperio en caída libre

Ya no tenemos esperanza de cobrar lo que nos deben porque hay muchos en la misma situación. Hemos sufrido tanto con este asunto que, viendo que nunca pagarán, sólo esperamos que la vida se lo cobreNo muestran este mismo optimismo aquellos extrabajadores de Victorio & Lucchino que se vieron obligados a llevar sus acusaciones de impago ante un juez. La noticia dio el saltó a los diarios el pasado mes de julio de 2012, cuando se conoció que se había solicitado un concurso de acreedores para su sociedad matriz V&L Costura, Diseño y Moda S.A. y para Patrimonio de Moda por impagos a la Agencia Tributaria y la Administración local. Unas deudas que se cifraron en su momento en 1,2 millones de euros y que más tarde se tradujeron en impagos a sus empleados. La justicia dio la razón a los demandantes, pero algunas cuentas continúan a día de hoy pendientes, ya que los diseñadores “se niegan a pagar y se escudan en que este asunto ya no les corresponde porque ya está en manos de un concurso de acreedores”, como así asegura a Vanitatis Isidro Camarena, un costurero que reclama 27.000 euros desde hace ya cinco años.

“La situación es la misma de siempre. Ya no tenemos esperanza de cobrar lo que nos deben porque hay muchos en la misma situación que van por delante nuestra como la Hacienda Pública”, reconoce Camarena. Además, confiesa “la impotencia” que siente al “ver en la televisión cómo no se pierden ningún sarao y cómo su fortuna continúa intacta, mientras no pagan lo que deben. Hemos sufrido mucho con este asunto y sé que nunca pagarán”, sentencia.

En el caso de Isidro Camarena, en julio de 2012 denunció en Vanitatis la extrema situación en la que se veía inmerso desde que los modistos dejaron de hacer frente a los pagos: “Un día los llamé porque vinieron a cortarme la luz. Se lo conté a ellos y me preguntaron cuánto debía. Les dije que 80 euros y me ingresaron en el banco esa cantidad para que no me la cortaran. Ni siquiera me han llamado para pedirme disculpas”, narraba el costurero, quien asegura que se vio obligado a pedir un préstamo de 8.000 euros “para sobrevivir”.

Los diseñadores en la pasarela Cibeles en febrero de 2014 (I.C.)
Los diseñadores en la pasarela Cibeles en febrero de 2014 (I.C.)

Otros empleados descontentos

Pero Isidro no es el único que da el dinero que les deben por perdido, aunque una sentencia en firme les dé la razón. “Me alegré de que saliese la noticia en los periódicos; que la gente se enterase de que no nos pagan”, comenta uno de los extrabajadores, que prefiere mantener su identidad en secreto para evitar represalias. Como así ocurre con una de las proveedoras de los diseñadores sevillanos, que afirma que el dinero que le deben le obligó a desmantelar su taller.

Todos ellos coinciden en el hecho de que la justicia no contabilizó correctamente las propiedades de los modistos, por lo que no pudieron ser embargadas como así ocurrió con un local en la calle Sierpes y otro situado en la calle Boteros de Sevilla. Su embargo no cubrió las deudas que pesaban sobre Victorio & Lucchino. Señalan directamente a su taller de la calle Padre Luis María Llop y la casa palacio que la pareja posee en la calle sevillana de Gondesa, considerada una de las más antiguas de Sevilla (1370) y en cuyo interior reposan innumerables antigüedades y obras de arte cuyo valor podría considerarse millonario. Al no formar parte estas propiedades en el listado de bienes de los modistos, sus extrabajadores sospechaban que algunas de ellas podrían no estar inscritas a su nombre.

Victorio & Lucchino se defiende

Por su parte, José Víctor Rodríguez Caro y José Luis Medina del Corral (Victorio & Lucchino) decidieron finalmente hacer frente a estas acusaciones asegurando que las realizaban “empleados despechados”. Además, señalaban la “profunda crisis económica que asola nuestro país” como principal culpable de su inestabilidad empresarial. Esta crisis, aseguraron en su momento, ha afectado “de forma muy intensa al sector de la moda”, por lo que sus sociedades atravesaban “unos momentos de dificultad económica”, pero su intención era asegurar “la continuidad del negocio y la satisfacción de los créditos”. Y esa continua, a día de hoy, siendo su principal preocupación, aunque el reciente cierre de su madrileña tienda de Lagasca dificulte en cierta medida su cometido.

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