La llamada de "la Poclovi" a una anciana
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la faceta mas solidaria de la empresaria

La llamada de "la Poclovi" a una anciana

Pilar Izquierdo, una anciana de Madrid, recibía una llamada de teléfono tras finalizar su operación de cataratas. Al otro lado del teléfono, Esther Koplowitz

placeholder Foto: La infanta Cristina entrega un premio Imserso a Esther Koplowitz en 2008 (I.C.)
La infanta Cristina entrega un premio Imserso a Esther Koplowitz en 2008 (I.C.)

Pilar Izquierdo, una entrañable anciana de Madrid, recibía una inesperada llamada de teléfono minutos después de finalizar su operación de cataratas. Al otro lado del teléfono, la empresaria con más éxito del panorama actual, Esther Koplowitz, o como Pilar la llama, ‘la Poclovi’. Muy interesada en saber cómo se encontraba la mujer tras su intervención, Esther y ella estuvieron hablando largo y tendido. “Me quedé tan sorprendida…, que una mujer tan importante como ‘la Poclovi’ me llamase a mí, que no soy nada…, se me quitaron todos los dolores y estuvimos casi una hora hablando”, comenta Pilar, una de las residentes del centro para ancianos con el que Esther Koplowitz colabora muy activamente. .

Esther Koplowitz (REUTEURS)Esta pequeña historia es simplemente un extracto del reportaje que publicará la revista Hoy corazón este fin de semana titulado La verdadera pasión de Esther Koplowitz. Seis páginas dedicadas a mostrar la faceta más solidaria de la marquesa de Peñalvery sus 30 años de labor filantrópica: aportaciones a la investigación de enfermedades como el alzheimer o el cáncer o la construcción de residencias para ancianos sin recursos, dependientes y asistidos.

Este último es el caso de Pilar, una de las ancianas que acogió en su residencia de Madrid y que comenta en el citado reportaje, firmado por Carmen Dueto,el trato tan cercano del que hace gala la empresaria: “Es una mujer fuera de serie. Hay pocas personas que hagan lo que ella. Yo estaba en la calle y gracias a ella tengo un lugar donde vivir. Me dijo que me apreciaba y que no me sintiese menos que nadie. Me habló con tanto cariño que me emocionó”. Según los médicos y pacientes del centro, la atención de la hija de Ernesto Koplowitz por los residentes no tiene parangón; desde enviar sendos ramos de flores a las ancianas por el Día de la Madre, hasta llevar alfombras y cuadros de su propia casa para alegrarles la estancia.

A pesar de haber recibido un sinfín de premios por su labor social, a la empresaria no le agrada darse importancia por ese motivo, por lo que hasta hace poco se escondía detrás de una anónima Fundación de Ayuda al Desvalido. Según lo que se publicará este fin de semana en el reportaje, los deseos de Esther Koplowitz van más allá y aprovecha la plataforma para pedir la colaboración de otros filántropos. “Me gustaría hacer mucha más, pero ahora mi situación personal me impide abarcar todo lo que quisiera. Lo deseable sería que más personas se involucraran”.

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