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LA DUQUESA FUE LA GRAN AUSENTE

Tamara Falcó, una invitada inesperada en la boda del hijo de Carmen Tello

La hija de Isabel Preysler se presentó por sorpresa en la boda. No se coló pero no estaba en la lista oficial de convocados. Enrique Solís fue quien le invitó

El sábado se esperaba que la duquesa de Alba asistiera a la boda de Miguel Solís (hijo de Carmen Tello) y Paloma Valenzuela, que se celebró a las siete y media de la tarde en la capilla sevillana de la Real Maestranza. El operativo estaba preparado y cerrado. Su traje lila firmado por Victorio & Lucchino colgado en el vestidor, junto a las manoletinas a juego y las joyas en el tocador. La peluquera que la atiende habitualmente había pasado por la mañana por el palacio de Dueñas para dejar sus rizos escarolados en orden. Pero, como a su edad todo puede suceder, al mediodía se sintió regular y optó por quedarse en casa. Cayetana está delicada de salud.

En su lugar acudió Alfonso Díez, su marido y duque de Alba, que fue directamente al club Pineda, donde tras la liturgia religiosa se organizó la cena nupcial para 200 invitados, en su mayoría amigos del nuevo matrimonio. Por parte del novio acudieron su padre, el marqués de la Motilla, Curro Romero, Javier Arenas y su esposa Macarena Olivenza, Espartaco, los marqueses de Benamejí, Carmen Cobo, Marta Talegón, Javier Benjumea, los modistos Victorio & Lucchino, que también cosieron el vestido rosa capote de la madrina Carmen Tello, Antonio Burgos y Pilar Herce. Las amistades disfrutaron de un cóctel y después de una cena compuesta por crema de espárragos, solomillo y tarta de chocolate sin el preceptivo sable para cortar.

‘Operación Tamara’

No fue el duque consorte el protagonista colateral de la fiesta, sino Tamara Falcó, que inicialmente no estaba invitada a la boda. No se coló, como suelen hacer los canaperos oficiales o Mocito Feliz, ese señor que aparece siempre en las imágenes televisivas detrás del famoso de turno. La hija de Isabel Preysler mantiene muy buena relación con Enrique, el pequeño de los Solís Tello. Y de hecho acudió gratis a la reciente inauguración madrileña del hotel One Shot, propiedad de los hermanos y cuya cabeza visible es Enrique.

El fin de semana Tamara había previsto viajar a Sevilla y no se le ocurrió mejor cicerone que su amigo, al que llamó por teléfono para comunicarle sus planes. Quería ver la catedral, visitar a la Virgen de la Macarena, al Gran Poder… hacer turismo de iglesia en iglesia. Enrique, todo un caballero, le dijo que estaría encantado pero que el sábado se casaba su hermano y por lo tanto no le podría dedicar todo el tiempo que quisiera. Al final optaron por la salida intermedia.  Enrique pidió permiso al novio para invitar a la dulce Tamara, a la que le gusta pasear el tacón. Y esta es la verdadera historia de la presencia de la joven Falcó en una boda donde no conocía a nadie. Se lo pasó en grande e intercambió teléfonos con jóvenes sevillanos. Es muy posible que el AVE se convierta en su nuevo medio de transporte habitual.

Con la Virgen al cuello

Nada atrevida a la hora de vestir, Tamara Falcó ha sorprendido este lunes luciendo tipo en dos revistas. Con motivo de otra boda, esta vez celebrada en Los Cabos (México), la joven disfrutó de las maravillas de un hotel de cinco estrellas, algo que no está reñido con su fe ni con disfrutar, por una vez, de los placeres terrenales. 

Además de tostarse al sol y tomar unos cócteles sin separarse de su medalla de la Virgen, la hija de Isabel Preysler aprovechó estas pequeñas vacaciones para dedicarse a uno de sus 'hobbies', la lectura. En esta ocasión no era la Biblia, que ella misma lleva en el móvil, sino un 'bestseller'. Se trata de Los primeros 20 minutos, un libro escrito por Gretchen Reynolds, columnista de The New York Times, dedicado exclusivamente a conseguir el máximo nivel de felicidad realizando menos de media hora de ejercicio. 

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