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LA INFANTA ELENA ACUDIÓ A SU FUNERAL

Crista de Baviera, la prima discreta del rey Juan Carlos que falleció como había vivido

La marquesa de Odiel murió a los 76 años de un infarto mientras pasaba la tarde con sus amigas en su casa. “No había tenido ningún aviso”, aseguran

Crista de Baviera, la marquesa de Odiel, casada con Juan Manuel de Urquijo y Novales, bisnieta de la infanta Paz, a su vez hija de Isabel II, ha sido una de las mujeres que más ha disfrutado de la vida. Murió a los 76 años de un infarto fulminante mientras pasaba la tarde con sus amigas en su casa de Madrid. “No había tenido ningún aviso y murió como había vivido, sin dar la lata a nadie, porque Crista decía que no había que estar contando penas, que cada uno tenía su mochila, que había que dejarla en casa”, contaba una de las amigas que acudió al funeral.

Su domicilio estaba lleno de obras de arte y allí la prima del rey Juan Carlos recibía como nadie. “Era muy refinada”, aseguran los que la conocen. Crista tenía mucho ojo y los anticuarios y marchantes lo sabían. Si había una duda contactaban con ella. Su colección de joyas también resultaba espectacular y muchas de las piezas privadas de la familia Borbón obraban en su poder. Antes de que fueran a subasta, las compraba ella. Tenía un collar de perlas de varias vueltas con un camafeo que se podía intercambiar con un broche de zafiro impresionante y que solía lucir en las grandes ocasiones.

Vivió durante años entre Madrid, Mónaco y Nueva York y formaba parte de la alta sociedad neoyorkina. Era muy amiga de la familia Grimaldi y coincidía con Rainiero y la princesa Grace en la Costa Azul. “Era verdaderamente jet y no lo que ahora se considera VIP”, explica Julio Ayesa, un gran conocedor de la vida de lujo y brillo de los años sesenta.

Las hermanas Crista (D) y Tessa (I) junto a María Teresa Álvarez, autora del libro (Efe)
Las hermanas Crista (D) y Tessa (I) junto a María Teresa Álvarez, autora del libro (Efe)

Faltó la Reina

La marquesa de Odiel era le menos llamativa de la familia. Su hermana Tessa fue durante años personaje de las revistas de entretenimiento. Crista no tuvo hijos y se volcó en sus sobrina Mirta y Sonia, las hijas de Tessa, que ha sido siempre una mujer luchadora que ha llevado con humor y dignidad los desgastes afectivos de su vida. Una de las sobrinas, Sonia, es íntima de la infanta Elena y fue la que alquiló a los duques de Lugo el piso de recién casados por 3.000 euros frente al Louvre. Dicen que ellas serán las que heredarán gran parte del joyero personal de su tía.

Otro hermano de Crista era Fernando, uno de los hombres más atractivos de los años setenta. Se convirtió sin quererlo en personaje de escándalo. Carmen Martínez Bordiú se enamoró de él antes de casarse con el duque de Cádiz. El problema era que él estaba casado y, por lo tanto, en la España de familia, municipio y sindicato, y con el abuelo como dueño del cortijo, la historia era más que peligrosa. Fernando de Baviera se retiró del campo de operaciones y la nieta voló con el nieto de Alfonso XIII.

Crista se mantuvo al margen y nunca formó parte del colorín, aunque ahora, a su muerte, al tanatorio y funeral han acudido las infantas Elena y sus tías Pilar y Margarita, lo que ha provocado que hay tenido repercusión en los medios. Se echó de menos a la reina doña Sofía, que ahora al no ser titular, sino retirada, sí puede acudir a funerales de amigas.
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