Logo El Confidencial
LAS RAZONES DE SU NUEVA VIDA

Tita y Borja, una reconciliación que también sirve para proteger un ingente patrimonio

Carmen Cervera y su hijo tienen en común varias sociedades además de participaciones en empresas. A la baronesa le interesaba fumar la pipa de la paz

Foto: La baronesa Thyssen en una imagen de archivo en Girona (Gtres)
La baronesa Thyssen en una imagen de archivo en Girona (Gtres)

Por fin Carmen Cervera y su hijo han conseguido la estabilidad emocional. Las imágenes familiares de Tita, Borja y Blanca –a las que se ha sumado Manolo Segura, padre biológico del hijo– navegando por el Mediterráneo han sido la prueba gráfica definitiva para el cambio de rumbo.

El contencioso entre ellos ha durado siete años, en los que ha habido graves acusaciones por parte de la Baronesa hacia su hijo. Tita solicitó incluso una prueba de paternidad que demostrara que Borja era el padre del primer hijo de Blanca. También se produjeron demandas y querellas recíprocas que convirtieron a los Thyssen en protagonistas de una guerra sin cuartel. Tanto es así que, si no se retiran las reclamaciones legales que ambos interpusieron, algo muy previsible, deberían encontrarse en los juzgados.

Borja Thyssen y Blanca Cuesta en Formentera (Gtres)
Borja Thyssen y Blanca Cuesta en Formentera (Gtres)

Esta última fue una de las cuestiones que se hablaron en las primeras negociaciones. Al principio, el único contacto entre las dos partes se produjo a través de sus abogados, ya que había que solucionar, como fuera, determinados temas para salvar el patrimonio cultural.

Carmen Cervera y su hijo Borja tienen en común varias sociedades además de participaciones en empresas. Una de las complicaciones más graves que se presentaron en su momento era el acuerdo que la Baronesa mantiene con el Ministerio de Cultura y el alquiler de su colección privada. Al ser públicos y notorios los enfrentamientos familiares, ningún responsable se atrevía a negociar ningún convenio. De ahí, entre otras razones de otro orden, que Tita cediera sin coste alguno durante los últimos tres años sus cuadros. Pero eso resultaba desfavorable para los intereses de la mecenas, sobre todo porque el tiempo corría en su contra, ya que salvaguardar una colección de estas características, con los seguros y mantenimiento correspondientes, supone un precio demasiado alto.

Tras la humillación, llega la calma

El caso es que había que llegar a un entendimiento como fuera. Borja puso condiciones que nada tenían que ver con temas económicos y sí con los afectivos. El primer paso era no filtrar información de ningún tipo. El segundo paso era acceder a la documentación que llevaba solicitando desde hace años sobre sus intereses económicos compartidos. La tercera y última petición estaba relacionada con Blanca Cuesta. Si no podía quererla, al menos que la respetara. En este punto el marido era inflexible y ha sido fundamental la decisión de la nuera de poner todo de su parte. No se ha entrometido, sino que ha dejado el campo libre para que madre e hijo se relacionasen.

La baronesa Thyssen junto a su hijo y su nuera en 2009 (Gtres)
La baronesa Thyssen junto a su hijo y su nuera en 2009 (Gtres)

En los tiempos en los que la guerra unilateral era importante, las declaraciones en exclusiva que Borja realizó a Vanitatis resultaron esclarecedoras. A la pregunta de si Blanca podía tirar  la toalla ante tanta presión, él respondió tajante: “Una vez superada la humillación a la que mi madre nos sometió con el tema de Sacha, Blanca superará cualquier situación”, dijo para, a continuación, explicar: “He intentado durante años arreglarlo por las buenas y ha sido imposible. Y no es cierto que mi madre haya querido mantener el contacto conmigo. Todo lo contrario”. La Baronesa, por fin, se ha dado cuenta que era un sin sentido su obcecación contra Blanca. Las razones que han motivado ese cambio son, eso sí, de muy diversa naturaleza.

Noticias
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios