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ESTÁ LLAMADA A PRESIDIR EL IMPERIO INDITEX

El ojito derecho de Amancio Ortega

Está llamada a dirigir el imperio Inditex y, sin embargo, la humildad, la discreción y la normalidad delinean su vida. Su padre es el 3º hombre más ricos del mundo

Foto: Marta Ortega durante el concurso hípico CSI 5 de Cannes en 2014 (Gtres)
Marta Ortega durante el concurso hípico CSI 5 de Cannes en 2014 (Gtres)

Dicen que es el ojito derecho de su padre y que está llamada a dirigir Inditex. Para ello lleva preparándose muchos años. La hija del segundo matrimonio de Amancio Ortega se ha ido fogueando en las entrañas del imperio textil para sentarse algún día en el sillón de su padre. Ahora acude a diario a las oficinas centrales de Arteixo, pero ha trabajado a pie de obra. Durante varios meses fue dependienta del Bershka de Oxford Street de Londres. Como una más, ha doblado ropa, la ha puesto en los estantes, ha recepcionado mercancía, ha atendido a clientes… La hija menor del dueño y señor de Inditex se ha arremangado para conocer la empresa desde dentro.

Amancio Ortega besando a su hija en el CSI de Montecarlo (Gtres)
Amancio Ortega besando a su hija en el CSI de Montecarlo (Gtres)

Esto no es más que una muestra de lo que dicen de ella aquellos que la conocen. Que es “educada”, “tímida”, “hogareña” y que “rebosa humildad”. Pero de entre todos los adjetivos con los que se la describe destacan dos: “discreta” y “normal”. Así es Marta Ortega Pérez (Vigo, 10 de enero de 1984), una joven que nunca presumió de ser la hija de uno de los hombres más ricos del planeta, según Forbes.

No se puede decir que su vida sea un ejemplo de lujo y glamour. En este sentido también sigue los pasos de su padre, al que el enigma rodeó durante años al no conocerse su rostro hasta que se divulgó su primera fotografía en 1998, cuando la empresa ya había alcanzado una gran notoriedad internacional. Como se decía entonces, Inditex era una multinacional en manos de un hombre sin rostro.

Marta viste con blusa y vaqueros, incluso para ir a trabajar. Suele llevar ropa de Zara o Massimo Dutti y tan solo se permite excentricidades en los bolsos y en el calzado, donde se le puede ver con marcas de lujo. “Hay que tener en cuenta que Marta se ha criado en una familia multimillonaria, pero con un comportamiento muy normal, que ha huido de los lujos y de las excentricidades”, señala a Vanitatis una fuente próxima a la familia. De hecho, incluso paga con su propio dinero todo aquello que adquiere en cualquiera de las tiendas del imperio textil de su padre.

La historia de amor de la amazona y el jinete (Ver galería)
La historia de amor de la amazona y el jinete (Ver galería)

La hípica, su gran pasión

Estudió en el Colegio Santa María del Mar de La Coruña hasta cuarto de la ESO. Luego se marchó a estudiar el bachillerato a Suiza para terminar realizando la carrera de empresariales en el European Business School de Londres. Fue una estudiante normal. No sacaba sobresalientes, pero tampoco suspendía. Habla varios idiomas. De hecho, desde bien pequeña sus padres contrataron una au pair británica para que aprendiera inglés. Brigitte, que así se llamaba, era una apasionada de los caballos y parece ser que fue la responsable de inculcar a Marta el interés por la hípica. A los 10 años sus padres tuvieron que comprarla su primera yegua.

Su pasión por los caballos fue in crescendo y su presencia en los torneos hípicos también, llegando a ser campeona de España a los 19 años. Aun así, lo tenía claro. En una entrevista que concedió entonces (marzo de 2003) a La Opinión, Marta Ortega dejaba ver que no se dedicaría profesionalmente a la hípica. “De momento estoy estudiando empresariales en Londres", decía.

Marta con su primer novio, Gonzalo Testa (Gtres)
Marta con su primer novio, Gonzalo Testa (Gtres)

El mundo de la hípica fue el que le introdujo en el papel couché. Los medios comenzaron a interesarse por la heredera de Inditex, que se codeaba con otras jóvenes ricas como Athina Onassis o Carlota Casiraghi. Se le atribuyeron varios noviazgos. Uno con José Bono Jr., hijo del político socialista José Bono, entonces presidente de Castilla-La Mancha; otro con uno de los hijos del presidente del Banco Pastor, José María Arias. Pero del que no hubo dudas fue de Gonzalo Testa, un jinete catalán con quien se le fotografió en 2006 en actitud cariñosa. Testa fue su primer novio oficial, con el que se empezó a dejar ver en público. Pero finalmente no pudo ser y en el verano de 2008 Marta sorprendía apareciendo en Casas Novas –el impresionante centro hípico que Amancio Ortega mandó construir en unos terrenos de su propiedad para que su hija practicara su deporte favorito– de la mano de un jinete asturiano llamado Sergio Álvarez. A la postre su marido y padre de su hijo, al que ha llamado como al abuelo, Amancio.

­Marta Ortega nunca ha protagonizado un titular más allá de su noviazgo o su boda. Ni tan siquiera cuando dio a luz a su primer hijo, que nació en el hospital Quirón de La Coruña el 5 de marzo de 2013. Siempre discreta, la pareja nunca llegó a confirmar oficialmente su embarazo.

Así es Marta Ortega Pérez, una joven que ha llevado una especie de doble vida. Una íntima, de puertas para adentro tanto en la familia como en la empresa, y otra más pública a través de los concursos hípicos. 

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