Las fiestas marbellíes del 'pequeño Nicolás': chicas guapas y botellas de vodka de 500 €
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“BUEN CLIENTE” EN LOS LUGARES DE MODA

Las fiestas marbellíes del 'pequeño Nicolás': chicas guapas y botellas de vodka de 500 €

Su doble vida pasaba también por la Costa del Sol. Su modus operandi era similar al que utilizaba en la capital para codearse con los grandes políticos y empresarios

Foto: Fotomontaje de Francisco Nicolás Gómez Iglesias en la discoteca Funky Buddha (Vanitatis)
Fotomontaje de Francisco Nicolás Gómez Iglesias en la discoteca Funky Buddha (Vanitatis)

El ‘pequeño Nicolás’ ha dibujadosu trayectoria como la de un auténtico mitómano. En la doble vida de este joven, que destapó El Confidencial, la que le llevó a colarse en los círculos más restringidos del poder, también existe una vertiente lúdicaen la que procedía siguiendo los mismos patrones utilizados para codearse con los grandes políticos y empresarios del país. Como no podía ser de otra manera, Marbella era su destino de esparcimiento.

Siguiendo con su modus operandi habitual, Francisco Nicolás Gómez Iglesias se hacía pasar por íntimo de Alonso Aznar, un modelo a seguir para Nicolás, como verbalizó a algunos de sus allegados. De hecho, los lugares de moda que frecuenta el benjamín de José María Aznar y Ana Botella en la Costa del Sol se convirtieron en el sancta sanctorum del ‘pequeño Nicolás’.

Allí donde se presentaba Francisco Nicolás siempre sacaba a relucir una coletilla: “Soy amigo de Alonso Aznar”. Así al menos se le consideraba en el Funky Buddha, uno de los locales de moda de Marbella, donde también es conocido el hijo del expresidente, que suele acudir acompañado de otros ‘cachorros’ de la jet como Rosauro Varo oAmaia Salamanca. Según aseguran a Vanitatis, el ‘pequeño Nicolás’ acudía acompañado de seguridad y pedía la mejor mesa. Su argumento de “soy del entorno íntimo de Alonso Aznar” lo reforzaba mostrando “una espléndida cartera”, relata a este medio Javier Calle, responsable del establecimiento.

Reservados y vodkas de 500 euros

“Era un buen cliente de nuestras fiestas. Ocupaba siempre una mesa buena y consumía y disfrutaba sin miramientos. Si no hubiera saltado a la prensa, nunca hubiera pensado que se trataba de un impostor”, asegura Calle. Cuando nos interesamos por cuál era su comportamiento en el local, el director del establecimiento señala que “le gustaba beber vodka de una marca concreta –Belvedere– y en formato magnum”. Unos gustos de 500 euros la botella, como ha podido comprobar Vanitatis. “Y a lo largo de la noche pedía más de una”, destaca Calle.

Siempre pedía un reservado, siguiendo las costumbres de los ‘cachorros de la jet’ cuando acuden al establecimiento. En él se dejaba acompañar por jóvenes de diferentes nacionalidades ysolicitaba un guardia de seguridad del local a pie de palco para que nadie le molestase. “Era una de las exigencias del cliente”, afirma Calle.

No obstante, aunque el 'pequeño Nicolás' se esforzaba, en Marbella no alcanzó la talla de celebridad. “Era como uno más de los cien mil niños que pasan por Funky Buddha. Uno más de los que pagan con un billete de 500 euros. Aquí viene mucha gente con muchísimo dinero que hacen lo mismo que él: llegar en buena compañía, pedir una buena mesa y no tener miramientos a la hora de divertirse”, sentencia Calle. Eso sí, durante la conversación con el responsable del establecimiento queda claro que al 'pequeño Nicolás' le avala el concepto de “buen cliente”, una etiqueta que se ha ganado a pulso al consumir al menos seis botellas de las que le gustaban a él, es decir, superar los 3.000 euros en una noche.

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