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ESTE FIN DE SEMANA SE CELEBRABA ‘MADRID HORSE WEEK’

¿Quién es quién en el mundo de la hípica?

‘Vanitatis’ analiza uno de los deportes más elitistas, a sus jinetes y amazonas. “Es un mundo muy injusto donde al final gana el que tiene más dinero”, dicen los aficionados

“Es un mundo muy injusto donde al final gana el que tiene más dinero y, por ende, el mejor caballo”. Así describen desde las entrañas del mundo de la hípica este deporte, que este fin de semana tenía como epicentro la capital de España. La Madrid Horse Week abría sus puertas el pasado jueves por segunda vez en tres años con el objetivo de promocionar una práctica reservada a la élite.

Personajes como la infanta Elena, Cayetano Martínez de Irujo o Susana García Cereceda ponen de manifiesto que este no es un hobby para todos los bolsillos. Tal y como informaba Vanitatis, el Club de Campo, uno de los recintos hípicos más populares de Madrid, exige una fianza de 2.500 euros para poder montar allí los caballos, a lo que hay que sumarle unos 800 euros en concepto de mantenimiento. Unos precios privativos para muchos que hacen de la hípica un deporte minoritario. En él el perfil tipo de los jinetes es el que representan Álvaro Muñoz Escassi, Margarita Vargas o Luis Astolfi. Por ejemplo, en la Madrid Horse Week celebrada este fin de semana han competido jinetes y amazonas como Marta Ortega, Sergio Álvarez Moya y Carolina Aresu que son paradigmas de esta práctica tan elitista.

Un jinete en la Madrid Horse Week (Gonzalo Ayarra)
Un jinete en la Madrid Horse Week (Gonzalo Ayarra)

Esa sensación, la de encontrarse en un ambiente exclusivo, es la que se percibe en la parte más selecta de esa feria equina que se celebraba estos días en la capital. Vanitatis ha tenido acceso a uno de los palcos vips que presiden la pista ecuestre de la Madrid Horse Week y ha podido admirar algunas de las mejores competiciones. Para disfrutar más aún de todas ellas, varios stands de productos de lujo, levantados por firmas como Pedro del Hierro o los vinos Glorioso de las bodegas Palacio, facilitan mesas en las que poder compartir una agradable velada mientras uno puede deleitarse con la habilidad de los jinetes. En cada mesa preside una botella del mejor champán en una cubitera y un ejemplar de la revista Forbes. Quizá porque algunos de los que ocupan esos asientos forman parte de esos populares rankings de fortuna que elabora periódicamente la publicación.

Marta Ortega (Gtres)
Marta Ortega (Gtres)

“Es un tema cultural. Aquí no hay cultura de caballos como sí ocurre en otros países. Es un deporte esclavo en el que hay que trabajar mucho y, sin embargo, de él se tiene una visión aristocrática, de ricos”, dice a Vanitatis Maite Romero, amazona con más de 25 años de trayectoria y actualmente profesora de equitación. Para ella existe una gran diferencia entre montar a caballo y competir: “La competición es otro mundo. Cuesta muchísimo dinero. Por ejemplo, matricularse en la Madrid Horse Week sale por unos 6.000 euros. No todo el mundo puede acceder. Yo no voy porque es muy caro”.

En ese punto, en el de que la competición no tiene nada que ver con montar a caballo, también está de acuerdo Javier Revuelta, presidente de la Real Federación Hípica Española y casualmente también marido de la actriz Mar Saura. “Es un deporte exclusivo si hablamos de alta competición. Una cosa es montar a caballo, que es bastante asequible, porque un caballo puede costarte 2.000 euros, y otra muy diferente es competir. Existen muy pocos caballos de alta competición en todo el mundo y ahora que han entrado los chinos y los rusos en el mercado los precios se han vuelto aún más prohibitivos”.

José Bono Rodríguez (Gtres)
José Bono Rodríguez (Gtres)
Varias fuentes consultadas por este medio coinciden en que son los caballos los que convierten en ganador al jinete al margen de su valía. “Bueno, eso es como la Fórmula 1, lo importante es tener un buen coche para que te dejen correr, pero luego no es lo mismo un Mercedes que un Marussia”, dice Revuelta.

En estos equinos que hacen de sus jinetes auténticos ganadores de torneos reside el negocio de este deporte. “Aunque a priori en la hípica hay gente rica y de aparentes cualidades, a la hora de comprar y vender hay auténticos chorizos. Yo he visto estafar 70 millones de las antiguas pesetas en un caballo”, confirma a Vanitatis alguien del entorno ecuestre.

La Madrid Horse Week triunfa en la capital

Desde el jueves hasta el domingo en IFEMA han reinado las espuelas, las herraduras y las sillas de montar. La Madrid Horse Week se instalaba por segunda vez en tres años en la capital para hacer las delicias de los aficionados a la hípica. “Esta edición es mucho más importante que la primera que se hizo hace dos años, porque aquella era solo una prueba. Esta vez Madrid entra dentro de las 10 ciudades en las que se hacen las pruebas puntuables antes de la final de la Copa del Mundo y eso es importantísimo. Aquí están 8 de los 10 mejores jinetes del mundo según el ranking internacional”, declara Javier Revuelta en conversación con Vanitatis.

Javier Revuelta y Bertín Osborne en la inauguración de la Madrid Horse Week (Gtres)
Javier Revuelta y Bertín Osborne en la inauguración de la Madrid Horse Week (Gtres)

Por su cargo, Revuelta conoce a la perfección la situación de este deporte en nuestro país. Recalca que el problema en España es que la hípica se ha desarrollado en ambientes urbanos y eso lo ha encarecido y le ha dado una imagen falsa. Dice que por ejemplo en Alemania la hípica surgió en ambientes rurales y ahora son los hijos de los granjeros los que compiten. “Pero es que la hípica es mucho más que un deporte. Es también una industria por todo el dinero que mueve. Según un estudio sobre el impacto de las actividades ecuestres en España se ha demostrado que se mueven 5.000 millones de euros al año, lo que supone un 0.5 % del PIB”, explica Revuelta.

Las familias de la hípica

Pero no solo aquellos jinetes que salen en las revistas del corazón son los protagonistas en estas competiciones. Hijos de grandes empresarios y magnates también participan bajo el anonimato pese a proceder de grandes estirpes acaudaladas.

Es el caso de Pilar Cordón Muro, número tres en el ranking nacional. Ella es hija de Publio Cordón, recordado por ser secuestrado y asesinado por los Grapo en 1995, y Pilar Muro, propietaria actualmente de las famosas clínicas Quirón.

Por delante de ella solo hay dos jinetes: Sergio Álvarez Moya, que ocupa el primer puesto, y Eduardo Álvarez Aznar. Este último es pareja de Leticia Pérez de Seoane, hija de Santiago Pérez de Seoane, instructor de la infanta Elena fallecido en 2001 en un trágico accidente automovilístico en la M-40 de Madrid.

Sergio Álvarez Moya, en la Madrid Horse Week 2014 (Gtres)
Sergio Álvarez Moya, en la Madrid Horse Week 2014 (Gtres)

Otra rica heredera reconvertida en amazona es también Natalia Golding. Ella ocupa el puesto número 36 en el ranking español y su padre, Richard Golding, es el propietario del Parque de Atracciones de Madrid y de la Warner.

Pero si hay alguien que destaca tanto por sus buenos resultados como por la familia de la que procede –aunque en este caso sea política y no haya podido permanecer en el anonimato–, ese es Sergio Álvarez Moya. Su nombre es el primero que pronuncia el presidente de la Federación cuando habla de la presencia española en el Madrid Horse Week. Si bien es cierto que sus cualidades son más que aptas para la competición, es su caballo Carlo, de 12 millones de euros, el que levanta más elogios. Pero ¿se puede amortizar ganando premios la compra de un equino tan caro? La respuesta es rotunda. “No, nunca”. Los premios más altos que se pueden conseguir en este deporte no superan los 20.000 euros. Según fuentes del mundo de la hípica una compra como la de Carlo es más bien por satisfacción personal, para conseguir esos premios que están al alcance de muy pocos. “Es un reconocimiento”, dicen.

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