Bertín Osborne a los 60: de conquistador cañí a abuelo entrañable
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Bertín Osborne a los 60: de conquistador cañí a abuelo entrañable

Lejano queda ya el tiempo en el que el gaditano presentaba programas como Contacto…con tacto, en el que se encargaba de unir parejas en concursos

Lejano queda ya el tiempo en el que el gaditano presentaba programas como Contacto…con tacto, en el que se encargaba de unir parejas en un concurso de Telecinco con la perspicacia de un andaluz galante y seductor. El Bertín Osborne que este domingo cumple 60 años es un abuelo entregado, un padre responsable y un hombre con los pies en el suelo. Un repaso a su biografía desmiente el aspecto de caballero seductor de whisky con soda. “Tenía una tata que era estupenda”, aseguraba hace años sobre su primera fijación con las mujeres, una de sus características más comentadas.

Nacido en 1954, bautizado Norberto Juan y heredero del título de conde de Navas y de Donadio de Casasola, desde pequeño fue un estudiante difícil. Tal hecho quizá se debiese, en parte, a una vida nómada, a caballo entre Madrid, Málaga y Jerez de la Frontera. Los estudios no eran lo suyo, pero tampoco la música, aunque pueda parecer que sí. “Fui buenísimo hasta los 14 años. No se podía ser más bueno de lo que yo era”, aseguraba en otra de sus declaraciones. Entre travesura y travesura, era su madre la que mejor entendía el comportamiento del niño. Su padre, por el contrario, siempre fue más estricto, conservador y menos tolerante con sus andanzas.

En 1971 Bertín participaba como cantante en un Festival de El Escorial, pero aquello era pura evasión de sus estudios. Con el tiempo, fue tomándose la música más en serio y ya a principios de los 80, un productor musical vio claro que aquel joven de ojos claros y buena planta estaba destinado a firmar contrato con una discográfica. Antes de aquello, el destino musical parecía improbable ya que por esa época trabajaba, nada más y nada menos, que para Ruíz Mateos en Rumasa.

Aunque pueda parecer que su lista de conquistas era ya interminable, en sus inicios como cantante galán ya estaba casado con Sandra Domecq Williams (sellaron su amor en 1977), una jerezana hija de español y británica. Tenían muchas cosas en común y dicen sus allegados que se querían tanto que por eso no esperaron demasiado tiempo para tener un hijo unos meses después, sin las temerosas demoras de otras parejas. Sin embargo, la suerte no les acompañó. “Mi hijo se murió en mis brazos”, revelaba hace poco el cantante acerca de Cristian, su primer vástago, que no superó los diez días de vida debido a una malformación del hígado.

El matrimonio con Sandra duró hasta 1991. Con ella tuvo a su hija Alejandra en 1978 y a Eugenia en 1986, pero ni siquiera las niñas fueron suficientes para mantener fuerte el matrimonio. La prueba de que Bertín siempre permaneció a su lado, incluso en los peores momentos, la dio la enfermedad. Cuando ella estuvo muy enferma de cáncer, el cantante estuvo pendiente de su salud, que se acabó apagando en 2004, cuando falleció. Ella tenía tanta confianza en él que incluso le hizo una petición poco antes de pasar a mejor vida: que sus hijas permaneciesen unidas. Él ha intentado cumplirlo siempre.

La realidad tras el galán

La imagen de galán cultivada en los 80 se perpetuó gracias a Telecinco. En la entonces llamada ‘cadena amiga’, Bertín hizo uso de su habitual gracejo andaluz para enfrentarse a programas como Contacto con…tacto. También demostró su querencia por los niños presentando espacios como Lluvia de estrellas en Antena 3. Durante unos años, no había gala televisiva en la que no apareciese él vestido de esmoquin.

En su vida personal, fue época de romances que cultivaron la fama donjuanesca. Sin embargo, Fabiola Martínez le volvería a dar la estabilidad en 2006, cuando la fama televisiva ya no pasaba por su punto álgido. El cantante y la venezolana contrajeron matrimonio el 6 de junio de ese año, en una ceremonia discreta celebrada en una finca sevillana a la que sólo invitaron a los más allegados. Durante estos años, Fabiola ha sido su remanso de paz y con la que ha tenido dos hijos, Norberto Enrique en 2007 y Carlos Alberto en 2008.

El primero nació mediante cesárea con una lesión cerebral externa, lo cual ha convertido a Bertín en un abanderado de la ayuda a los padres que tienen hijos con estos problemas. La Fundación Bertín Osborne se encarga de ayudarlos y, en los seis años desde que nació su hijo, tal y como contaba él mismo a este portal hace un año, ha habido y hay motivos para la esperanza: “Es un niño feliz, se comunica, come solo.Era impensable que se tuviese en pie hace cuatro años así que, ¿por qué no va a poder andar en el futuro?”.

En este tiempo, Bertín ha visto reforzada su imagen como abuelo y padre intachable con lo que le ha sucedido a Eugenia, una de sus hijas, que daba a luz a dos mellizas con dos meses y medio de antelación. Aunque salía de cuentas para principios de febrero, acabó dando a luz en la semana 26 de gestación. El parto se adelantó dos meses y medio y las recién nacidas, que pesaron 800 gramos, permanecían en la incubadora del hospital General de la Seguridad Social de Jerez de la Frontera. Una de las pequeñas no pudo superar su delicado estado de salud y acabó falleciendo el 1 de diciembre. Bertín estuvo pendiente de su hija en todo momento, sabiendo perfectamente lo que significa perder a un bebé.

Ahora, sigue pendiente de su fundación y de la familia, algo a lo que un hombre conservador como él tiene mucho apego. Una prueba evidente de que el seductor incansable siempre ha sido, en realidad, lo que tradicionalmente se conoce como un hombre de su casa.

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