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EN SU CASA DE EL VISO, EN MADRID

Francis Franco y Miriam Guisasola siguen viviendo juntos tras su divorcio

Los motivos del divorcio no tienen nada que ver con nuevos amores y sí con los problemas que arrastra la pareja relacionados con la escasa sociabilidad de Miriam

Foto: Francis Franco paseando por las calles de Madrid, en una imagen de archivo (Gtres)
Francis Franco paseando por las calles de Madrid, en una imagen de archivo (Gtres)

La familia y los amigos más íntimos sabían que ya no era posible un nuevo 'volver a empezar', después de los muchos intentos por ambas partes para recuperar la estabilidad matrimonial. No ha sido posible y la pareja formada por Francis Franco y Miriam Guisasola ha firmado por fin un divorcio anunciado. Eso sí, siguen compartiendo la misma vivienda del barrio de El Viso, una de las mejores zonas de Madrid, tal y como confirman fuentes de su más cercano entorno a Vanitatis. Se trata de un antiguo colegio remodelado como chalé unifamiliar, que una vez disuelta la sociedad matrimonial pondrán a la venta.

Francis Franco y Guisasola, en una imagen de archivo (Gtres)
Francis Franco y Guisasola, en una imagen de archivo (Gtres)

En esta casa han vivido desde hace años el matrimonio, los dos hijos comunes y los tres de sus parejas anteriores. En el caso de Francis Franco, dos de su anterior relación con María Suelves. La separación ha sido de mutuo acuerdo y salvo imprevistos futuros relacionados con temas económicos parece que no habrá polémicas públicas.

Los motivos del divorcio no tienen nada que ver con apariciones de nuevos amores en la vida de ninguno de los dos y sí con algunos de los problemas que arrastra la pareja relacionados con la escasa sociabilidad de Miriam. Siempre ha sido una mujer muy dependiente de su marido, con menos aficiones y a la que no le gustan las aglomeraciones ni las reuniones sociales muy numerosas.

“Se agobia una barbaridad. Aunque les invitaban a muchos sitios casi nunca iban, salvo que se tratara de fiestas familiares y aun así a Miriam la cuesta mucho relacionarse. No tiene muchas amigas y está muy arropada por su madre, que suele pasar mucho tiempo en el domicilio de El Viso. Francis la tiene mucho cariño y está muy pendiente de ella, pero la historia de amor hace tiempo que se acabó”, narran amigos de la ya extinta expareja a este medio.

La ‘última’ reconciliación

Hace unos meses los dos decidieron que lo mejor era la separación definitiva, como así ha sido. Francis no es hombre de carácter fácil, pero sí ha intentado que el matrimonio no se fuera a piqueEn el mes de abril, coincidiendo con los rumores de separación, Francis Franco, que heredó el título de señor de Meirás, le organizó a su mujer un cumpleaños sorpresa. Una cena servida por Rocío Gandarias y a la que acudieron un centenar de amigos y familiares por parte de Miriam y pocos cuñados Martínez-Bordiú. Con aquella reunión muchos pensaron que la pareja había superado por enésima vez el bache afectivo.

Hubo vacaciones familiares hasta que hace unos meses los dos decidieron que lo mejor era la separación definitiva, como así ha sido. Francis no es hombre de carácter fácil, pero sí ha intentado que el matrimonio no se fuera a pique. Cuando conoció a Miriam llevaba dos años divorciado de María Suelves. La nueva novia era relaciones públicas y no formaba parte del círculo habitual de monterías ni de apellidos relacionados con el poder económico. Algunas amistades no veían con buenos ojos a la joven, porque consideraban que “no pertenecía a su clase”, decían, y los Franco siempre han sido muy clasistas.

Miriam Guisasola y su hijo, en una imagen de archivo (Gtres)
Miriam Guisasola y su hijo, en una imagen de archivo (Gtres)

Iniciaron la convivencia en 1994 y al poco nació Álvaro. Dos años después vino al mundo Miriam, que ahora tiene 18 años y le apasiona cantar. Eran una pareja absolutamente estable, pero de cara al 'qué dirán' no estaban casados. En marzo de 2001 decidieron legalizar su unión civil en el juzgado de Móstoles en la más estricta intimidad. Al cabo del tiempo, los recién casados organizaron una fiesta a la que sí acudieron amigos y familia y, por supuesto, los cinco hijos.

Trece años después de aquel día Miriam Guisasola y Francis Franco han dado carpetazo a su sociedad afectiva. Como en el cuento de Pedro y el lobo, la noticia ha llegado cuando nadie de su entorno más cercano lo imaginaba. “Podían haber esperado a que pasara la Navidad”, dijo la duquesa de Franco, ya acostumbrada a los vaivenes sentimentales de sus hijos. 

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