La última fiesta (muy indiscreta) del 'pequeño Nicolás' en Madrid
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EN EL BAR DE COPAS VOC 1602

La última fiesta (muy indiscreta) del 'pequeño Nicolás' en Madrid

Parece no afectarle su enmarañada situación legal y continúa disfrutando de los locales más exclusivos. En esta ocasión triunfó en un gastrobar de la calle Orense

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El 'pequeño Nicolás' sobre una imagen del restaurante VOC 1602 (Vanitatis)

A Francisco Nicolás parece no afectarle demasiado su enmarañada situación legal, convarios procesos judiciales abiertos, por los que ha comparecido ya en el Juzgado de Instrucción número 2 de Madrid. De esta aparente felicidad fueron testigos los clientes que se encontraban hace unos días en VOC 1602, un local de moda de la capital al que suelen acudir a cenar y tomar copas futbolistas del Real Madrid, como Cristiano Ronaldo; o del Atlético de Madrid, como Arda Turan.

El ‘pequeño Nicolás’y dos caballerosque le acompañaban eligieron este gastrobar de la calle Orense para festejar una tarde de Navidad, aunque el joven lleva celebrando su nueva vida públicadesde que se convirtió en personaje mediático de masas tras su entrevista con Sandra Barneda en Un Tiempo Nuevo. Francisco Nicolás, que ha sido capaz de revolucionar instituciones como el CNI, la Casa Real y hasta Presidencia de Gobierno al mezclar sus realidades con exageraciones y extravagancias de adolescente, se ha convertido en un personaje y vaya donde vaya la clientela quiere sacarse fotos con él, como sucedió en VOC. Apareció sobre las ocho de la tarde con sus dos amigos y se marcharon alrededor de las diez y mediade la noche.

Durante esas dos horas y media tuvieron tiempo para tomarse varios gin-tonics y tratar temas muy personales, donde lo legal se mezclaba con la elección de regalos navideños. La marca de relojesRolexfue, por cierto, la más nombrada. Asuntos muy privados que giraban en torno a la vida personal y judicial del ‘pequeño Nicolás’, según escuchaban asombrados los clientes de las mesas cercanas por la ligereza con la que se daban nombres de personas conocidas. El tono de voz de los protagonistas era lo suficientemente alto para que sus conversaciones se convirtieran en públicas. No era necesario atender demasiado para reconocer voces y nombres. Después del encuentro, Nicolás y sus amigos se marcharon a un restaurante cercano a cenar y dejaron sus abrigos en el local. No los rescatarían, por cierto, hasta el día siguiente.

Caso del Pequeño Nicolás
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