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el 11 de marzo en el Tantarantana de Barcelona

'Camargate': sexo, corrupción y Pujol Ferrusola sobre las tablas del teatro

La ya mítica conversación que Alicia Sánchez Camacho, líder del PP catalán, y Victoria Álvarez, expareja del primogénito de Jordi Pujol, se convierte en obra de teatro. Del sainete social al escenario

Foto: Alicia Sánchez Camacho, líder del PP catalán, y Victoria Álvarez, expareja de Jordi Pujol Ferrusola (Montaje: Vanitatis)
Alicia Sánchez Camacho, líder del PP catalán, y Victoria Álvarez, expareja de Jordi Pujol Ferrusola (Montaje: Vanitatis)

Junio de 2013. Alicia Sánchez Camacho, líder del PP catalán, está que echa chispas. Más furibunda incluso que avergonzada. Una conversación estrictamente privada que mantuvo tres años antes con Victoria Álvarez, expareja de Jordi Pujol Ferrusola, fue grabada y ahora circula por la red. En ella hablan de corrupción a gran escala y desgranan secretos de la vida política catalana. Algunos temas que se ponen sobre una mesa del restaurante La Camarga son de los que hunden reputaciones. A lo largo de 2 horas y 22 minutos, ambas mujeres hablan también de su vida privada. Sexo. Hombres. Soledad. Cuestiones íntimas que nunca deberían ser objeto de conversación en un bar y que convierten a las dos en protagonistas de un sainete social involuntario.

Febrero de 2015. El lunes 23, Jordi Pujol Ferrusola emula al discóbolo griego y exhibe un CD en mitad de su comparecencia que pone a disposición de la comisión de investigación parlamentaria sobre fraude y evasión fiscal. Asegura que en él se recoge la conversación íntegra de La Camarga, incluido un misterioso fragmento que fue extirpado antes de ponerla en circulación. Algo que el clan Pujol quiere usar como arma. Un diputado de la CUP asegura que en ese CD hay poco de nuevo. Sin embargo, la grabación será examinada por la Comisión de Materias Reservadas del Parlament.

Jordi Pujol Ferrusola, en una imagen de archivo (EFE)
Jordi Pujol Ferrusola, en una imagen de archivo (EFE)

La conversión entre Alicia y Victoria ha sido motivo de chanza en Cataluña durante casi dos años. Ahora vuelve a primera línea por dos motivos: la comparecencia parlamentaria de Jordi Pujol, Marta Ferrusola y el primogénito de ambos, los tres imputados, y que una compañía de teatro está ensayando una obra titulada Camargate. En la función, que se estrena el próximo 11 de marzo en el teatro Tantarantana, se recrea la conversación que grabó la agencia de detectives Método 3 aquel 7 de julio de 2010. “A partir de la grabación real de la conversación se construye una ficción teatral real que va más allá. Se teatralizan otros documentos reales que muestran, de manera esperpéntica y cómica, cómo funciona la corrupción, nuestra política y sus pasillos”, dice la compañía Jorge-Yamam Serrano-TeatrodeCerca.

¿Qué dicen sus protagonistas reales?

Victoria Álvarez ahora casi se ríe del asunto. Se ríe, de hecho, con la iniciativa teatral. Pero solo comenzó a respirar tranquila cuando la Audiencia Nacional abrió una investigación hace justo un año y a sonreír cuando el verano pasado Jordi Pujol confesó una gran evasión que mataría de envidia a Steve McQueen. “Yo lo he pasado muy mal durante dos años. Me han perjudicado mucho y me ha costado dinero. Estoy cerrando una empresa que tenía por no haber podido atenderla. Una persona, y más siendo dirigente político, no puede hacerse amiga de alguien para sacarle información y que esa conversación privada luego se divulgue”.

Del otro lado, Alicia Sánchez Camacho declina pronunciarse para Vanitatis. “El contenido de la cinta no tiene ninguna validez para el caso que afecta a la familia Pujol, así lo dictó el juez en un auto. Y está prohibida su difusión, por lo que no vamos a entrar en nada referente a ese tema. Si hay una obra de teatro, que les vaya muy bien”, nos dicen desde el gabinete de la líder del PP catalán. Sin embargo, fuentes cercanas a los populares aseguran a este medio que Convergència i Unió, partido que Jordi Pujol fundó en 1974 y que le permitió gobernar durante 23 años, está tan interesado como la compañía Cicló en que la agenda morbopolítica catalana sea protagonizada por la ya mítica conversación. “Quieren darle vidilla a un tema viejo para tapar toda su corrupción. Tiene más morbo dos mujeres hablando de sexo que Marta Ferrusola diciendo que fue a Andorra a esquiar y a acompañar a una ONG de niños enfermos”. En efecto, más morbo sí que tiene.

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