María Clemencia Rodríguez, la primera dama y segunda esposa de Santos
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María Clemencia Rodríguez, la primera dama y segunda esposa de Santos

Ella y su marido inician su gira por España. Así es la mujer que hay detrás del mandatario: madre amantísima de tres hijos, elegante, discreta y comprometida con los más desfavorecidos.

Foto: La primera dama de Colombia, María Clemencia Rodríguez, junto a su marido, el presidente Santos (EFE)
La primera dama de Colombia, María Clemencia Rodríguez, junto a su marido, el presidente Santos (EFE)

La primera dama de Colombia, María Clemencia Rodríguez (55 años), dice que su momento favorito del día es cuando se despierta. Durante los próximos cuatro días lo hará bajo el sol de España cuando ella y su marido, el presidente colombiano,Juan Manuel Santos (63), inicien su visita de Estado por nuestro país.

Tutina –como la conocen en Colombia– no fue el primer amor de Santos. Antes estuvo casada con el publicista Christian Toro de 1982 a 1985. La ahora pareja presidencial se conoció durante una fiesta. Entonces, la actual primera dama, diseñadora gráfica de formación, trabajaba en la Caja Social de Ahorros yél ejercía como subdirector del periódico El Tiempo –uno de los diarios más importantes del país, propiedad de su padre–. Pero Santos, como su actual mujer, ya sabía lo que era pasar por la vicaría. También había salido de un primer matrimonio con Silvia Amara a la que, en 2010, nombró consejera de la Embajada de Colombia en Roma.

En ninguno de los dos primeros matrimonios de la pareja presidencial hubo hijos de por medio. Santos y Rodríguez se casaronpor lo civil en 1987 y se instalaron en Nueva York una temporada para que Santos disfrutara de una beca de periodismo. Cuando regresaron a Colombia, Tutina ya estaba embaraza de Martín, su primogénito. Años más tarde fueron llegando María Antonia y Esteban.

Ser madre es un hecho trascendental en la vida de María Clemencia. Algo que supo extrapolar al ámbito profesional. Fundó una editorial de libros infantiles. Y como no hay primera dama o royal sin causa social a la que acogerse, Tutina se dedica a trabajar por “la atención a la infancia, la nutrición, la salud y la educación con el proyecto De Cero a Siempre”, como se extracta de su página web. Un proyecto creado durante el mandato de su marido que busca “aunar esfuerzos de los sectores público y privado, de las organizaciones de la sociedad civil y de la cooperación internacional en favor de la infancia”.

Tal es su implicación en la causa, que suele ser invitada como conferenciante en foros de mujeres líderes –como el Women Working for the World–. Desde la colombiana Fundación Juan Felipe Gómez Escobar, institución colaboradora en estos debates, aseguran a Vanitatis que Tutina es una mujer “a la que le duelen los problemas de la sociedad colombiana y que, además, busca una solución eficaz y a largo plazo a temas relacionados con la infancia”.

La misma fundación, que también tiene sede en la madrileña calle Velázquez, “no recibirá la visita de la primera dama”, según confirman a este medio desde la Embajada de Colombia. Acompañará a su marido en los actos que desde el Palacio de la Zarzuela, desde Presidencia del Gobierno y desde la misma embajada han preparado. Una ruta que incluye la clausura de la Feria de Arte Contemporáneo (ARCO), la inauguración de una exposición en el Museo del Prado o una ruta por el Jardín Botánico de Madrid.

Partidarios y detractores

En más de una ocasión, ha llegado a afirmar que asumió su rol de primera dama como “un compromiso” con su marido, sus hijos y “con 47 millones de colombianos”. Tutina es muy activa en las redes sociales. Incluso dispone de página web propia. A pesar de que quienes la conocen la definen como una mujer introvertida, amigable y tímida, desde que asumió su ‘cargo’ ha logrado que su popularidad crezca. Incluso, su elegancia y discreción le ha llevado a ser portada de revistas como la edición latinoamericana de Vogue. Aunque también tiene detractores. Hay quienes afirman que, con el ascenso al poder de su marido, se ha convertido en fría, distante y demasiado preocupada por su imagen.

En todas las entrevistas que ha concedido, Tutina siempre ha querido dejar claro que ella nunca quiso adoptar un papel protagonista y que no le mueve ningún tipo de ambición política. A la primera dama le gusta “hacer la compra, fregar los platos, hacer las camas y cocinar (las lentejas son su especialidad)”, ha declarado ella misma. Pero, sobre todo, es madre amantísima. Sus tres hijos centran también gran parte de su tiempo. Su primogénito, Martín, vive y trabaja en una fundación dedicada a temas de responsabilidad social en Estados Unidos. Su única hija, María Antonia, se dedica a las neurociencias; y el benjamín, Esteban, estudia Historia y Economía en la Universidad de Virginia (EEUU).

Para esta madre y esposa “en constante búsqueda de la felicidad” y cuyo libro favorito es El Principito, arranca su periplo de cinco días por España. ¿Cómo será el duelo de estilo entre ella y la Reina Letizia?

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