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EN TRES MESES HA VENDIDO MÁS DE 1.000 CORBATAS

Ignacio Bernaldo de Quirós, el aristócrata que se quitó la corbata para hacerlas

Tras unas vacaciones en Sotogrande (Cádiz) regresó a Madrid con la idea de montar su propio negocio. Unos meses después dejaba su trabajo en una consultoría y creaba su propia empresa

Ignacio Bernaldo de Quirós procede de una familia con títulos nobiliarios. A sus 23 años tomó la valiente decisión de dejar a un lado las largas jornadas de trabajo en una consultora y apostó por trabajar para él mismo en algo que realmente le llenara: creó las corbatas Fiji. Hoy es la cabeza visible de un negocio que cuenta con siete socios y que en tres meses ha conseguido vender más de 1.000 corbatas. Niega que sus apellidos, a pesar de contar con larga tradición aristocrática, le hayan abierto camino en absoluto.

Una de las corbatas diseñadas por Ignacio Bernaldo de Quirós Pregunta: ¿Cómo acaba un chico de 23 años con la carrera de Administración y Dirección de Empresas recién terminada y empezando a trabajar en una consultora creando su propia empresa para vender corbatas?

Respuesta: Empecé a trabajar en junio del año pasado, y en agosto que tenía un par de días de vacaciones fui a Sotogrande (Cádiz). Allí unos amigos vendían calcetines en un puesto y, de repente, empecé a ayudarles a vender calcetines y me encantó el trato directo con la gente. En ese momento me di cuenta de que hay personas de mi edad que tienen proyectos y me dan envidia (de la buena) cuando me imaginaba a mí mismo encerrado en una oficina.

P: ¿Y regresa a Madrid con la decisión de crear su propia empresa tomada?

R: Pensé que el momento era ese y que si no, ya probablemente no lo haría nunca. Al principio se me ocurrió hacer trajes a medida o camisas. Le doy vueltas con algunos amigos y acabé decidiéndome por las corbatas. Mandé emails a fabricantes y todo se fue definiendo por sí mismo. El desembolso, uniéndonos los cinco socios que empezamos, tampoco era inasumible, y a principios de octubre me lanzo y dejo el trabajo de consultor.

P: ¿Contó con la aprobación de su familia cuando decidió dar ese paso tan importante y salirse un poco del camino establecido?

R: La verdad es que al principio no me tomaron muy en serio. Yo creo que hasta que un día no dije que iba a dejar mi trabajo no se creyeron del todo que Fiji era una realidad. Entonces recibí todo su apoyo porque coincidieron en que, con 23 años, era el momento de emprender.

P: ¿En qué le han ayudado ellos?

R: A mi madre, por ejemplo, alguna vez la hemos tapado los ojos para que tocando telas nos dijera qué le parecía la calidad. Por supuesto, me dan muchos consejos, aunque me gusta hacer las cosas por mí mismo.

P: ¿Piensa que, de algún modo, tener un apellido conocido como el suyo le ha podido abrir camino?

R: Realmente no, porque cuando vendo corbatas nadie sabe mi apellido. Quizás si me apellidara Borbón o Botín llevaría vendidas muchísimas más corbatas y encantado, pero no es el caso. Lo he tenido que pelear yo. Trabajo muchas horas al día, pero con la satisfacción de hacer lo que me gusta. Además mi madre trabaja en casa, y mi padre gestiona la finca familiar de Extremadura y la ganadería que tenemos allí, nada que ver con las corbatas.

P: Si no es indiscreción, ¿qué inversión supuso el comienzo de Fiji?

Invertimos 1.400 euros cada uno de los socios, que sumaron un total de 7.000 euros. Hay que destacar que las ventas comenzaron en diciembre, que es un mes importante para el consumo. No habría sido lo mismo empezar en febrero… De hecho, fue un poco locura porque nos lanzamos sin haber pagado todas las corbatas, si hubiera salido mal y no hubiésemos vendido, ¡no sé que habría sido de nosotros! Aunque previamente habíamos hecho una investigación de mercado para comprobar que no había corbatas bonitas al precio que íbamos a ofertar las nuestras.

P: ¿De dónde viene el nombre FIJI?

Es un nombre que a todos nos recuerda a un viaje de amigos que hicimos al paraíso de las Islas Fiji. Es un lugar que se nos ha quedado grabado para siempre.

Ignacio Bernaldo de Quirós posa para 'Vanitatis' (Foto: María Luisa G. Moro)
Ignacio Bernaldo de Quirós posa para 'Vanitatis' (Foto: María Luisa G. Moro)

P: ¿Cuál es su filosofía de negocio?

R: Tanto en las corbatas como en el resto de productos que vamos sacando es la misma: servicio excelente, satisfacción plena del cliente, precio asequible y alta calidad. Actualmente somos siete socios con distinto porcentaje cada uno: mis hermanos Francisco y Rafa, Iñigo Espinosa de los Monteros, Juan Herrero, Martín de la Concha, Gonzalo Cabello y yo. Cada uno con un porcentaje, porque soy el único que se dedica exclusivamente a la empresa.

P: Parece la fórmula del éxito, pero en esta época tendrán que hacer malabares para poder ofertar tanto…

R: En realidad, ocupándome yo de todo, es fácil. Todos los clientes de momento están encantados; esa es mi mayor satisfacción. Es cierto que hay gente que me dice que deberíamos sacar más margen, pero ¿por qué vamos a vender corbatas a 70 euros si gestionando bien el negocio podemos ofrecerlas a la mitad? Mi generación, que estamos viviendo la crisis muy intensamente, sabemos que se pueden optimizar costes para vender más barato.

P: Dice que se ocupa de todo, ¿cómo es su día a día?

R: Todos los días son distintos. En Madrid yo mismo acerco las corbatas a los clientes de la web con la moto para ahorrarles los gastos de envío. Me encargo de mantener la web, de hacer facturas, ir al banco y otros trámites burocráticos que son lentísimos y he de reconocer que me desesperan.

P: ¿A quién le gustaría ver con una corbata Fiji?

R: Sin duda a Nadal, es un crack.

R: ¿Quién le enseñó a hacer el nudo de la corbata y con qué edad?

(Rompe a reír a carcajadas) Pues es una contradicción lo que te voy a contar, pero aprendí hace un año, cuando me tuve que poner corbata para trabajar. Antes, mi hermano se hacía el nudo de la corbata y me la pasaba, porque yo odiaba hacerlo.

P: Aunque la corbata es la prenda estrella, ahora han creado Fiji.na, una marca para vender bolsos fabricados por los wayuus.

R: Esto surgió de un viaje que hice a Colombia en enero con mi familia para celebrar el aniversario de boda de mis padres. Antes, me puse a investigar un poco el país y descubrí como los wayuus, que son una tribu de la zona de la Guajira, al noroeste de Colombia, elabora de manera artesanal los bolsos. Por eso, cada uno es único, y como ya tengo un poco mentalidad de empresario (risas), decidí importarlos.

Uno de los bolsos fabricados por los wayuus
Uno de los bolsos fabricados por los wayuus

P: ¿Qué retos empresariales tienen a medio y corto plazo?

R: Crecer todo lo que podamos, y para principios del año que viene, abrir una pequeña tienda propia. Estará situada en el Barrio de Salamanca en alguna calle como Jorge Juan, Claudio Coello… También incluir algún producto más. Te puedo desvelar que tenemos alguna sorpresa para el verano.

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