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falleció este sábado a los 54 años

María Pineda en su última entrevista para ‘Vanitatis’: “Si me deja la vida, me visto de blanco”

La modelo María Pineda, fallecida este sábado, había tenido un año difícil. Llevaba cinco años luchando contra un cáncer de pulmón y contaba los avances que había hecho en su lucha vital

Foto: La modelo durante un desfile de Francis Montesinos
La modelo durante un desfile de Francis Montesinos

La modelo María Pineda, fallecida este sábado, había tenido un año difícil. Llevaba cinco años luchando contra un cáncer de pulmón, del tipo bronquiolo alveolar, uno de los más difíciles de curar, y solo su brega diaria era el mejor paliativo para no rendirse. Los últimos meses fueron duros por culpa de una neumonía “que casi me manda al otro lado", como ella misma contaba a Vanitatis en su última entrevista, que se publica un día después de fallecer. Su tesón la hizo invencible y ella hablaba de su enfermedad con total naturalidad: “El bicho está controlado, adormecido”, nos decía el día que decidió subastar sus vestidos en un conocido restaurante de Marbella para sacar fondos, hace apenas un mes. "Me deshago de ellos porque ya no los voy a usar y el dinerito me viene bien".

Ese día, colocaba meticulosamente los trajes en el armario del lugar de venta con nostalgia. Sonreía. Cada uno le traía un recuerdo. "Me encuentro ya mucho mejor que hace unos meses”. Este año, apenas se la había visto en eventos. Solo acudió al concierto de su amigo Alejandro Sanz en Marbella. “Es que he estado muy malita y no tenía ganas de moverme de casa. Mira, niña, cómo tengo los brazos. La neumonía ha sido dura”, confesaba a la par que enseñaba sus extremidades sin perder la dulzura de su sonrisa.

María Pineda, en un acto celebrado en Marbella en 2014 (Gtres)
María Pineda, en un acto celebrado en Marbella en 2014 (Gtres)

“Mira, me tienen destrozada con la quimio... me cosen a pinchazos también en la espalda”. Y aun así nos contaba encantadora, en la retahíla de preguntas, cosas sobre una próxima boda: “Qué ganas de casarme tenéis.... pero esta vez va la vencida. Antes de Navidad, si la vida me deja, me caso con Emilio”. Y mientras tanto, ahí seguía peleándose “con el bicho” sin dejarse vencer. Ha sufrido cambios bruscos de peso, perdió el pelo, y tenía los huesos y las articulaciones destrozadas por la quimio. “Y eso que estoy encantada con mis doctores ‘milagro’, que hacen maravillas conmigo”. 

María Pineda y Emilio González, su pareja (Gtres)
María Pineda y Emilio González, su pareja (Gtres)

Tras un tiempo de tratamiento en Madrid en el que no se sentía satisfecha con los resultados, en Málaga encontró, dentro del hospital Carlos Haya, su mejor remedio. "Mi oncólogo, Manuel Cobos, y mi traumatólogo, Cecilio Casermeiro, me dan a diario la vida. El tratamiento que sigo me está yendo genial, pero es verdad que los efectos secundarios son tremendos y hay días que me pregunto si podré estar toda la vida aguantando tanto sufrimiento. Yo le pido quedarme como estoy y que me haga Dios un milagro. Yo creo en los milagros”, decía esperanzada.

Boda con Emilio

Siempre estaba convencida de que el ser humano es pura genética: “Mis padres y los siete hermanos de mi madre fallecieron a causa de esta enfermedad”. La modelo contaba cómo se dio cuenta de que algo no funcionaba bien en su organismo: “Desde 2007 a 2009 viví dos años en lo que yo me sentía muy cansada. No sabía qué era. Entonces, tres días antes de marcharme a la India, donde colaboraba con la Fundación Vicente Ferrer, me puse muy mala, cancelé el viaje y tuve que ser ingresada en el Hospital Universitario de Madrid. Al principio pensaron que podría ser neumonía o tuberculosis. Al mes y medio, los resultados de la biopsia decían algo mucho más grave: sufría cáncer de pulmón".

Y desde ese momento hasta ahora vivió todo un largo un peregrinaje buscando los mejores remedios por el mundo. Estuvo en EE UU y Alemania, donde gracias a la hipertermia mejoró mucho su calidad de vida: “Es el futuro del cáncer. Es un tratamiento que consiste en darle calor al tumor para debilitarlo. Es verdad que es muy costoso, pero en Alemania e Italia está sufragado por la Seguridad Social. Aquí no y ojalá llegue cuanto antes”, decía. “Mi cáncer es propio de las mujeres de raza asiática y no fumadoras, pero me ha tocado a mí. Lo peor es que no se puede operar, es como una telaraña”. 

Junto a la ciencia, lo que realmente le ha ayudaba a batallar era su pareja, Emilio González, con quien vivía en Málaga. “Mi Emilio es así siempre...en la salud y en la enfermedad... no se ha separado de mí en ningún momento . Sin él, la verdad es que no habría podido llevar esto sola... Yo no tengo padres. Él está ahí siempre; si estoy de mal humor o en los días que estoy en cama. Me lo aguanta todo”.

María Pineda y Emilio González en 2010 (Gtres)
María Pineda y Emilio González en 2010 (Gtres)

La ilusión del empresario de Motril era ser el esposo de “la mujer que ama”. Llevaban nueve años juntos. Paso a paso, iban ideando cómo sería su día: “Hemos elegido una fecha que no haga ni frío ni calor. También me gustaría que fuera en Málaga. Y nos gustaría que fuera por la iglesia, porque soy muy creyente, pero Emilio ya estuvo casado y el tema de la anulación es complicado conseguirlo. Así que será un enlace civil”, contaba.

Cada vez que puede María se acercaba al santuario de Jesús el Cautivo le pedía “un poquito más”. Nunca pensaba en las tristezas ni “cuándo me pueden ocurrir. Pero lo que me da mucha pena es que, cuando por fin parece que todo pone la vida en su sitio, que encuentras al hombre perfecto que está a tu lado... todo se puede ir al garete. La vida es mi regalo diario”. Y con esa frase despidió la que sería, sin ella saberlo, su última entrevista para Vanitatis

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