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NO PAGA A SUS EMPLEADOS NI A HACIENDA

Miguel Palacio, arruinado: cierra tienda y adeuda más de un millón a los bancos

Las deudas le acorralan. Sus impagos a la Seguridad Social desde agosto del año pasado se acumulan, sus hipotecas y préstamos personales con el Banco Santander y Banca March suman 1.250.000 euros

Foto: El diseñador Miguel Palacio, en una imagen de archivo (Gtres)
El diseñador Miguel Palacio, en una imagen de archivo (Gtres)

Miguel Palacio está arruinado. Así se lo ha confesado él mismo a Vanitatis. “Estoy pasando un mal momento, como muchas pymes españolas. La crisis ha dado de lleno en mi sector, pero sigo luchando por salir adelante”, ha declarado con la voz quebrada por teléfono. Si hace un año la noticia es que abría una tienda en el lujoso número 26 de la madrileña calle Montesquinza, en el corazón del barrio Salamanca de Madrid, gracias a la ‘ayuda’ de su inseparable amiga y musa Laura Ponte, la noticia hoy es que la cierra. Sigue atendiendo a sus clientas, sin embargo, en su domicilio, como indica el telefonillo de su casa situado en el mismo inmueble que el local, que por cierto es propiedad del segundo marido de la presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica Oriol, el naviero Alejandro Aznar, presidente de Bodegas Marqués de Riscal, al que Palacio no ha podido seguir pagando. 

Alguna costurera del modisto se ha ido porque no cobraba desde hacía meses. Ya solo le queda una empleada; la última se marchó desesperada a primeros de este pasado mes de marzo después de un histórico de impagos. Desde su amable ruptura, al menos de cara a la galería, con Hoss Intropia, hace ahora un año, las cosas no le han ido bien a Miguel Palacio. Hasta entonces pudo mantener viva su marca y no tener que cerrar tienda como otros colegas de Cibeles: Amaya Arzuaga, Javier Larraínzar o Elio Berhanyer, entre otros. Palacio estuvo en 2010 a punto de abrir tienda en la calle Don Ramón de la Cruz de Madrid, pero no lo consiguió porque el fondo AB Diseño y Moda, que invirtió en su marca, quebró. AB Diseño y Moda entró también en el capital de Javier Larraínzar (que después recompró su marca) y Elio Berhanyer. Dos firmas que ya ni desfilan ni confeccionan. 

Imagen en la que el diseñador anuncia la apertura de su tienda (Facebook)
Imagen en la que el diseñador anuncia la apertura de su tienda (Facebook)

En la actualidad, el socio mayoritario de la marca Miguel Palacio es el propio Miguel Palacio, un diseñador que empezó con la marca Palacio & Lemoniez en los 90 junto a su excompañero Fernando Lemoniez y que se disolvió en el año 2000. Después, Palacio vivió durante cuatro años una edificante estancia en París y regresó dispuesto a crear su propia marca. Eso sí, siempre aprovechando el tirón de Laura Ponte, su amiga inseparable.

Las deudas se acumulan hasta superar el millón

Pero la vida que ha llevado hasta ahora le está pasando factura. Ya hubo algún rumor cuando el pasado marzo sorprendió a muchos con un desfile virtual en la Galería de Cristal del Centro Cibeles, donde presentó su nueva colección para el próximo otoño-invierno 2015-2016, con un vídeo grabado de manera casi amateur, pero que encandiló a parte de la crítica. Y es que Miguel siempre ha sido un genio para darle la vuelta a la adversidad y valerse de sus contactos con destreza. 

Pero ahora las deudas le acorralan. Sus impagos a la Seguridad Social desde agosto del año pasado se acumulan, sus hipotecas y préstamos personales con el Banco Santander y Banca March, que solicitó en sucursales cercanas a su vivienda, suman 1.250.000 euros (y asombrosamente no le han cortado ni la luz ni el agua domiciliados). Vive en una casa de 300 metros en Montesquinza 26, que compró en su día a Francis Franco, nieto del dictador, y cuya hipoteca de más de 600.000 euros no puede afrontar; por eso alquila una parte de la vivienda. Tras el pasado verano, tuvo que cerrar su taller de costura en la calle Montesquinza 24, donde no pagaba el alquiler desde hace más de un año.

El diseñador Miguel Palacio con una amiga en un acto público (Gtres)
El diseñador Miguel Palacio con una amiga en un acto público (Gtres)

Su casera era la zamorana Fundación Conchita Regojo, dedicada a la ayuda a la tercera edad, que por una extraña razón permanece impasible ante la situación. Por eso, Palacio decidió convertir su amplia casa en taller y allí es donde grabó el vídeo de su última colección para lo que fue CibelesTampoco parece querer meterse en denuncias una pequeña y familiar empresa de reformas situada en Villaviciosa de Odón, Madrid, a la que adeuda 41.640,95 euros

La cita anulada

Sus amigos poderosos le ayudan con las finanzas y los temas legales, le aconsejan, pero no se pueden renegociar las deudas hasta la saciedad (en la renta de 2013 le salió a devolver 42.977,46 euros y con eso compensó los impagos a la Agencia Tributaria y a la Seguridad Social). Por poner un ejemplo, hace dos meses intentó comprar con la financiera de El Corte Inglés una cama de 2.000 euros y la petición le fue denegada. Y algunos de sus antiguos socios se quejan de que “cuando tiene, despilfarra el dinero. Quiere llevar la misma vida de sus millonarias clientas, pero lo hace con el dinero de otros”, confiesa uno de sus antiguos socios en el bar contiguo a la vivienda del modisto. 

Miguel Palacio también está intentando culminar la aventura americana con desigual resultado. La prestigiosa joyera, modelo y fan de su trabajo, Jennifer Creel, parecía ser la llave perfecta con la alta sociedad de los Hamptons, pero algunos retrasos en las entregas con las clientas empezaron a no jugar a su favor. “Me contó Jennifer el retraso con una pieza. No se puede repetir. Desafortunadamente nos dijo que había pasado otra vez y le causó un problema muy importante con un cliente muy relevante en USA. Para este mercado no se puede fallar bajo ningún pretexto”, advierte al diseñador una tercera persona amiga de Palacio y Jennifer Creel a través de un correo electrónico al que ha tenido acceso Vanitatis.

Imagen del telefonillo de la casa y la tienda de Miguel Palacio
Imagen del telefonillo de la casa y la tienda de Miguel Palacio

Cuando este medio se pone en contacto con el modisto, documentación en mano, este se desmorona literalmente. E incluso pide ayuda a la publicación para recabar un inversor. Concertamos una segunda entrevista con fotógrafo. La cita se fijó y fue cancelada a última hora por su parte hace ahora un mes y diez días. Palacio aprovechó la Semana Santa para desmantelar su tienda. Y mientras su círculo de íntimos, y su inseparable Laura Ponte, le sigue apoyando y mantiene un discreto silencio, sus deudas, sus acreedores, le acorralan.

Mientras tanto, el diseñador más querido de la alta sociedad sigue atendiendo en su lujosa casa. En el número 26 de Montesquinza. El piso quinto tiene un cartelito que en bolígrafo reza: “Tienda”. Lo cual no deja de ser extrañamente vip. Y es que como dice un acreedor: "Miguel no ha tenido ningún tipo de control sobre sus deudas, ha despilfarrado y a algunos casi nos ha arrastrado. Lo único que no se le puede reprochar es su buen gusto y sus ideas siempre 'cool'. Hasta resultará chic subir a verle a su casa".

Nota de la redacción: Miguel Palacio se ha puesto en contacto con este diario para asegurar que en las últimas semanas ha conseguido solucionar sus problemas y pagar sus deudas. Y que a día de hoy no debe dinero a los bancos, empleados o empresas constructoras. Hace un mes y medio reconoció todas sus deudas en una llamada y posterior encuentro con Vanitatis.

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