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elecciones presidenciales 2015

Juliana Awada, una “insaciable en la cama” al asalto de la Casa Rosada argentina

No solo de bolsos Hermès vive Cristina Fernández de Kirchner. También la mujer del aspirante a presidente, Mauricio Macri, es adicta a los productos de alta gama. Además, es diseñadora

Foto: Juliana Awada posa con una camiseta solidaria en beneficio de la Fundación CONIN, en Argentina
Juliana Awada posa con una camiseta solidaria en beneficio de la Fundación CONIN, en Argentina

Adora los bolsos grandes como el Birkin de Hermès. Su reloj de cabecera es un Rolex. Suele vestir la ropa que ella misma diseña o calzar las célebres bailarinas de Chanel. Además de ser una creyente confesa, es una “insaciable en la cama”, según su marido. Así es Juliana Awada (41 años), la bella esposa de Mauricio Macri (56), alcalde de Buenos Aires y candidato a habitar la Casa Rosada argentina. 

El primer edil aspira a ser presidente de Argentina en los próximos comicios presidenciales de la mano del conservador PRO (Propuesta Republicana). En unas elecciones primarias celebradas el pasado domingo, su agrupación consiguió un 47 por ciento de los votos. Macri, expresidente del equipo de fútbol Boca Júniors, conoció a su tercera y actual esposa durante una comida benéfica. Sus encuentros casuales con “la negrita” –así la llama el dirigente– en un gimnasio de su barrio, hicieron el resto… Eso, y el hecho de compartir un entrenador personal que ejerció de trotaconventos.

Macri no es el primer marido de la diseñadora. Juliana pasó por la vicaría con 23 años. Lo hizo del brazo del millonario conde belga Bruno Barbier. El padre de Valentina, su primera hija, tiene una fortuna estimada en 400 millones de euros, según el diario porteño Clarín. Con él fraguaría un amplio círculo social, veranearía con lo más granado de la jet del Viejo Continente y conocería calles icónicas del lujo como la parisina Rue Saint-Honoré.

Mauricio Macri junto a su esposa Juliana Awada y la hija que tienen en común, Antonia (EFE)
Mauricio Macri junto a su esposa Juliana Awada y la hija que tienen en común, Antonia (EFE)

A Awada no le interesa la política. Pero le gusta no pasar desapercibida. De las tres mujeres con las que se casó el dirigente, Juliana es, sin duda, la que ha desarrollado un alto perfil público. Casados desde 2010, exclusiva fotográfica mediante, ella misma ha llegado a declarar que si su marido es nombrado presidente de Argentina, se mudará a la residencia presidencial de Los Olivos “a pesar de saber que mi casa es un lugar que sentimos como nuestro refugio”. En ella han criado a Antonia, la hija que la pareja tiene en común.

Persuasiva, sexy y elegante, Juliana es diseñadora por tradición familiar. Fue la encargada de impulsar Cheeky, una de las marcas de ropa para bebés y niños con 40 años de historia en Argentina y propiedad de sus padres. También lanzó la firma de moda para mujer Awada. Con ella, ha llegado a diseñar colecciones prêt-à-porter y ha logrado afianzar su línea de ropa en países como Chile o Uruguay. El éxito de esta firma con la que Juliana amplió el target de sus consumidoras, se vio ensombrecido por una serie de de denuncias por explotación laboral. Según un vídeo difundido por una ONG, tenía a 13 costureros de origen boliviano trabajando durante más de 15 horas al día en condiciones de hacinamiento. Su causa sería sobreseída tiempo después por un juez que ingresó en las filas del partido de Macri.

Importante facturación anual

La firma de ropa de la alcaldesa consorte cuenta con 13 locales. En 2012, la facturación actual superaba los 25 millones de pesos (más de 2,5 millones de euros), según el periódico Clarín. Un crecimiento positivo que se debe, tal y como declaró la misma Awada, “al compromiso familiar de ser competitivos con los precios”.

La belleza exótica de Awada –tiene ascendencia libanesa por parte de padre–, así como su asiduidad a importantes cenas benéficas o eventos vinculados a la moda, no solo han posicionado su marca, también la imagen de su familia. El matrimonio, además de proyectar un curioso sex appeal (en conjunto), también sabe venderse. Son habituales de las revistas del cuché porteño y en todas sus apariciones públicas saben cómo ofrecer un punto cool desde el día en que se casaron. “La negrita” apunta maneras. Ahora solo falta que Macri la convierta en primera dama. 

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