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SU EMPRESA ESTABA EN CONCURSO DE ACREEDORES

La hija de Carolina Herrera se salva de la quiebra

Se salvó la marca gracias a un acuerdo con los proveedores, pero hubo cadáveres por el camino. Más de 40 empleados despedidos a lo largo de dos años de crisis y varios franquiciados abocados a la ruina

Foto: Carolina Adriana Herrera en Madrid, en una imagen de archivo (Gtres)
Carolina Adriana Herrera en Madrid, en una imagen de archivo (Gtres)

Casi de puntillas y sin que haya afectado a la imagen pública de su máxima responsable, Carolina Adriana Herrera, el pasado mes de febrero la sociedad que controla la marca Baby Deli, dedicada a la venta de productos infantiles ecológicos desde 2007, abandonó el concurso de acreedores en el juzgado número 12 de Madrid. La que fue marca de referencia en los eventos infantiles de la clase alta española, y que regentaba junto a otras socias la hija de la diseñadora Carolina Herrera y también esposa del torero Miguel Báez ‘El Litri’, lograba no hundirse y mantener intacta la reputación de sus poderosos socios.

Carolina Adriana Herrera y Miguel Báez ‘El Litri’ (Gtres)
Carolina Adriana Herrera y Miguel Báez ‘El Litri’ (Gtres)

Se salvó la marca gracias a un acuerdo con los proveedores, pero hubo cadáveres por el camino. Más de 40 empleados despedidos a lo largo de dos años de crisis y varios franquiciados abocados a la ruina (cerraron las tiendas de Bilbao, Santander, Zaragoza, Valencia, quedando únicamente la de Barcelona y una refundada en Madrid). No todo es chic en el universo chic.

Baby Deli empezó como una recoleta tienda (jardín interior incluido) en el corazón del madrileño barrio de Salamanca. Un oasis para cualquier madre de clase alta donde se podía tomar un café con pastas ecológicas, por casi 10 euros, a la vez que se compraba desde un juguete de madera biodegradable a un potito ecológico, pasando por ropa hecha con tintes naturales; o incluso podía asistir a un taller de estimulación temprana para un bebé de seis meses o a una clase en inglés de yoga baby. No había templo más cool al que recurrir para celebrar un evento infantil, todo con el sello glamuroso de la más mediática de las socias, la hija de la diseñadora venezolana casada con ‘El Litri’ y madre de tres hijos.

Las otras socias son amigas de la infancia de Carolina Adriana, compartieron con ella estudios en Manhattan y vida social en el Upper East Side neoyorquino. Se trata de Tatiana-Alejandra Arelle y su marido, el canadiense Philippe Aouad; la norteamericana Stacy Knoell, que regenta actualmente la única tienda que sobrevive en Madrid, junto con otra socia; la venezolana y restauradora Elizabeth Arcaya, que es dueña de un local de éxito frente al madrileño Museo del Prado, los nombres de cuyos platos fueron elegidos por su íntimo amigo Boris Izaguirre.

Entrada a una de las tiendas Baby Deli (página web)
Entrada a una de las tiendas Baby Deli (página web)

El infierno en forma de franquicia

A la empresa se fueron sumando otras amigas de la alta sociedad, como la mexicana Marta Ramírez de Arellano o la brasileña Claudine Oliveira. La mayoría de ellas no tenía experiencia empresarial previa, pero sí sus esposos, que eran consejeros de Baby Deli. Llegaron a tener un millón de euros de deuda. Según los exacreedores de la marca, “los excesos de algunas de las socias se pagaron caros. Muchas de ellas jamás pagaban los eventos propios que realizaban allí. Todo fue generando un agujero. En la tienda matriz se pagaba un alquiler desorbitado y había incluso un servicio de jardinería para un espacio de no más de 15 metros cuadrados. Se pasaba a las franquicias productos con precio por debajo de coste, otras veces con la fecha a punto de caducar. Se imponían a las franquicias productos carísimos que se sabía de antemano que no iban a tener salida”.

Interior de una de las tienda Baby Deli (página web)
Interior de una de las tienda Baby Deli (página web)

“También se sacó una revista corporativa ruinosa. La gestión era un caos. Eran muchas niñas bien juntas que no estaban habituadas a mirar el dinero. Las negociaciones fueron muy tensas y las que eran amigas de toda la vida se distanciaron. Pero el infierno lo vivieron las franquicias, que jamás recuperaron la inversión, se endeudaron con los proveedores y tuvieron que comerse el mobiliario de la marca, que está registrado y no pueden utilizar con fines comerciales. Una ruina para las familias”, recalcan.

De la experiencia han aprendido. Carolina Herrera y sus socias pueden respirar tranquilas. Baby Deli, con sus cuentas saneadas y unos socios con una concepción más financiera, apuesta de nuevo por crecer pero al otro lado del Atlántico. Su artillería ecofriendly y el glamour de sus dueñas desembarcan con fuerza en el elitista barrio de Polanco, en Ciudad de México, y abrirán en breve en otra zona vip, el barrio de Coral Gables, en Miami. En España mantienen la tienda de Barcelona y la de Madrid.

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