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por una entrevista podría embolsarse un millón de euros

A Preysler ya le salen los números: ya no tendría por qué vender Villa Meona

Su imagen cotiza al alza con motivo de su nuevo romance con Vargas Llosa. Su economía se va a sanear muy pronto debido a jugosos reportajes que harían impensable el tener que vender su casa

Foto: Isabel Preysler sobre una imagen aérea de su casa, Villa Meona (Vanitatis)
Isabel Preysler sobre una imagen aérea de su casa, Villa Meona (Vanitatis)

Las espontáneas declaraciones de Isabel Preysler al programa Callejeros en el año 2013 no dejaron a nadie indiferente. Una periodista entrevistaba a la filipina en el contexto de un reportaje que trataba de demostrar si la crisis había o no afectado a los ricos. “La crisis ha llegado a todos los lados. Dicen que al lujo un poco menos, pero también se nota. Yo me aprieto el cinturón, todos nos lo apretamos. Soy consciente de la realidad española. Lo estamos todos pasando mal. No te creas que en mi casa no. En mi casa también lo pasamos mal y gente que yo tengo cercana también”.

En aquel momento las palabras de Preysler levantaron ampollas. Para muchos era inconcebible que una mujer, que en el reportaje lucía un vestido de Elie Saab valorado en más de 15.000 euros, pudiera tener amplios conocimientos sobre la crisis económica que atraviesa España (más allá de lo que implicaba estar casada con un exministro de Economía).

Pero a su modo Isabel tenía razón. No en que tuviera que apretarse el cinturón, pero sí en que como muchos españoles ella ya no ingresaba lo que en los años de bonanza. Su caché se había resentido porque debido al derrame cerebral que sufrió Miguel Boyer en febrero de 2012 había tenido que permanecer más tiempo en casa y alejada de los focos. Los posados en su revista de cabecera se contaban con los dedos de una mano en los últimos años, y en un photocall sus hijas, Ana y Tamara, ya eran capaces de embolsarse cantidades superiores a las de su famosa madre.

Por eso, porque la caja registradora de la reina de corazones empezaba a no sonar con el mismo ritmo con que lo hacía en los 80 y los 90, la Preysler se planteó vender su casa de Puerta de Hierro. Una espectacular mansión situada en la avenida de Miraflores que se bautizó como Villa Meona por su gran número de baños y que en 1988 adquirió junto a Boyer. Sin embargo, ella misma se encargó de desmentir aquella venta. Era la casa en la que durante más de dos décadas había vivido con el exministro socialista y no estaba dispuesta a salir de allí.

Imagen de la casa de Preysler en Puerta de Hierro (Google Earth)
Imagen de la casa de Preysler en Puerta de Hierro (Google Earth)

 

Preysler escucha ofertas por Villa Meona

Aquel argumento careció de sentido en septiembre de 2014, cuando Miguel Boyer fallecía como consecuencia de las secuelas que le había dejado el derrame sufrido dos años antes. Entonces Isabel comenzó a replantearse muchas cosas y entre ellas, tal y como pudo confirmar Vanitatis, deshacerse de Villa Meona. No llegó a ponerla en venta, pero sí escuchaba ofertas tentadoras –próximas a los 10 millones de euros– que le hacían salivar al recordar que por fin podría dejar de pagar los más de 24.000 euros mensuales que supone el mantenimiento de esta vivienda. La mansión cuenta con 1.500 metros construidos que se levantan en una parcela de 5.000 y, como es obvio, requieren de varias personas de servicio, con el gasto adicional que ello conlleva.

Isaebl Preysler con sus hijas Ana y Tamara (Gtres)
Isaebl Preysler con sus hijas Ana y Tamara (Gtres)

Sin embargo, cuando la mujer de Boyer aún escuchaba ofertas para salir de su búnker de Puerta de Hierro explotó la que ya es la noticia del año: su romance con Vargas Llosa. Según publica la revista Interviú esta semana, un agente experto en la negociación de exclusivas sostiene que por la primera imagen de ella y el Nobel de espaldas en ¡Hola!, Isabel podría haberse embolsado unos 240.000 euros. Una cifra que solo sería la primera de otras muchas que van in crescendo. Ahora, con el idilio de la pareja en pleno apogeo y con la polémica de Patricia Llosa servida, se especula con que Preysler ya estaría negociando una gran exclusiva para después del verano que podría alcanzar una cifra desorbitada. Aseguran que si posa junto a Vargas Llosa la pareja podría embolsarse 600.000 euros, mientras que si decide hacerlo en solitario, la cifra solo llegaría hasta los 400.000.

En cualquier caso, una cuantía nada despreciable teniendo en cuenta que antes del boom del escritor, Isabel atravesaba sus horas más bajas mediáticamente hablando. Su promoción con las cremas que ha creado era la única forma de llamar la atención de los periodistas y estos cada vez andaban más rezagados ante la ausencia de novedades en su vida.

Pero ahora todo ha cambiado. Sus posados vuelven a revalorizarse y ya no resulta una necesidad deshacerse de su mansión madrileña. Estos días son muchas las incógnitas que están en el aire sobre su idilio con el escritor peruano y escuchar las respuestas de boca de sus protagonistas no tiene precio. Bueno sí.

Sus hijas también cotizan al alza

Pero el culebrón Preysler–Vargas Llosa también repercute a terceros. En el caso de las dos hijas de la filipina sus cachés se están disparando en los últimos días. Dicen los expertos que estos podrían haberse multiplicado por 10 y que si, por ejemplo, Ana Boyer antes cobraba 3.000 euros por photocall, ahora podría ingresar hasta 30.000. Una cantidad a la que su hermana Tamara no llegaría, ya que se quedaría en los 20.000. El motivo parece obvio: Falcó no tiene pareja y además en Ana interesa sobremanera su opinión sobre la relación de su madre debido a que su padre falleció hace apenas nueve meses.

Precisamente porque ambas hermanas son conocedoras de su revalorización en el mercado del photocall, la semana pasada Tamara Falcó sufrió una inoportuna gastroentiritis, que le impidió acudir a un evento de Schweppes del que era imagen. Una incidencia que muchos interpretaron como una estrategia de la hija del marqués de Griñón que, casualmente, un día después posaba para la revista de cabecera de su familia con un magnífico titular: "Mi madre y Mario están encantados el uno con el otro". 

 

 

 

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